La irresistible tentación de ser eterno y único


maggy__talavera_Maggy TalaveraSi alguna duda quedaba sobre el único y poderoso motivo que mueve cada día a la cúpula del Gobierno, esa ha sido disuelta tras el cierre del referéndum del domingo pasado. Ha quedado bien claro que lo dicho por el presidente Morales en mayo de 2012 no era solo una frase hecha, sino la idea fuerza que cohesiona al MAS en torno a la imagen del propio Evo. “No hemos llegado al Palacio (de Gobierno) de inquilinos, ni estamos de paso, hemos llegado para quedarnos definitivamente”, dijo entonces. Y en eso trabajan sin descanso.Es importante tener conciencia de ello, sin restarle importancia o reducirlo a chistecito o meme barato. Solo así dejaremos de someternos a un juego perverso en el que la democracia no pasa de un comodín. La cúpula del MAS lo usó para llegar a Palacio, como querían sus mandos y, una vez allí, no ha dudado en abusar del mismo para burlar las reglas de la democracia, con una habilidad asombrosa para encantar a la mayoría, de quien arranca el pase que le permite afianzarse en el trono por voluntad popular.Lo ha logrado hasta ahora, casi sin complicaciones, salvo la resistencia de unos incrédulos a los que les cuesta aceptar la idea de un ser, una voz y un pensamiento único. Estos van a la hoguera, defenestrados por osar decirle No al rey y a su corte. Ha tenido también éxito en el uso de recursos dañinos, como el de la descalificación verbal, el amedrentamiento soslayado o directo, la persecución política, el encarcelamiento y, no pocas veces, el linchamiento en plaza pública a manos de los movimientos sociales.Pero algo pasó el 21 de febrero. Pese a todas las maniobras hechas para lograr un Sí mayoritario que le permitiría modificar el artículo 168 de la Constitución, necesario para asegurar su permanencia en Palacio después de 2020, no lo logró. Y se enfureció. Tanto que olvidó el ropaje de gente buena y largó el ajado comodín, para arremeter contra todo y todos los que de alguna manera contribuyeron para la victoria del No. Está visto que no tendrá escrúpulos a la hora de pedir cuentas, sea dentro o fuera del partido.Nada de todo esto es natural o hace a la esencia de un gobierno democrático. Es bueno saberlo, no para acobardarse ni resignarse a vivir sometidos a una democracia-comodín, sino para recuperar el sentido común y la fuerza que trae consigo el ideal de una vida en libertad, imprescindibles hoy más que nunca. Es cierto: el 21 fue librada solo una batalla de una guerra que promete durar aún mucho tiempo.El Deber – Santa Cruz