Elizabeth ReyesPermítanme expresar mi indignación frente a la impostura del gobierno en un tema que hace a la vida de los ciudadanos, al conocer que Bolivia firmó en los últimos días un acuerdo para la construcción de un centro nuclear en la ciudad de El Alto, por la friolera de 300 millones de $us, exponiendo como el principal argumento su aporte a la salud, específicamente a la lucha contra el cáncer, con la construcción de un Ciclotrón (acelerador de partículas para la realización de diagnósticos). Esta indignación no está basada en odios o amores con el gobierno nacional, sino en realidades. A diez años del proceso de cambio, estas son algunas de las lamentables cifras en la «Bolivia Soberana».Bolivia es el país menos saludable de Sudamérica, según el ranking Bloomberg que analiza datos de las Naciones Unidas, Banco Mundial y la Organización Mundial de la Salud (OMS). La esperanza de vida en Bolivia alcanza a 69 años, en tanto que la media en América Latina y el Caribe llega a 75 años.Por cada 140 partos hay una mujer en riesgo de morir por complicaciones; por cada 1.000 nacidos 39,1 no llegan a cumplir cinco años. Ocupamos el primer lugar en cáncer de útero y el último en porcentaje de sobrevivencia al cáncer en la región. El aumento de cerca al 10% de nuevos casos de VIH por año, además de tener la peor infraestructura sanitaria de la región después de Haití.Esto en la Bolivia de la bonanza económica, cuyo gobierno antepuso inversiones millonarias en empresas públicas deficitarias, negocios chinos con tráfico de influencias incluido, saqueo en el fondo indígena, aviones p residenciales y cumbres políticas, el gobierno de las obras del Evo Cumple donde se prefirió construir canchas, una al lado de otra, en regiones donde no hay ningún centro de Salud, donde se veto al padre Mateo por su pedido de una inversión digna para la Salud, y que en diez años derrochó miles de millones en elecciones y referéndums.No contento con eso, hoy se utiliza la salud como un infame pretexto para avalar un centro de energía nuclear que tiene más que ver con intereses económicos y compromisos con empresas amigas que con un interés por la Salud.Por supuesto que dentro de un plan nacional integral de lucha contra el cáncer, implementar la tecnología nuclear es importante, pero no así, cuando nos hablan de un costo aproximado de 300 millones de dólares para dicho centro, del cual la supuesta inversión en el ciclotrón PET/CT será de 60 millones, pero «extrañamente» al revisar los costos de los ciclotrones en la región, los mismos no exceden los 10 millones de $us. (Perú; Costa Rica, Argentina, Etc.), mientras que en Bolivia costará 5 veces más ¿Por qué?¿Cuál es el negocio o el negociado? Así mismo, los protocolos sobre esta tecnología sugieren que debido a la corta vida de los radiotrazadores esto condiciona la instalación del PET/CT en regiones de fácil acceso, por lo tanto deben planificarse en varias regiones claves ¿En base a qué planificación se tomó esta decisión cuando el gobierno no tiene ningún plan nacional de lucha contra el cáncer?Hoy me permito expresar mi indignación, por esos hombres y mujeres que batallan cada día contra este mal sin ningún apoyo, por las miles de mujeres que mueren por no poder acceder a una prueba clínica con un costo no mayor a 20 Bolivianos, por los ciudadanos del Estado Plurinacional que deben mendigar por atención en los países vecinos, y porque duele y lastima en lo más profundo que un tema tan delicado y sensible como es el cáncer hoy sirva como un «PRETEXTO INFAME» para intereses oscuros.