Winston EstremadoiroNo hablo de la memorable pieza de Cream, banda rockera de mis tiempos en la que Eric Clapton innovara el rock, al interpretar casi 40 años más tarde el blues “Crossroads” de Robert Johnson. Sin embargo, tres temas me pusieron en la encrucijada de escoger. Era el Día Internacional de la Violencia contra la Mujer, e imaginaba cuántas féminas serían aporreadas o asesinadas durante un inebriado fin de semana. El Wall Street Journal cavilaba si la victoria de Mauricio Macri en la Argentina significa el declive de la “marea rosada” en América Latina. Un lector mandó citas de Oriana Falacci en que alertaba del Islam que convierte a Europa en Eurabia, ratificando peroratas mías de hace dos lustros.Sobre la violencia sobre la mujer solo queda la esperanza. Esperar que la educación cambie el machismo acomplejado que hace abusar del sexo débil, que biológicamente es el más fuerte y el más sacrificado. Esperar que mejores días para el boliviano disminuya la frustración que provoca el desempleo y el alcoholismo en que desemboca. Esperar que la presión social mantenga altos niveles de condena a los crímenes y desmanes del abuso a las mujeres y los niños. Esperar que cambie la justicia en Bolivia y ni talegazos extorsivos ni telefonazos de poderosos afecten el criterio de los jueces. Sin embargo, no pude evitar el sarcasmo: ¿acaso hay los mismos índices de feminicidio en Bolivia y en la Suiza que pronto alcanzaremos, según el cráneo vicepresidencial?Abordo el segundo tema con algo de sorna. La provocó la felicitación de Evo Morales al Presidente electo de Argentina, siendo que nuestro Mandatario viajó al vecino país a prestar su apoyo a la campaña electoral del perdedor oficialista. Llegó inclusive a vaticinar que habría conflictos si ganaba Mauricio Macri, y se explayó en loas tanto a Néstor Kirchner, como a la sucesora, la viuda Cristina Fernández de Kirchner.Macri festejó su triunfo con frases conciliadoras, quizá consciente de que gobernar requiere un consenso de oficialistas y opositores. La alusión de Evo Morales: “¡Imagínese si gana el opositor a Scioli con qué Parlamento va a gobernar!, es cierta para la gobernabilidad parlamentaria en Argentina, como también la inestabilidad política generada por paros, bloqueos y manifestaciones inducidos por la modalidad de golpe de Estado del que se aprovechó en Bolivia el actual partido de gobierno, en el período previo a las elecciones de 2006.Parafraseando a Evo, me entrometo en la política argentina, venezolana y brasileña, al afirmar que hay vientos de cambio, ojalá que no solo de relevo de rateros. No es preciso ser ciego para desconocer que cayeron las acciones del Foro de São Paulo con la victoria de Macri. Sus efectos se verán a principios de diciembre en la patria de Bolívar; en los reverberos del escándalo Lava Jato en Brasil y la alegada pringada de Lula da Silva y sus hijos, aunque Dilma Rousseff no sea defenestrada.En Bolivia, ¡cómo no va a afectar la re-re-re-elección por un cuarto período de Evo Morales, así fuera solo para festejar 200 años de la República! Si hubiera algún tropiezo en el referendo de febrero 2016, vaticino un plan B oficialista, aunque sea para tapujar tanto atropello y corrupción. El dilema no es optar entre neoliberalismo y socialismo, entendámoslo. Es entre populismo y democracia. El primero necesita masas aleccionadas y prorroguismo caudillista. La democracia representativa requiere poderes separados e independientes, instituciones inmunes a poderosos de turno y a corruptos, y que la gente sepa diferenciar entre medidas de Gobierno y políticas de Estado. ¿Cuál prefieren los bolivianos?¿Es el Islam sinónimo de terrorismo? No. Creo que las religiones organizadas, en especial las tres monoteístas derivadas de Abraham, fomentaron guerras en nombre de Dios. Pero hay diferencias entre las otras dos y la musulmana: el Islamismo devino apareado con la conquista territorial. Quizá el origen de su variante fanática es que los musulmanes creen que su versión de Dios (Alá) a través de Mahoma su profeta es la única correcta; otras creyentes son infieles. Ah, pero el judaísmo distingue entre ‘el pueblo elegido’ y los gentiles. Los cristianos entre ellos y los herejes, pero abandonaron la odiosa opción entre la cruz o la espada (o la hoguera).Hay varios grados de creencia y práctica piadosa en todas las religiones. Sin embargo, jihadistas y otros fundamentalistas como al-Qaeda, Boko Haram, etc., tienen el poder para degollar, explotar bombas, matar a tiros, ahorcar y otros asesinatos crueles de infieles gracias al contubernio entre fabricantes de armas, los gobiernos que les socapan, y los de la plata. Éstos últimos provienen de donde se originó el Islam: el desierto medio oriental con su mar de petróleo debajo de las arenas, en un mundo adicto a los hidrocarburos. La otra variable es el colonialismo europeo de antaño y la hegemonía estadounidense de hoy. Si en el pasado los europeos escamotearon la unidad del mundo árabe, hoy el islamismo aglutina países tan diversos como Irán, Mali, Pakistán e Indonesia, que no son árabes.Ahí me quedo, no sea que mis amigos judíos desconfíen de mí, y mis amigos de ancestro árabe me vuelquen la cara.El Día – Santa Cruz