La izquierda y su traición

Carlos Meleán

Melean2 Dentro del drama al que nos metieron, pusieron en el guión de que los fachos son los asquerosos y los izquierdistas los revolucionarios que pelean por los derechos de sus pueblos, y así atados a esa abstracción falsa, seguimos en el siglo XXI berrinchando como los mejores burros del planeta. Y el ser del rebaño es gratuito, por eso que cierren las escuelas, universidades y demás teatros, que todos con o sin títulos somos los invitados y la pasamos como las de comadres y compadres, re-bomba, re-bala, re-patada…

Y como no puede ser de otra forma, cuando el pueblo se para vuelven los métodos tradicionales que son violencia en toda dosis y forma, sin importar si la gente quiera o no, sin importar si la gente tiene razón o no, sin importar si los muertos son nuestros parientes o no, porque acá se trata de defender el proceso de cambio, se trata de mostrar ejemplos y si parte del país se inunda, pues qué mierdas, los pollitos y vacas volverán a crecer de los árboles cuando la primavera llegue, si es que esta llega y no fue atracada, secuestrada, violada por un capitalista, porque sólo ellos pueden hacer tales cosas….



Y los demás izquierdistas, esos que viven con los dogmas debajo del brazo y pueden recitar a Marx y sus compadres de memoria, se quedan callados al igual que los pseudo-izquierdistas esos que juran ser del pueblo pero no se diferencian en nada de los otros, de los fachos, igual quedan callados, porque entre compadres se aprendió a ser fieles, fieles a las buenas o a las malas, o ¿será fieles en las buenas y en las malas?

Por eso la izquierda traiciona a sus valores, a sus principios, porque no vela por los derechos de sus pueblos… pero que pasa con los pueblos divididos, por los que tienen y los que no tienen y ese es el problema más grande dentro de cualquier sistema económico de este planeta, que por más heroica definición que se den sus respectivos gobiernos, siempre hay los que más tienen y los que cada vez menos tienen… en comparación con los que cada vez más tienen…

¿Y no era que había que repartir equitativamente las cosas? Pues claro, así es la cosa… repartir equitativamente las cosas entre aquellos que pertenecen al sistema y los demás que se queden mirando y lamiéndose los dedos y si joden se lamerán las heridas. Y llegado el caso se da lo que nunca debería pasar en una izquierda verdadera, porque en esa izquierda verdadera no pueden faltar cosas elementales, no puede ser que el pueblo sea pobre, que sienta el hambre y acá no estamos hablando de islas en el Caribe… acá estamos hablando de imperios como el de la Unión Soviética, que se derrumbó por la Perestroika, por la razón de que ya los pobres eran demasiados y la propaganda, con los malos imperialistas y buenos comunistas, no les cortaba el hambre.

Y cuando el hambre llega, se caen los sistemas y no importa si antes regalaron canchitas de fútbol o no, si bailaron bien en el carnaval o no, si el Dios del Sol fue bueno o no y esa verdad por más simple que es, no les entra a los cabezas de este planeta, porque si supieran que dejándoles las barrigas llenas, podrían gobernar por siglos, pero la ignorancia no acepta verdades gratis, la ignorancia sólo sirve para las revoluciones y en todo este planeta las vamos viendo día a día.

La traición de la izquierda un capítulo más en la historia de la humanidad, sobre la cual nadie escribe nada, porque preferible es seguir viviendo en ese drama asqueroso con un guión tan primitivo… y bueno quién sabe la razón.