Sube la tensión en Ucrania: los separatistas no ceden y ya está en marcha “una operación antiterrorista”

Hay tanques desplegados en las calles del Este del país mientras los insurgentes fortalecen sus posiciones y no se quieren ir. Hay acusaciones cruzadas entre Kiev y Moscú.

Armado. Un militante pro ruso en Slaviansk, al este de Ucrania. /REUTERS



El presidente interino de Ucrania, Alexander Turchinov, anunció hoy el inicio de la operación contra los separatistas prorrusos en el este del país, aunque no detalló el alcance ni los lugares donde actuarán las unidades especiales. Mientras, los insurgentes que se apoderaron de edificios gubernamentales en el Este del país fortalecieron sus posiciones y levantaron nuevas barricadas con las que prometen resistir.

Turchinov informó que las tropas avanzarán en el norte de la región de Donetsk, cerca de la frontera con Rusia. «El objetivo es proteger a los ciudadanos de los terroristas que quieren destrozar el país», aseguró el mandatario en el Parlamento. La crisis tiene lugar luego de que Rusia se anexara semanas atrás la península de Crimea.

Por su parte, los opositores al gobierno informaron de tiroteos y heridos en la región, sin que haya una confirmación oficial. Un portavoz de los activistas dijo que fuerzas del gobierno dispararon contra las barricadas levantadas en las afueras de la ciudad de Slaviansk.

En Slaviansk y otras ciudades los separatistas han ocupado edificios gubernamentales y exigen un Estado federal con amplia autonomía para las regiones rusoparlantes. Kiev había dado un ultimátum hasta el lunes por la mañana a los activistas para que abandonaran los edificios y las armas, pero ellos se negaron.

Esta mañana, columna de blindados y miembros de las fuerzas especiales ucranianos estaba apostada a unos 40 km de Slaviansk, según pudo ver la agencia Afp.

El domingo pasado, en un mensaje al país, Turchinov anunció que el Consejo de Seguridad Nacional y Defensa de Ucrania comenzaría una «operación antiterrorista de envergadura con el empleo de las fuerzas armadas» para restablecer el orden en las regiones orientales de país, de mayoría rusoparlante.  Advirtió que el gobierno de Ucrania no permitirá la repetición del «guión de Crimea en las regiones orientales de Ucrania».

Según Turchinov, las autoridades ucranianas hicieron todo por evitar el derramamiento de sangre, pero están dispuestas a rechazar «con las armas en la mano los intentos de invasión y desestabilización, así como las acciones terroristas».

Ucrania también acusó a Rusia de tener «proyectos brutales» para desestabilizar el sur y el este del país y anunció una operación «antiterrorista» gradual y «responsable» en la región de Donetsk. Poco después, el jefe de la diplomacia rusa, Serguei Lavrov, advirtió a Kiev que si usa la fuerza contra los insurgentes prorrusos del este cometerá un acto «criminal» y socavará el diálogo previsto el jueves en Ginebra entre Ucrania, Rusia, Estados Unidos y la Unión Europea para tratar de resolver la crisis.

«No se pueden enviar tanques y al mismo tiempo dialogar. Recurrir a la fuerza acabaría con la oportunidad que ofrece la reunión cuadripartita en Ginebra», declaró Lavrov.

Este cruce de acusaciones entre Turchinov y Lavrov tuvo lugar horas después de una conversación «franca y directa» sobre la crisis ucraniana entre el mandatario ruso Vladimir Putin y su homólogo estadounidense Barack Obama.

Horas antes, en conversación telefónica con Obama, Putin calificó de «conjeturas» basadas «en informaciones infundadas» las acusaciones de injerencia de Moscú e instó a al presidente estadounidense «a hacer todo lo posible para no permitir el uso de la fuerza y un baño de sangre».

Por su parte, Obama dijo que «todas las fuerzas irregulares en el país deben deponer las armas, y urgió al presidente Putin a utilizar su influencia con los grupos prorrusos armados para convencerlos de que abandonen los edificios que han tomado».

Fuente: Agencias

Fuente: clarin.com