La alianza pactada entre las opositoras Unión Cívica Radical (UCR) y Propuesta Republicana (PRO), la tolda de Mauricio Macri, complica aún más el escenario electoral para la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, golpeada por una baja aprobación en la recta final de su Gobierno y a sabiendas de que no puede postularse para una nueva reelección.
En principio, traba la posibilidad de que el oficialismo pueda ganar la presidencia en la primera vuelta de las elecciones de octubre, en tanto la coalición UCR-Macri tiene opción para hacerse con más de 30% de los votos, estiman analistas.
Macri ha conseguido impulso para una eventual candidatura presidencial, según lo revelan recientes encuestas sobre intención de voto. Si bien su mayor capital político lo ha cosechado en Buenos Aires, ciudad de la que es alcalde desde 2007, una coalición con los radicales le proporcionaría proyección hacia las provincias.
«El resultado de la Convención del Radicalismo aumenta las posibilidades de que Macri sea el opositor más votado en las elecciones presidenciales», asevera Rosendo Fraga, analista del Instituto Nueva Mayoría.
Los radicales cuentan con una presencia importante en 23 de los 24 parlamentos provinciales de Argentina y en el Senado. Tienen cerca de un tercio de la Cámara Baja. Además, el partido tiene arraigo en las clases medias del país.
Según el pacto, Macri se medirá, en las primarias de agosto a Ernesto Sanz, proclamado precandidato de la UCR en la Convención del pasado fin de semana, y a Elisa Carrió, líder de Coalición Cívica (CC), que previamente se había aliado al PRO, para escoger el candidato presidencial de la alianza.
«Si se mantiene para entonces la tendencia que arrojan hoy los sondeos, en los que Macri, (Sergio) Massa y Daniel Scioli lideran la tabla de posiciones, la sumatoria al actual jefe de Gobierno porteño de los votos que puedan cosechar Sanz y Carrió podría convertirlo en el candidato con mayor potencial de apoyo», señaló el analista político Fernando Laborda al diario La Nación.
La estrategia oficialista se sustentaba en lograr obtener la presidencia en la primera vuelta de octubre con al menos 40% de los sufragios y una diferencia de unos 10 puntos porcentuales por delante del segundo candidato más votado.
El tablero electoral de cara a los comicios presidenciales demanda ahora nuevas jugadas. Del lado opositor, será clave la reacción de Massa ante la alianza UCR-Macri. «El acercamiento del massismo a otros sectores del peronismo no kirchnerista podría ser una alternativa», sostiene Laborda.
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El oficialismo no está tan claro. Por ahora, Kirchner no termina de perfilar un candidato, mientras que la opción de Scioli tampoco se ha concretado.
Fraga advierte que la alianza UCR-Macri podría permitir a Kirchner «polarizar la elección contra un empresario que en los hechos es un candidato de centro-derecha e intentar reunificar así el voto peronista». Sobre todo si Scioli termina desinflándose.
Según un estudio de la firma Management & Fit de principios de febrero, 43,4% de los argentinos prefiere que el próximo presidente «cambie el modelo por completo»; 33,3% que «combine continuidad y cambio del modelo» y 19,8% que «profundice el modelo actual».
Fuente: www.eluniversal.com
