¿Autonomías indígenas?

EVONOMÍA El presidente Morales acaba de advertir que las autonomías indígenas “no impedirán la explotación de recursos naturales”. Al mismo tiempo, convocó a las comunidades originarias a desprenderse del voto como mecanismo de decisión, por ser una “imposición occidental”.

El primer concepto pone al desnudo la nueva ideología desarrollista asumida por el régimen, teorizada por el vice García Linera con aquello de la “quinta fase del proceso de cambio”.

En ese marco, los indígenas que busquen un manejo realmente autónomo se convierten en estorbos para los planes de la burocracia gobernante, en muchos casos aliada con grandes empresas trasnacionales, acostumbradas a pactar con grupos captores del Estado en el Tercer Mundo.



Evo agregó que el Tribunal Constitucional será el encargado de velar para que los estatutos autonómicos indígenas no vayan más allá de lo prefijado por el poder central.

En realidad, queda cada vez más claro que las autonomías indígenas no fueron otra cosa que un instrumento del oficialismo para complejizar, confundir y deformar el reclamo autonómico de cuatro departamentos en la Asamblea Constituyente.

Una vez cumplido ese objetivo, dejaron de ser útiles para una administración netamente centralista.

Las declaraciones presidenciales son además, a no dudarlo, un claro mensaje dirigido a los originarios del TIPNIS, habitantes de una zona concesionada en más del 27% a PDVSA, Petrobras y Total, para exploración y explotación de hidrocarburos.

Mientras dejaba entrever de esa manera los intereses de la nueva clase directiva, jugada por completo al rentismo extractivista, el mandatario también lanzó señales de su mentalidad autoritaria, al decir que las comunidades indígenas deben tomar sus decisiones por consenso y “no dividirse mediante una votación”, que según él es “una imposición de las políticas occidentales-neoliberales”.

Si algún elemento faltaba para corroborar que Morales no cree en la democracia, en la que ha participado como un “converso sin fe” mientras le fue favorable, ésta es la prueba final de su inclinación antirrepublicana…

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