Denuncias contra Ovando debilitan su elección en Tribunal Supremo Electoral

‘Sin miedo’ recuerda el pasado masista de Ovando. La tendencia en el TSE es la permanencia de la actual directiva encabezada por Wilma Velasco. El Gobierno prefiere que la institución tome su propio rumbo y respetarán cualquier decisión.

Se diluye la candidatura de Ovando y se abren opciones

imageEdwin Herrera, candidato del MSM, muestra las fotos en que Ovando empuña banderas del MAS. Foto: APG Noticias.

EL DEBER / La Paz, Bolivia



La renovación de la directiva en el Tribunal Supremo Electoral (TSE) que estaba definida con anticipación para hacer presidente a Wilfredo Ovando sufrió un cambio y ahora los vocales están en la incertidumbre cuando faltan 24 horas para ratificar o cambiar a la actual presidenta, Wilma Velasco, que solo contaba con respaldo abierto del vocal Ramiro Paredes.

Según las versiones que surgieron en el Órgano Electoral, Ovando ya no cuenta con el suficiente respaldo para hacerse de la presidencia y se descartó que pueda asumir ese cargo, después de que saliera a la luz las acusaciones de vínculos con el MAS y el apoyo político que estaría buscando.

“La conducción de un proceso de esta naturaleza debe contar con un marco de legalidad y de legitimidad, por tanto un cambio de directiva a esta altura del proceso puede tener un efecto, puede ser más o puede ser menos, pero habrá un efecto”, dijo el vocal Paredes cuando fue consultado sobre las definiciones que existen en el Órgano Electoral.

Mañana se cumplen los dos años de gestión de la actual directiva que está compuesta por Wilma Velasco, como presidenta, y Wilfredo Ovando, vicepresidente. Según el artículo 18 de la Ley del Órgano Electoral, los dos cargos tienen una duración de dos años y pueden ser relectos por una sola vez y serán electos en sesión de sala plena y por mayoría de los votos de vocales en ejercicio.

Los binomios

Hasta la postulación de Ovando había cuatro vocales que pretendían la presidencia y que realizaban ‘gestiones’ entre sus colegas para acceder a este cargo, los vocales eran Wilfredo Ovando, que decía contar con apoyo político; Irineo Zuna, que pretendía tomar la presidencia a nombre de los indígenas; la actual titular, que era postulada por el vocal Paredes y después surgió el nombre de Marco  Ayala, que también veía posibilidades de acceder al cargo de presidente.

Ayer, el vicepresidente Álvaro García Linera dijo que ellos, como Gobierno, respetarán las decisiones que tomen los vocales y que no se referiría a los conflictos internos que enfrenta el ente electoral.

Cuestionamientos

Al menos cuatro de los siete vocales tienen cuestionamientos legales, según las denuncias a las que accedió EL DEBER. Irineo Zuna está acusado ante la Fiscalía por acoso sexual; Marco Ayala y Fanny Rivas tienen notificaciones del SIN por falsificación de facturas, y la vocal Dina Chuquimia está acusada de tráfico de influencias por unos afiches en 2009; algunos de estos casos ya fueron derivados incluso al Ministerio de Transparencia 

‘Sin miedo’ recuerda el pasado de Ovando

La dirigencia del MSM volvio a atacar ayer al vicepresidente del Órgano Electoral, Wilfredo Ovando, y recordó las fotografías que aparecieron hace tres años cuando el ya vocal del TSE apareció en una concentración del MAS en la ciudad de Cochabamba.

“Son fotografías que dan cuenta de que hay un riesgo para el proceso electoral; la presencia, la comprobada militancia de Ovando en el MAS. Para nosotros es un riesgo de que Ovando esté, otra vez, queriendo conducir el TSE, cuando ya hubo pruebas contundentes de su vinculación política con el oficialismo”, dijo el candidato Edwin Herrera.

Según los datos del propio MAS, Wilfredo Ovando dirige el grupo de abogados ‘bloque Simón Bolívar’ y mencionaron que varios de los asesores en el Parlamento y en las entidades de Cochabamba son profesionales que provienen y pertenecen a ese “bloque”.

Ayer, pese a la insistencia, Ovando no contestó el teléfono y en las oficinas del TSE informaron de que se encontraba en reuniones, por lo que no se pudo obtener la contraparte sobre la acusación que lanzó el MSM en horas de la mañana.