Por la crisis, quebró el hombre más rico de Irlanda

El Tribunal Supremo del país dictó la bancarrota de Sean Quinn, dueño de una fortuna de hasta US$ 5.000 millones. De emprendedor modelo a impedido de hacer negocios

Su deuda con el nacionalizado Anglo Irish Bank de €2.800 millones terminó de hundirlo. «Hice todo lo posible para evitar esta drástica decisión», dijo en un comunicado este empresario de 64 años de alto perfil en los medios. «Mi familia y yo fuimos un chivo expiatorio del gobierno», agregó.

Quinn dijo en la Justica que los €2.800 millones de deuda que le reclamaron son injustos y que la cifra es mucho menor. El monto de su quiebra marcó un récord en Irlanda.

La polémica se dio porque parte de la deuda se generó a partir de la inversión en bonos y títulos de deuda del banco que fue a la quiebra y tuvo que ser rescatado por el Estado irlandés, en lo peor de la crisis financiera del país, auxiliado por el FMI y la UE. Quinn dice que fue engañado por los anteriores ejecutivos y que lo convencieron de realizar una operación ilegal.



Quinn perdió en abril sus negocios de manufactura y seguros bajo el paragüas del Quinn Group que pasaron a manos de su acreedor.

«No digo que soy inocente. Pero como muchos en Irlanda, confié en quienes llevaron las riendas del Anglo Irish Bank», afirmó Quinn en su comunicado.

Su impero llegó a emplear a 8.000 personas y pagar impuestos por hasta €1.000 millones.

La suya, es la historia de un emprendedor. Dejó la escuela a los 14 años para trabajar en la granja familiar en Derrylin, al norte de Irlanda.

Gracias a un préstamo de su padre de 100 libras compró su primer pedazo de tierra y construyó un emporio agrícola. Luego desembarcó en los negocios del cemento, seguro, vidrio, plástico, salud y hotelero.

El Quinn Group llegó a ser la empresa privada más rentable de Irlanda. En 2008 el diario The Sunday Times publicó en su lista de millonarios que Quinn engrosaba un patrimonio de US$5.000 millones, en el puesto 164 del mundo.

Su ambición lo llevó a comprar bonos y opciones por acciones del Anglo Irish Bank bajo promesas de grandes negocios. La crisis de 2008 y de deuda de 2010 llevó a la quiebra a la entidad y su nuevo dueño, el Estado, no dudó en recuperar lo perdido.

Irlanda, uno de los llamados PIIGS, tuvo que pedir un auxilio financiero de €80.000 millones a la UE y el FMI en noviembre de 2010 para no caer en cesación de pagos y reestructurar su sistema financiero.

La legislación irlandesa obliga a Quinn a no volver al mundo de los negocis por 12 meses. La gran pregunta es si tendrá resto para volver luego de haber perdido todo

Fuente: www.infobae.com