La falta de interés político por los niños trabajadores


Ronald Balderrama*

TRABAJO INFANTIL El presente artículo es extractado de una investigación ampulosa e inédita realizada por mi persona sobre la explotación laboral de las NAT´S (Niños y Niñas Trabajadores en Bolivia).

Definiciones

La Organización Internacional del Trabajo define al trabajo infantil como “toda actividad económica llevada a cabo por personas menores de 15 años de edad, sin importar el estatus ocupacional (trabajo asalariado, trabajo independiente, trabajo familiar no remunerado, entre otros.



Ello no incluye los quehaceres del hogar realizados en su propio hogar, excepto donde los quehaceres del hogar puedan ser considerados una actividad económica como, por ejemplo, cuando un niño dedica todo su tiempo a estos quehaceres para que sus padres puedan trabajar fuera del hogar y ello signifique privarlo de la posibilidad de ir a la escuela”.

El Banco Interamericano de Desarrollo, a través de sus definiciones operacionales, reconoce la importante dimensión del problema del trabajo infantil y su estrecha relación con el mantenimiento del círculo vicioso de la pobreza; por eso se propone identificar y apoyar experiencias innovadoras orientadas a prevenir, reducir y eliminar este problema en América Latina y el Caribe.

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El término pobreza suele aplicarse a tres situaciones distintas, insuficiencia económica, dependencia económica y desigualdad económica. Para cierta perspectiva teórica e ideológica, la pobreza es una manifestación patológica que debe ser reconocida, como subproducto que está en la lógica misma de un sistema esencialmente humano”.

Economía informal: Hablando de los niños que trabajan en la calle, se hace referencia a la definición de que abarca varios grupos diferentes de personas pobres en los países subdesarrollados y dependientes: desde niños callejeros, mendigos, lustrabotas, recolectores de papeles, microempresarios, jornaleros, trabajadores eventuales hasta desempleados.

La Organización Internacional de Trabajo (OIT) considera como niños y niñas, “a los menores de 15 años de edad, que es el límite inferior establecido para la admisión a un empleo”.

Descripción

Al igual que el resto del mundo en Bolivia las niñas, niños y adolescentes también han colaborado en el trabajo doméstico y productivo, sin embargo, a partir de la década de los 80 este grupo sufrió un aumento considerable, pues su número se elevó aproximadamente a 800.000 según las proyecciones del censo de 1992. Correspondiendo estas al 32% de la población comprendida entre los 7 y 19 años de edad. Llegando a representar el 21.3% de la población económicamente activa.

El año 2001, en el territorio boliviano, la población de 7 a 13 años de edad era de alrededor de 1.5 millones. De esta cifra, un total de 115 mil niños y niñas declararon en el Censo que realizaban actividades de producción de bienes o servicios; alrededor de 2500 expresaron que se hallaban sin empleo, ya sea por haberlo perdido o por estar buscándolo por primera vez sin encontrarlos aún.

En el territorio boliviano existen alrededor de 116 mil niños y niñas trabajadores que representan alrededor del 8% del total de niños y niñas comprendidos entre las edades de 7 y 13 años. El peso relativo es superior en las zonas rurales, donde el 10% declara realizar alguna actividad económica a diferencia de 6% de las zonas urbanas.

Las niñas, niños y adolescentes que asisten a la escuela perciben que su rendimiento escolar no es igual en comparación al resto de los demás niños que no trabajan y que tienen una adecuada alimentación. Pues lamentablemente con los pocos recursos económicos que cuentan no ingieren alimentos sanos o que les provean de las vitaminas y proteínas que el cuerpo humano necesita, y es así que ellos sienten que no están aprendiendo como el resto de sus compañeros y son ellos mismos quienes a partir de eso se sienten inferiores y poco a poco van dejando de asistir a las escuelas.

Es decir; que a la mayoría el trabajo les impide ir a la escuela, lo que ha venido incrementando la deserción escolar, más del 56% de las niñas, niños y adolescentes no asistieron o abandonaron la escuela y lo más probable es que afectados por todas esas privaciones, quienes sobreviven a esas rigurosas circunstancias sean en el futuro hombres y mujeres incapaces de mejorar su propia vida o participar de lleno y de forma provechosa en la sociedad.

Respecto al acceso a los servicios de salud este es limitado y principalmente atendido a través el Gobierno Municipal (GMLP) y la Unidad de la Niñez y Adolescencia entre otras del gobierno, organizaciones no gubernamentales e iglesias. Debido a las condiciones de vida en las calles esta población está constantemente expuesta a enfermedades transmisibles, tanto gastrointestinales como dérmicas, sexuales y respiratorias.

A pesar de todas las dificultades que atraviesan estas niñas, niños y adolescentes, ellos también deben lidiar con el hecho de ser discriminados, es por eso que al desempeñar su trabajo observamos que muchos de ellos se cubren el rostro, esto para evitar posteriores burlas en la escuela, ser tratados de manera diferente, o simplemente porque les da vergüenza que algún conocido les vea. Pero esta discriminación no solamente les dan los otros niños, más al contrario también la gente adulta reacciona con desconfianza o malos tratos ante los NATs.

