San Antonio rescata a músicos

SaLANDOEddy apellida Bailaba pero desde que tenía 11 años genera sonidos perfectos. Su idilio con la música duró 10 años sin interrupción en su tierra, Concepción. Y como no solo de melodías vive el hombre, él tuvo que trasladarse a Santa Cruz para ganar dinero. Esto significó para su vida desligarse de su pasión, experiencia que lo impulsó a  ser uno de los principales protagonistas del primer grupo musical conformado por emigrantes, el ensamble San Antonio.  “Casi todos los integrantes del grupo se vinieron a la ciudad a tener mejores oportunidades. Termina el colegio y nos venimos a trabajar”, señaló el músico que ahora es el director artístico del grupo.

La invitación de un experto. Este coro y orquesta compuesto por 70 integrantes, en su mayoría músicos nativos de la Chiquitania, debutó este año en la décima primera versión del  Festival Internacional de Música Renacentista y Barroca Americana “Misiones de Chiquitos” con partituras del archivo misional de Chiquitos y Moxos. “Fueron obras investigadas por el padre Piotr Nawrot, que confió en nosotros y nos dio la oportunidad de participar en esta versión”, manifestó Bailaba, que sorprendió al músico Nawrot después de un ensayo.

Sonidos que sorprenden. En su primera presentación en la “fiesta de la música  antigua” el grupo fue destacado por su buen sonido. “Y pensar que al principio no teníamos, ni nombre solo experiencia”, cuenta Bailaba, quien empezó este sueño en noviembre del 2015, que se hizo realidad con la ayuda del párroco franciscano Reinaldo Brumberger. “Él nos ayuda a conseguir los instrumentos y nos facilita el lugar para ensayar”, agregó.

El músico que perteneció al ensamble P. Martin Schmid de Concepción cuenta cómo todos sus compañeros de ensamble sienten en lo profundo de su ser la necesidad de tocar. “La mayoría no tiene instrumentos, ni tiempo debido a sus trabajos, pero hacemos lo posible para reunirnos”, apuntó.

Buscan su sueño.  En el grupo hay músicos de diferentes partes de la Chiquitania como San Rafael, San Javier, San Ignacio, Santa Ana, San Miguel, San José, Santiago de Chiquitos, Buena Vista y otras poblaciones de otras partes del país. Incluso hay gente de Santa Cruz de la Sierra, como el caso de Rebeca Mendoza que por motivos de trabajo tuvo que dejar de tocar su contrabajo. “Ahora gracias al ensamble puedo tener uno y es mi mejor compañero”, cuenta la artista de 20 años.

Fuente: www.eldia.com.bo

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