Los millones también danzan en el Carnaval de Santa Cruz

Los coronadores tienen un presupuesto de más de 720.000 dólares. Las comparsas de garaje hacen su agosto con los más jóvenes. Las mujeres invierten en el espectáculo.

EL DEBER, Bolivia

imagePara carnavalear en una comparsa, en la calle o en un garaje, se necesitan entre $us 200 y $us 500 de cuota por pareja (no incluye comparsa coronadora). En las agrupaciones femeninas este presupuesto se dispara y trepa más allá de los $us 1.000



SANTA CRUZ.- Carros de 12 metros de alto, escenarios de coronación de 38 metros de ancho, sonido de calidad para 400 metros lineales, grupos internacionales que vienen de actuar en la Quinta Vergara del Festival Viña del Mar, comida, casacas y bebidas varias para 5.000 personas durante tres días y trajes de plumas importadas pueden hacer del Carnaval una fiesta muy cara. En Santa Cruz de la Sierra, el dios Momo gobierna sobre un trono de dólares, que acumula cifras que cada vez exige esfuerzos mayores a los que no solo quieren saltar, mojarse, pintarse y emborracharse durante tres días, sino dejar su ‘huella’ en la historia carnestolenda.

Los que más gastan son los de la comparsa coronadora. Según un miembro de Los Picarones, los gastos superarán los $us 720.000 y, en lugar de quedar con una sede lujosa, como sucedió con otras comparas que ganaron el derecho de proclamar a la soberana de la fiesta grande, ellos saldrán con un saldo en contra de unos $us 15.000. El ‘picarón’, que prefirió mantener el anonimato por temor a incomodar a algún miembro de su comparsa, explica que la cuota por pareja fue de $us 3.500 y varios de sus compañeros tuvieron que sacar un crédito de un año para poder estar a la altura del reto económico. Al ser 80 parejas, entre socios e invitados, aún estaban lejos de cubrir los gastos. El resto lo consiguieron con auspicios.

Números que suman

Antes de que el Carnaval se circunscriba al cambódromo y al centro, los coronadores y Anabel Angus recorrieron 12.000 kilómetros en presentaciones de provincia. A eso se le suman los carros y trajes de cuatro precarnavaleras, que demandaron una inversión de alrededor de $us 50.000. Además de $us 140.000 de la coronación. Esto incluye la instalación de un escenario de 38 metros de ancho por 14 de profundidad, luces, sonido, pago de actores, maquillaje, vestuario, alquiler de la Fexpo y hasta la instalación de un pequeño museo del Carnaval 2015, que por sí solo necesita una inversión de $us 20.000.

Incluso las invitaciones a eventos para la reina implican gastos. Si bien buena parte del vestuario casual y los peinados vienen por auspicios, todo tiene un límite y cuando rebasaron ese límite comenzaron a gastar casi $us 1.000 por presentación. Además, como el cambódromo de Santa Cruz es seis metros más ancho que el sambódromo de Río, cualquier carroza de tamaño natural que se instale en el paseo corre el riesgo de parecer un dinky. Por ello, los coronadores planearon un carro de gran altura y de un ancho del doble del que se vieron en años precedentes.

“El Carnaval es caro y hay que decirlo. La Asociación Cruceña de Comparsas Carnavaleras negocia mal. Cómo es posible que el principal auspiciador no pueda poner $us 1 millón, si es una de las empresas que más factura en todo el país. Cómo es posible que una marca de condones pague solo $us 8.000 por dos años. No es lógico”, dijo el comparsero.

Además, junto con otras 28 comparsas, han dibujado una cruz gamada en el centro, donde se asentarán los tres días. Según el comparsero, esto es una forma de recuperar el Carnaval de calle, pero ninguna de las agrupaciones de este recorrido de las calles Warnes y Chuquisaca son menores de 30 años. Para ellos, el Carnaval ya es otra cosa.

Tiempo de lucro

Pero así como se gasta, también se gana. Para los sub 30, el Carnaval dejó de ser esa fiesta para recorrer las calles del centro borrachos, comandando una banda o una tambora. Ahora es sinónimo de una fiesta de tres o cuatro días encerrado en un garaje al ritmo del grupo de moda y con una parrilla de dj’s que está comenzando a competir con festivales como Viña del Mar.

Para los diferentes garajes de agrupaciones carnavaleras se anuncian espectáculos internacionales como el de Chino y Nacho, dúo de reguetón que desembocará en las riberas del Piraí luego de actuar en la Quinta Vergara de Viña. Según explica Pedro Mercado, una de las cabezas de Pasión Carnavalera, agrupación de cinco comparsas sub 30, los artistas internacionales cobran entre $us 6.000 y $us 15.000 por una hora de espectáculo. Ellos tendrán a Magic Juan, Carro Show, Nene Malo y Diego Ríos en su garaje de la Viedma, además de artistas locales que cobran entre $us 1.000 y $us 2.000 por una hora de show. El resto del tiempo se completa con DJ’s. Ellos invertirán en artistas alrededor de $us 45.000.

Después de eso tienen que cubrir cerveza, tragos especiales, casacas y churrasco para las 700 personas que esperan juntar en su fiesta.

Henry Vaca, de Fusión Carnavalera, explica que ni siquiera irán al corso, sino que el sábado será un día más de fiesta en el garaje de la calle 21 de Mayo y Busch. Ellos se manejan con empresas que se han especializado en proveerles servicios. Por ejemplo, tendrán 35 personas en seguridad y estiman que comprarán 2.500 cajas de latas de cerveza. Calculan que serán 1.500 personas y la inversión superará los $us 100.000.

Pero son pequeños al lado de Juventud Carnavalera, el conglomerado de 10 comparsas juveniles que ganó varios premios en los corsos precedentes, pero que este año mirará de palco el desfile del cambódromo, pues se sienten discriminados por los premios. Carlos Abuawad no quiere dar cifras ni el costo de la cuota para participar de la fiesta, pero señala que esperan reunir 5.000 personas en un garaje de la Monseñor Rivero. Su comparsa ha logrado comprar y construir una sede de lujo con las ganancias del Carnaval. Según los comparseros más viejos que han ido a la sede de Los Tremendazos, solo el equipo de sonido debe costar como $us 30.000. Para ellos, el Carnaval es una buena inversión.

Pero esto también ha cambiado el sentido de la comparsa. Ahora, más que un grupo de amigos es como una sociedad, donde los miembros han dejado de ser ‘fraternos’ para convertirse en relacionadores públicos que pescan ‘invitados’. En una de las agrupaciones consultadas, por cada pavo nuevo atraído al garaje, el socio de la comparsa recibe un descuento de su cuota de Bs 100. Así, la fiesta le sale barata y las arcas de las comparsas se llenan.

“Esto ha traído la inflación de los garajes. Para alquilar un parqueo uno invierte entre $us 4.000 y $us 17.000”, dice Jorge Guido Landívar, un Mosquetero que no culpa a los jóvenes por encerrarse a carnavalear. “Desde la balacera de 2002, ellos no han conocido otro Carnaval”, aclara.