El Año del TIPNIS

TIPNIS A la hora de hacer un balance del 2011, existe un amplio consenso en la prensa para considerar a la marcha en defensa del TIPNIS como el evento del año.

Incluso a nivel internacional, el diario El País de Madrid recoge el nombre de Fernando Vargas, dirigente de la Central Indígena del Oriente Boliviano (CIDOB), como uno de los 100 personajes del 2011.

Está claro, para quien quiera ver, que hay un antes y un después de la marcha en lo que respecta al proceso político boliviano de los últimos años.



Es, de manera precisa, la marcha que cambió la historia.

Estamos ante un verdadero “punto de bifurcación”, mal que le pese al ideólogo del hegemonismo cocalero, el vicepresidente Álvaro García Linera.

Auténtica bisagra histórica que, lejos de mostrar un camino de consolidación para la nueva clase burocrática gobernante, supone el derrumbe de los mitos fundacionales del régimen, entre ellos la máscara indigenista que ha rodado por los suelos.

Como van las cosas, es altamente probable que buena parte del entrante 2012 también esté centrado en el debate sobre el TIPNIS, habida cuenta de la intención oficialista de reincidir en el polémico proyecto vial por esa área protegida.

No es difícil prever que el guión evista para el año que comienza incluirá la convocatoria a un referéndum bi-departamental sobre la carretera, con la excusa de atender al “otro clamor popular” cifrado en la pro-masista “contramarcha” del Conisur.

En esa realidad paralela urdida desde el aparato de propaganda del régimen, la contramarcha recibe una profusa cobertura de parte de los medios estatales, mientras el presidente Evo Morales es nombrado por la radio Patria Nueva como “el personaje del año”.

Y es justamente esa fisura entre la realidad y el discurso oficial la que se convierte en santo y seña para reconocer a un proyecto político agotado, que ya no refleja los anhelos de la sociedad civil y que está, por lo tanto, condenado a la progresiva desaparición…

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