Alemania y la justificación (de la repostulación)


valverdeCarlos F. Valverde BravoEscuchar al viceministro René Martínez (expresidente del Senado) fue jocoso. El avisó que el compañero Presidente archivará (para algún día sin falta) su anhelado proyecto del restaurante chapareño “Don Evo y sus cuatachos”, porque… “no depende este tema de la voluntad de una sola persona, de una organización política ni de una agrupación ciudadana” (Unitel, La Revista, 28 de agosto). A decir del exsenador, éste es un asunto que… “obedece a un sentimiento colectivo mayoritario”.Hasta ahí… ninguna novedad, hasta que a doña Gabriela Oviedo se le ocurrió preguntar por las declaraciones de don Evo en cuanto a su retiro chapareño, y ahí nomás el hombre reclamó el derecho de la “re” de la siguiente manera:“No puede ser que en Europa los alemanes vayan a ser evaluados porque tienen estabilidad democrática y han calificado como un mejor gobierno como mecanismo de profundizar la democracia y cuando somos bolivianos o por la condición de clase del Presidente, esta no puede ser profundización de la democracia; al contrario, el hecho como tal, en un desafío electoral, presupone una valoración, reitero, no de la voluntad unilateral, sino del soberano al que todos apelamos, mucho más los partidos políticos en cada definición electoral”.Juro que no le entendí nada pero me reí mucho… pocas veces escuché tal sarta de incoherencias, pero como tocó a Alemania, me quedé con la idea de que allá se respeta la división de Poderes, que la democracia alemana se asienta en una Constitución que funciona desde 1949 y que a nadie se le va a ocurrir cambiarla porque quiere beneficiarse del cambio. En Alemania la democracia va más allá del voto y los Poderes del Estado no dependen de doña Angela Merkel, que ella no “le mete nomás” porque si lo hace la destituyen; que allá se respeta la disidencia y que no se dice patria o muerte, porque saben del horror de la muerte.Se me ocurre que doña Angela no tendría una Ministra cuestionada por corrupción como Nemesia y no se hubiera inventado un caso como el del “terrorismo-separatismo” para arrinconar a la oposición y permitido la impunidad de los masacradores del hotel Las Américas o Chaparina; tampoco creo que defendiera la coca para hacer cocaína (Chapare) digo… no veo a doña Angela poniéndole su nombre a obras del Estado; se me ocurren tantas cosas que no haría doña Angela pero ahí lo dejo… imaginando que tampoco se haría arreglar la sandalia con el policía de seguridad.Los Tiempos – Cochabamba