Exhiben manuscrito de Casanova, el seductor más famoso del mundo

Aventurero, jugador, libertino, intrigante: el célebre veneciano plasmó sus memorias en 3.700 páginas en las cuales relata en detalle sus encuentros amorosos

El manuscrito de la Historia de mi vida será exhibido en una muestra homenaje en la Biblioteca Nacional de Francia, que lo adquirió por 7 millones de euros.

Giacomo Casanova (1725-1798) escribía en prolija letra cursiva y en idioma francés -la lengua más hablada en Europa en aquel entonces- el relato de las aventuras vividas en sus viajes por todo el Viejo Continente. El resultado, en palabras de la curadora de la muestra, Corinne Le Bitouzé, es «una enciclopedia» de su época, el llamado Siglo de las Luces. Un tiempo en que «aventurero» bien podía designar una ocupación.

Eso fue Casanova antes que nada. Pero también diplomático, agente secreto, escritor o simple viajero.



Sin embargo, su mayor fama vino de sus conquistas amorosas, que, según la cuenta que él mismo llevaba, fueron 132, todas debidamente asentadas en Historia de mi vida, con lujo de detalles y un estilo realista que convirtió esa autobiografía en un documento imperdible sobre las costumbres de la época.

Su apellido se convirtió en sinónimo de galanteo, y el personaje, en prototipo del amante.

Era también un hombre cultivado, que hablaba latín y griego -hizo una traducción de La Ilíada-, escribía en francés y cultivaba muchas relaciones en la alta sociedad, en la cual, de paso, utilizaba sus dotes de espía. Como cuando se introdujo en el círculo íntimo de la marquesa de Pompadour, la amante del rey Luis XIV.

En sus escritos, hay menciones a muchos personajes célebres que frecuentó en su paso por cortes y salones, como Voltaire, Rousseau, Mozart, Catalina II de Rusia, Federico II de Prusia, entre otros.

Llegó a vivir del juego, al que era muy aficionado. Eso cuando no apelaba a la venta de información sensible a una corte sobre sus rivales. A las mujeres, en cambio, las cortejaba por amor, no por interés, ya que «se enamoraba profundamente de las que conocía», según Le Bizouté.

La curadora de la muestra lo describe así: «Casanova medía 1,85 metros, era bastante bello, de tez oscura y, sobre todo, fue un hombre en movimiento, muy enérgico»,

Las historias de Casanova con las mujeres fueron muy variadas: desde aventuras novelescas hasta la frecuentación de prostitutas, toda la gama de posibilidades. Una vez, en Estambul, como lo cuenta él mismo, tuvo relaciones homosexuales.

Para Casanova, sus vivencias en España y Londres fueron «las menos brillantes», de todas las que experimentó en los 67 mil kilómetros que recorrió.

En España, sin embargo, vivió dos romances que lo marcaron: con Doña Ignacia y con una italiana, Nina Bergonzi, que le mostró el «camino más oscuro del vicio». Con esta última pasó 42 días recluido en Barcelona.

«Los celos de los hombres españoles lo sorprendieron mucho», señala Le Bitouzé,

Los escritos de Casanova se diferencian de su contemporáneo el Marqués de Sade -a quien no conoció-, porque podría decirse que mientras el primero narra sus vivencias en un tono erótico, el segundo cae en el género pornográfico.

«La diferencia entre ellos dos es que Sade es un personaje del encierro, mientras que Casanova es todo lo contrario. Cuando estaba recluido, su único objetivo era huir», dice Le Bitouzé, en referencia a su evasión de la prisión de Los Plomos, en Venecia. También estuvo preso en España, dos veces, por breves períodos.

Como él mismo lo dijo: «He amado a mujeres hasta la locura, pero antes que a ellas siempre he preferido mi libertad».

Fuente: www.infobae.com