Como se pudo apreciar la situación que sufren las NATs no es alentadora, al contrario en vez de reducirse esta va aumentando cada vez más, y definitivamente no podemos quedarnos indiferentes ante esta situación ya que en nuestro país son miles de niñas, niños y adolescentes quienes trabajan de diversas formas cada vez más imaginativas y solo una percepción clara del problema y la decisión firme de combatirlo, podrán finalmente erradicar a los NATs y sus efectos negativos.

El trabajo infantil tiene varias significaciones que están determinados por factores socioculturales y por las condiciones materiales de supervivencia. Según, los padres de familia, el trabajo de los niños y niñas es considerado como ayuda, mientras que el trabajo de los adolescentes es vista como un modo de empezar a generar ingresos y como un aprendizaje que permite la incorporación de hábitos de trabajo para la formación personal. Los niños y niñas perciben al trabajo como una forma de prepararse para su futuro ocupacional y valoran la autonomía e independencia que les da el trabajo y como una obligación que no se puede eludir por las condiciones de vida de sus familias.

Dentro del trabajo doméstico se constata que el ser NAT doméstica implica que está no tenga la libertad que tiene cualquier niño, como también que viva experiencias de falta de atención física y emocional adecuadas, impide establecer contacto familiar que afecta a su desarrollo personal y social además de varias formas de abuso y explotación que restringen o eliminan sus derechos a recreación, educación. Los menores trabajadores deben decodificar sus prácticas y saberes en función de las exigencias del trabajo.

Discriminación

Por otra parte, existen aspectos de carácter cultural más propiamente relacionados con la vestimenta y el cuerpo, considerando a este como idioma cultural. Se indica que el trabajo doméstico de los menores trabajadores es un modo de “Ingresar al mercado de trabajo urbano por el que reciben un salario determinado” se reconoce a esta actividad como un espacio de re-socalización y recurso del mundo urbano. Desde una visión de lo andino los NATs recordaban que desde muy pequeños trabajaban en el campo, en las alturas, esa era su condición dentro del núcleo al que pertenece y dentro del cual se reconocen. En esta visión, los niños son considerados desde muy pequeños como elemento funcional en la comunidad. Desde el momento en que se encuentran en el vientre materno el niño es valorado en términos comunales, en la recreación de ritos, costumbres y cotidianidad de la comunidad y del ayllu.

El maltrato infantil no está exento de la percepción de las NATs y es una de las varias consecuencias para que las niñas, niños y adolescentes salgan de sus casas a trabajar, por ejemplo tomamos un relato extractado de un estudio de caso en el cual se indica que el padre está representado por una figura violenta, relata un episodio que recuerda con mucha carga emocional y dice un joven: “Cuando era chiquitito, mi papá era un borracho, cuando hemos viajado me botaba; borracho viajaba, una vez del auto me ha botado al asiento mi nariz se ha roto, me tocaba se rompía se salía sangre así nomás rápido”. Al parecer estas experiencias en la familia hacen que el niño busque otro espacio y recursos para sobrevivir y que la madre facilite ese proceso. Por lo que refiere “mi mamá, anda… limpia autos me decía… y si no podía ir a trabajar ni para mi lista de material tendría, ni para un lápiz, ni un cuaderno”.

A manera de conclusión

La existencia de niños, niñas y adolescentes trabajadores no es un fenómeno nuevo en la historia económica boliviana. Su participación en las actividades laborales ha sido una constante entre las familias, más como un resultado de su marginación socioeconómica que derivado de aspectos culturales autóctonos. Sin embargo, nunca como en la actualidad había sido tan notoria y en tan variadas actividades, ni tan dramática e imprescindible para la sobrevivencia familiar, hasta el grado de despertar en distintos medios, una fuerte polémica entre su aceptación como mal necesario y su prohibición como medida de protección.

Actualmente se puede observar que en nuestro medio las familias se dedican a desarrollar estrategias de sobrevivencia para la generación de ingresos económicos, la edad de inicio para la incorporación a actividades informales es temprana, de ahí que se pueden observar en las calles a niños y adolescentes desarrollando diversos trabajos para su supervivencia.

Esta situación repercute en el abandono escolar situación que se ve agravada por los riesgos de diversa índole a los cuales se ven expuestos como ser en su salud, accidentes e inicio en el consumo de drogas e incluso a la prostitución y el trafico de órganos, de esta manera tampoco disfrutan de los juegos y otras distracciones relacionadas con su edad, más por el contrario son sujetos de discriminación en la escuela y otros espacios.

Hoy la proliferación del peligro se ve muy acrecentada, las muertes de niños y adolecentes parece ser una constante que a nadie le preocupara. Mientras las oportunidades de mejores condiciones de vida no existan, Bolivia seguirá siendo un país donde la pobreza campea y el crimen como también la delincuencia va en aumento.

Estimado lector: ¿Cuál es su posición para ayudar a las NATS a que tengan una mejor condición de vida, como de seguridad?

*Politólogo

DeBolivia