Amenazas de Venezuela al presidente electo argentino Mauricio Macri

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Emilio J. Cárdenas*

Venezuela tendrá sus elecciones intermedias (parlamentarias) el próximo 6 de diciembre. Si Dios quiere. Los “bolivarianos”, conscientes de que seguramente “se les viene encima la noche” porque van a ser estrepitosamente derrotados en las urnas por un pueblo que está harto de ellos, están recurriendo a sus peores mañas. A la violencia, entonces.

Los jerarcas bolivarianos acaban de enviar sus conocidos “grupos de choque” a la calle para matar a un dirigente opositor en un acto de campaña proselitista en el que participaba Lilian Tintori, la corajuda y activa esposa de Leopoldo López. Allí, a cara descubierta, asesinaron cobardemente a Luis Manuel Díaz, dirigente de la opositora Unidad Democrática en el estado de Guárico. El atentado ocurrió en la ciudad de Altagracia de Orituco, en medio de un multitudinario acto político. A la vista de tod

Tanto Henrique Capriles, como Tomás Guanipa o Miguel Pizarro o la propia Lilian Tintori han sido, también ellos, objeto de violencia en otros rincones de Venezuela. En Bolívar, Cojedes, y Petare. Reiteradamente. Esto es, sistemáticamente. La estrategia empleada es, claro está, típicamente cubana. Consiste en usar matones sin afiliación conocida, pero que trabajan y operan para el gobierno. Ellos hacen el “trabajo sucio”. Y nadie es “responsable” de ello. En el gobierno “no los conocen”, presuntamente. Pero les pagan y los arman. Un “clásico” cubano en materia de “manejo” de protestas y actos opositores, del que saben bien los disidentes en la isla, incluyendo las “Damas de Blanco”. Viejo truco, entonces. Sádico, por cierto. Repulsivo y perverso, además.

El reciente anuncio del presidente electo de la República Argentina, Mauricio Macri, en el sentido de que, conforme es su derecho, recurrirá a invocar la “Carta Democrática” regional contra Venezuela el próximo 21 de diciembre en la reunión del MERCOSUR que se avecina, ha preocupado, como era de esperar, a los bolivarianos. Que han reaccionado de distintas maneras, pero coordinadamente.

El presidente de Ecuador, Rafael Correa, que de jurista no tiene nada, acaba de sostener que ello es una “injerencia” argentina en los “asuntos internos” de Venezuela. ¡Qué desubicado y que falta atroz de pudor y vergüenza! Cree que tiene “patente de corso” para sostener cualquier tropelía, como la que acaba de decir. Y que los tratados internacionales son, para los “bolivarianos” letra muerta. Sólo eso.

Otros, todavía dentro del silencio cómplice regional que ha vergonzosamente apañado a los bolivarianos a lo largo de la última década, sostienen que los atropellos en Venezuela aún “no son del todo evidentes”. Y que, por ello, aún “no es hora de actuar desde la región”. Con esta actitud -absolutamente cínica- permiten que se desate (como era previsible) la ola de violencia y muerte que se ha puesto en marcha con motivo del proceso electoral venezolano. Y son, naturalmente, absolutamente corresponsables de lo que eventualmente pueda llegar a suceder.

Pero lo más grotesco de lo ocurrido en las últimas horas es la lamentable compadreada del presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, el cada vez más obeso Diosdado Cabello -al que los medios vinculan con el narcotráfico en Venezuela (con presuntos vínculos con el llamado “Cartel de los Soles”)- quien se manifestó “ofendido” por los anuncios de Macri. Rasgándose las coloridas vestiduras (si es que la ropa deportiva con los colores nacionales que usa Cabello califica como “vestidura”), tildó a los anuncios de Macri de intento de “agresión”. Lo que es increíble. Y, amenazadoramente, agregó: “Nosotros no dejamos que nadie se meta con nosotros”. Intimidatoriamente, en su clásico estilo de “matón” de poca estatura.

A lo que, envalentonado al escucharse a sí mismo, agregó: “(Macri) Va a tener mucho trabajo en Argentina, como para estar ocupándose de los asuntos de Venezuela”.

¿Y lo de la Patria Grande, Cabello? Además, cabe apuntar que la frase comentada contiene una crítica -poco encubierta- a su entusiasta compañera de ruta, Cristina Fernández de Kirchner. Cierta, porque “la Sra.” le deja a Mauricio Macri un país que está en estado calamitoso. Cerca del caos económico. Como Venezuela, precisamente.

Pero seguramente a doña Cristina no le gustará que su presunta “epopeya gloriosa” de los últimos años sea tildada, como acaba de hacer el mismísimo Diosdado Cabello, de legado a Macri de un “mar de problemas”. Pero es así. Gracias por la “mano”, Diosdado.

Lo que no obsta a que se puedan denunciar -legalmente y a nivel regional- las fechorías de los bolivarianos. Es hora de dejar de ser mudos en la región cuando de Cuba y Venezuela se trata y de defender – desde la honestidad y la lealtad- los compromisos expresamente asumidos respecto de las libertades y derechos humanos de los pueblos de nuestra propia región. Sin más retórica. Con hechos y con conductas concretos. Con la verdad siempre en la mano. La homogeneidad pro-bolivariana de la región parece pronta a empezar a resquebrajarse.

*Ex Embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas

El Diario Exterior – Madrid

 

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