Durante siglos, los más importantes creadores en todos los géneros y áreas del saber han glorificado el acto de caminar como generador de ideas y cura para el bloqueo creativo. Virginia Woolf, en su ensayo Street Haunting habla sobre deambular y su relación con las historias, diciendo que «
De regreso a casa a través de las calles desoladas uno podría contarse a sí mismo la historia de la enana, de los ciegos, de la fiesta en la mansión de Mayfair, de la disputa en la papelería. En cada una de estas vidas se podría penetrar un poco, lo suficiente como para darse la ilusión de que uno no está atado a una sola mente, pero puede ponerse brevemente, durante unos minutos, los cuerpos y las mentes de los demás.
En efecto, un estudio del año 2014 llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Stanford ofrece una explicación científica para esta creencia. Basándose en cuatro experimentos, el estudio demuestra que el acto de caminar estimula la creatividad durante la actividad y en los momentos inmediatamente posteriores.El estudio encontró que caminar, tanto en exteriores como bajo techo, estimulaba la inspiración, dejando además como sorprendente hallazgo el hecho de que el lugar donde se camina tiene muy poco o ningún efectosobre la creatividad: tanto las personas que caminaban en parques o calles, como aquellas que lo hacían en caminadoras, se beneficiaban de similar impacto positivo. Una persona caminando (bajo techo en una habitación de cara a una pared blanca, o al aire libre) producía el doble de respuestas creativas en comparación a una persona que estuviera sentada. Por otra parte, el estudio también mostró que caminar no tenía un efecto positivo para los patrones de pensamiento enfocado que exigían aquellos ejercicios de respuestas únicas, no creativas.
A pesar de que la conexión fue claramente demostrada, los investigadores siguen sin tener claras las causas de esta relación, aunque la investigación sugiere que los beneficios relacionados con la mejora del humor y el ánimocomo consecuencia de caminar, así como la movilización de la energía a través del cuerpo, permitirían al cerebro decomprimirse lo suficiente para poder tener respuestas creativas. Cuando caminamos, el corazón hace circular más sangre y oxígeno a todos los órganos, incluyendo el cerebro. Adicionalmente, caminar de manera regular promueve la formación de nuevas conexiones entre las células cerebrales, retrasa el desgaste de los tejidos cerebrales, incrementa el volumen del hipocampo, zona del cerebro esencial para los procesos de memoria, y estimula el crecimiento de nuevas neuronas.
Fuente: hipertextual.com
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