“No vuelve la DEA”

EVO DEA Tras la firma del convenio marco entre Estados Unidos y Bolivia, tanto el presidente Morales como el vice García Linera se apresuraron a salir a los medios para aclarar que el acuerdo no incluye el retorno de la agencia antidroga norteamericana, la DEA.

Desde Bogotá, donde asiste a la Cumbre de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), Evo aseguró que a Bolivia “no volverá la DEA… (es) ya cuestión de soberanía”.

Sin embargo, horas antes parlamentarios del gobernante Movimiento Al Socialismo habían admitido la posibilidad del reingreso. Es el caso del diputado oficialista Franklin Garvizu, entre otros, quien señaló que “Nosotros nunca nos hemos cerrado a nada”.



Por otra parte, en opinión del ex canciller Armando Loaiza, el convenio marco sí incluiría el retorno de la DEA como condición para volver a insertar a Bolivia en el Acuerdo de Preferencias Arancelarias Andinas (ATPDEA).

“Es un punto muy duro, es muy difícil que Estados Unidos vuelva a trabajar intensivamente en la lucha antinarcóticos dejando de lado a su agencia principalísima para ese tema que es la DEA, lo veo muy difícil dejar de lado ese mecanismo, a mí me ha dicho un embajador, no voy a decir de qué país muy importante de Europa Oriental, que no hay en el mundo una agencia más poderosa, eficaz y contundente en la lucha contra las drogas que la DEA”, dijo Loaiza.

Entre las múltiples interpretaciones de la firma del acuerdo, hay quienes ven en esto un resultado del caso Sanabria, en la medida que la incertidumbre generada en el régimen evista lo habría llevado a flexibilizar posturas y a asumir una pose de “combate decidido al narcotráfico”.

El mencionado affaire Sanabria también muestra que quizás el debate sobre el retorno o no de la DEA sea en realidad estéril, ya que esa agencia nunca habría dejado de tener cierta presencia en Bolivia.

No hay que descartar tampoco que la reciente visita del ministro de defensa del Brasil, Celso Amorim, haya tenido el cometido de impulsar “de una vez” la firma del convenio, como primer paso para combatir la inundación de cocaína boliviana en las favelas del vecino país.

Otra de las interrogantes que se abre a raíz del acuerdo es la situación de la cooperación norteamericana, USAID, acusada en reiteradas ocasiones por el gobierno de “conspirar contra el proceso de cambio”.

¿El restablecimiento de relaciones bilaterales moderará la verborrea incendiaria de los funcionarios gubernamentales respecto a esta agencia?

Lo cierto es que, por el momento, la retórica antiimperialista no ha tenido más remedio que ceder ante la cruda realidad. De alguna manera, estamos ante una “rendición” del régimen cocalero, positiva para los intereses nacionales. De ahora en más el “imperio” ya no sirve de contrincante y el gobierno tendrá que buscarse otros enemigos…

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