Carlos el Chacal recibe segunda cadena perpetua

CHACAL Un tribunal francés condenó el jueves al terrorista venezolano conocido como Carlos el Chacal por orquestar cuatro ataques mortales en Francia en la década de 1980 y lo sentenció, de nuevo, a cadena perpetua.

Carlos, cuyo verdadero nombre es Ilich Ramírez Sánchez, ya está cumpliendo una sentencia de cadena perpetua en una prisión de París por un triple asesinato en 1975. En Francia no existe la pena de muerte.

El flamante ex pistolero a sueldo y autoproclamado revolucionario regresó a la corte el mes pasado para enfrentar las acusaciones de instigar cuatro atentados en Francia en 1982 y 1983 que mataron a 11 personas e hirieron a más de 140.



El tribunal declaró culpable a Ramírez de los cuatro ataques, y lo sentenció a cadena perpetua, con posibilidad de libertad condicional después de 18 años.

Ramírez, de 62 años, negó cualquier participación en los ataques. El acusado sembró el miedo en las capitales de Europa occidental y Medio Oriente durante la Guerra Fría, y se cree que estaba relacionado con los secuestros y atentados de grupos terroristas palestinos y de extrema izquierda.

Ramírez, que parecía disfrutar el hecho de acaparar los reflectores, mantuvo la atención de la corte hasta el final del juicio de seis semanas, y habló durante cinco horas el jueves en su testimonio final.

"Yo soy un archivo viviente. La mayoría de las personas de mi nivel están muertos", declaró el jueves, leyendo de una libreta en un discurso que a veces se distanciaba de los casos que se juzgaban. Después de tres horas, dijo: "Disculpen, me estoy tomando mi tiempo, es una pequeña recapitulación".

En un final emotivo, leyó un texto en memoria del líder libio Moamar Gadafi, una especie de hermano ideológico que financió ataques contra Occidente en su tiempo. Gadafi fue asesinado en octubre después de que los rebeldes apoyados por ataques aéreos de la OTAN lo expulsaron del poder.

"Este hombre hizo más que todos los revolucionarios", dijo Carlos entre sollozos, para concluir el monólogo con un "¡Larga vida a la revolución!".

AP