Ingrid Wichtendahl
El alcalde y el gobernador actúan con negligencia e irresponsabilidad a la hora de trabajar por el bienestar individual y social de los ciudadanos. Ambos omiten un mandato expreso de la Constitución Política del Estado que prescribe que es competencia exclusiva de los gobiernos departamentales y municipales “planificar y promover el desarrollo humano de su jurisdicción” (Arts. 300.I.2 y 302.I.2).
Para conocimiento de las mentadas autoridades, planificar significa ‘hacer plan o proyecto de una acción’. Promover, por su parte, quiere decir ‘tomar la iniciativa para la realización de algo’.
Por consiguiente, el mandato constitucional tanto para el gobierno municipal como departamental significa, ni más ni menos, hacer un plan de desarrollo humano para lograr vida saludable, acceso a educación y nivel de vida digno para todos los habitantes del municipio y el departamento. Sin embargo a tres años de gestión, la Gobernación y la Municipalidad siguen con la improvisación y el eslogan y en vez de planificar, formular políticas y acciones para mejorar la vida del ciudadano, no hacen otra cosa que pedir al centralismo más ítems de salud y más ‘efectivos policiales’. Así estamos con una Alcaldía sin plan ni ley y una Gobernación que si bien enmarca sus actos en la ética y la ley, no tiene planes ni proyectos de desarrollo social, ni tampoco físico.
Clarificada la responsabilidad legítima y directa del gobierno local e indirecta del gobierno departamental en el desarrollo humano de Santa Cruz de la Sierra no debe quedar ninguna duda que la solución al cúmulo de miserias que padecemos los cruceños está en nuestras manos.
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Y así como en los años cincuenta, con la consigna de ‘agua, pavimento y luz’, Santa Cruz de la Sierra inició su proceso de planificación urbana a partir del Plan Techint, el mismo que, con el talento y altruismo de su gente, se materializó luego en el paradigmático modelo de desarrollo regional con las cooperativas de servicios, el Plan Regulador y CORDECRUZ; hoy, la Municipalidad y la Gobernación deben retomar las banderas de la planificación para atender con eficiencia la seguridad, salud y educación de la gente, apuntando a revertir el calamitoso estado de los servicios de salud, la delincuencia, pandillaje, basura, alcoholismo, drogadicción, abuso a menores, venta callejera, y tantas otras miserias humanas que aquejan a la ciudadanía cruceña.
Para ello deben convocar a los especialistas locales pedagogos, sociólogos, sicólogos, urbanistas, expertos en salud pública, seguridad y educación ciudadana, en economía urbana, etc., para planificar un sistema de salud que cubra las necesidades del pueblo, que provea los ítems para dar cabida a nuestros jóvenes profesionales y que sea competitivo y autosustentable en el mediano plazo. Un sistema educacional de alta calidad que incluya obligatoriamente a todos los niños y jóvenes en edad escolar. Un sistema de seguridad para el corto, mediano y largo plazo que se sustente en la educación, para posicionar valores y principios éticos en el ciudadano, y el concurso de una Guardia Municipal idónea. Pero además que incluya el proyecto de una policía departamental que dé solución a la inaceptable situación de zozobra que vivimos los cruceños y que sin duda no debemos seguir tolerando al ser una negación del derecho legítimo a la seguridad pública y seguridad humana que nos asiste como ciudadanos.