La guerra del chaco, la gran olvidada del cine boliviano

Historia. El tema vuelve en dos películas, aunque sigue siendo poco. La literatura también recupera el argumento.

Bolivia sumó 60.000 bajas en el conflicto;Paraguaytuvo 30.000 pérdidas. Foto: Internet

ADHEMAR MANJÓN – EL DEBER

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La Guerra del Chaco, librada en tre Bolivia y Paraguay desde el 9 de septiembre de 1932 hasta el 12 de junio de 1935, fue una de las más cruentas de la historia de la zona sur del continente americano, con cerca de 400 mil soldados movilizados (más de 250 mil bolivianos y alrededor de 120 mil paraguayos), para disputar un territorio rico en petróleo.

A 39 años de esta contienda, los registros fílmicos en Bolivia son escasos. De hecho, la última película que trata este tema data de 1938, se tituló El infierno verde y fue dirigida por Luis Bazoberry. A partir de ahí hubo un par de intentos de algunos directores por llevar el tema a las pantallas, sin llegar a nada concreto.

Hasta que el año pasado el director orureño Antonio ‘Tonchy’ Antezana consiguió poner en marcha un proyecto que tenía 20 años en espera: la filmación de Boquerón, una película que narra uno de los episodios más importantes de la guerra entre las dos naciones, que actualmente se encuentra en etapa de posproducción. El joven director Diego Mondaca, también orureño, tiene listo un guion sobre este conflicto, que ha titulado Agua, y está a la espera de iniciar la producción.

Propuestas
Pedro Susz, crítico de cine y fundador de la Cinemateca Boliviana, cree que uno de los factores más importantes por el que la Guerra del Chaco no ha sido tocada en el cine en el país es por las dificultades de logística, desplazamiento y ambientación. “Pero también porque todavía sigue siendo un episodio histórico controvertido, donde hay posiciones y visiones claramente diferenciadas”, agrega Susz. Es que se trata de historia reciente.

Para Pedro Susz, llevar a la pantalla grande esta guerra sirve para que las distintas generaciones se acerquen a ella, ya que actualmente es un referente casi perdido de la historia boliviana.

‘Tonchy’ Antezana, director de Cementerio de elefantes, menciona que la Guerra del Chaco fue el inicio de los cambios estructurales del país. Antezana cree que en esa guerra nació la idea de un país en el cual se debía incluir a las grandes mayorías que hasta esa época vivían en un sistema casi feudal, ya que posteriormente al triunfo de la revolución de 1952 se hizo la reforma agraria, la nacionalización de las minas y el voto universal.

“Hoy el presidente Evo Morales es el resultado de la revolución de 1952 que tuvo su semilla en la Guerra del Chaco”, indica el realizador de 62 años.

Vigencia
“Hablar del Chaco y su guerra nunca ha dejado de ser interesante, ni doloroso, pero sobre todo no ha logrado ser esclarecedor, enfatiza Mondaca, que lleva en sus espaldas dos documentales, La chirola y Ciudadela, ambos con la cárcel como tema principal; Agua será su primer trabajo de ficción.

Mondaca no está de acuerdo con Antezana, ya que para él la teoría histórica de que la Guerra del Chaco logró despertar inquietudes de cambio, que luego llegaron a ser cristalizadas en la Revolución del 52 con el Gobierno del MNR, fue más ilusiones que realidades.

“En escasas oportunidades nos sentamos, como sociedad, a analizar y a revisar las penurias que sufrieron los soldados a causa de la soberbia, racismo y clasismo de sus propios oficiales y generales. Ese quiste clasista y mezquino que dominó y aún domina a las clases de poder”, afirma Mondaca.
Estos vacíos y otros cuestionamientos sobre la guerra, motivaciones e intrigas personales lo animaron a escribir y a encarar la filmación. Aunque aclara que aún le falta hacer la película y que será un largo proceso.

Finalmente, ‘Tonchy’ Antezana manifiesta que a través de este hecho que sacudió los cimientos de ambos territorios, por primera vez los bolivianos se cuestionaron si éramos un país de verdad o de alasitas.

Importancia
El historiador Mariano Baptista señala que, lamentablemente, el tema del Chaco no ha merecido buenas películas, ni malas, simplemente se ha ignorado. Por eso cree que es una buena noticia que se lleve adelante la recreación de la Batalla de Boquerón.

“Es, sin duda, el episodio que marcó qué curso iba a seguir la guerra. Sobre él, en Bolivia había un triunfalismo totalmente desmesurado”, recuerda Baptista.

“Es importante ocuparnos del Chaco porque estamos viviendo de esa región. Bolivia sería un país pobrísimo ahora si no tuviéramos los recursos del gas”, enfatiza el investigador

ANTECEDENTES

Anteriores trabajos
Hacia la gloria, 1932, de Mario Camacho, José Jiménez y Raúl Durán; e Infierno verde, 1938, de Luis Bazoberry, son las dos películas bolivianas sobre la Guerra del Chaco. Hacia la gloria fue la última producción del tema, en cine mudo. Está en proceso de restauración. También se produjo un par de documentales con tono propagandístico.

Proyectos
Jorge Sanjinés, en 1970, intentó hacer una película sobre el tema, pero finalmente desistió. Jorge Ruiz tenía un guion basado en el cuento El pozo, de Augusto Céspedes, que quedó archivado.

UNA REDICIÓN, ENSAYOS Y LOS ESTUDIOS DE URRELO
Para el escritor Wílmer Urrelo la Guerra del Chaco significó descubrir otro país, pero falta ver cómo afectó en el interior de la familia de quienes volvieron del combate. “A la gente le falta levantar la alfombra para ver la basura que hemos escondido debajo”, dice el narrador.

Mariano Baptista y Urrelo coinciden en que si bien Paraguay tiene una mejor producción fílmica sobre la Guerra del Chaco, Bolivia tiene mejores trabajos literarios.

El año pasado el Ministerio de Culturas reditó la novela Chaco, de Luis Toro Ramallo, después de más de 50 años. Muchos consideran a este libro clave para entender la vida de los soldados durante la contienda bélica.

Urrelo, que escribió el prólogo para esta nueva edición, estudió durante mucho tiempo este suceso para que forme parte de su novela Hablar con los perros (2011). Con este texto, Wílmer ganó el premio alemán Anna Seghers.

Jorge Siles Salinas publicó el año pasado el ensayo La literatura boliviana en la Guerra del Chaco; ahí, Siles Salinas menciona importantes obras como Laguna H3, de Adolfo Costa du Rels; Sangre de mestizos, de Augusto Céspedes; y Masamaclay, de Roberto Querejazu, como indispensables para entender el conflicto.

En el extranjero
Una de las películas más importantes sobre la Guerra del Chaco es En el infierno del Chaco, documental del argentino Roque Funes, que registró los primeros tres meses de la lucha. Hollywood también se interesó por la guerra y en 1935 realizó la película Storm over the Andes, cuyo título en español fue Alas sobre el Chaco. La dirigió William Christy Cabanne. Uno de los últimos trabajos del cine paraguayo sobre este tema se tituló La hamaca paraguaya (2006), una poética película de Paz Encina premiada en Cannes.

Fuente: El Deber.