El Estado, tirano y desalmado


octavio-paz-el-ogro-filantropicoRuddy Orellana V.“Los liberales creían que, gracias al desarrollo de la libre empresa, florecería la sociedad civil y, simultáneamente, la función del Estado se reduciría a la de simple supervisor de la evolución espontánea de la humanidad. Los marxistas, con mayor optimismo, pensaban que el siglo de la aparición del socialismo sería también el de la desaparición del Estado. Esperanzas y profecías evaporadas: el Estado del siglo XX se ha revelado como una fuerza más poderosa que la de los antiguos imperios y como un amo más terrible que los viejos tiranos y déspotas. Un amo sin rostro, desalmado y que obra no como un demonio sino como una máquina”.Este fragmento pertenece al ensayo “El ogro filantrópico”, de Octavio Paz, publicado en 1978. La esencia de este texto desnuda la forma de dominación que se concreta en el Estado que subsidia, asiste y anestesia la pobreza; pero también genera acumulación de capital por medio de la corrupción, financia al partido con fondos públicos y da origen a una degradación moral, al mismo tiempo que  apalea con impuestos a la clase media.El Estado es el filántropo que extiende la mano dadivosa al pueblo, esa mano que lava a la otra y las de los que lo adulan. “Es la máquina que crece y se reproduce sin parar, con la venia de unos y la ceguera de muchos”.Pero también es el ogro que define qué decir y hacer. Es el que lo controla todo, lo filtra todo. Es un acaparador de voluntades y de actos. Pone y quita, manda a callar. Lo pudre todo, lo corrompe y lo desintegra. El ogro de este siglo XXI es de una sola cabeza, no precisa más; sin embargo, se vale de otras para desterrar las libertades y las intimidades de sus habitantes.Presente que se presiente soberbio e intolerante, atisba su mentirosa nariz para cargar olores en su mente codiciosa, esquivando los huecos de la culpabilidad y el irrespeto. Maniatando al futuro como si fuera un delincuente sin delito, encarcelando a la libertad y a la verdad para que no sigan alimentando la idea de que desde hace mucho tiempo se respira lodo negro y venganza.Futuro amordazado. Derecha disfrazada de izquierda que no respeta derechos. Democracia y libertad bajo palabra y la mirada siniestra del subalterno. Del que hace el trabajo sucio.¿“Es ésta la región más transparente del aire?”, se pregunta Alfonso Reyes  en “Palinodia del polvo”. “¿Qué habéis hecho, entonces, de mi alto valle metafísico? ¿Por qué se empaña, por qué se amarillece? Corren sobre él como fuegos fatuos los remolinillos de tierra”.“Palinodia del polvo” es una suma melancólica que, utilizando al polvo como metáfora, pretende señalar una profunda angustia del hombre por el hombre.El polvo es un referente general que se traduce en molestia, deterioro, angustia, desesperanza y una paulatina decrepitud en la esencia de la vida, de la ética y de la justicia.Reyes sentencia y, al mismo tiempo, presagia un futuro que ya se va, se ve, resquebrajando a medida que avanza el presente, un camino de la nada que envuelve a su paso la frescura y la inocencia para después aniquilarla.Es la “venganza y venganza del polvo, lo más bajo del mundo”, dice. ¿Qué es lo más bajo del mundo? La traición a uno mismo, a sus principios, a las formas más elementales de entender la ética y la transparencia, es la actitud necia de un Caín que asesina una y otra vez.Yo vivo en la región menos transparente del aire. Una región en donde día a día el polvo del desasosiego alimenta a la Hidra de cien cabezas. En donde el ogro filantrópico se traga conciencias y voluntades. Donde en cada jornada se soslaya el derecho a la palabra y hiere de muerte a una democracia incipiente.Es una región en la que el futuro es una gigantesca muralla que no permite pasar, en ella nos estrellamos minuto a minuto. Otros, más osados, mueren en el intento.La región menos transparente es esa en la que siempre resucitan los fuegos fatuos. Tiene como gobierno a los inservibles, a los incapaces, a los que vomitan mierda en el día y fuego en la noche. Son antropófagos, se comen a sus habitantes y, con ellos, a sus sueños, a sus esperanzas y a sus alegrías no vividas.La región menos transparente está envuelta en injusticias, mentiras,  escándalos y podredumbre. Su gobierno destila revancha y venganza, poco importa el futuro colectivo, nada, los derechos individuales. Esta región en la que vivo se ha convertido en territorio tomado por la antidemocracia, donde las libertades están enjauladas y las voces silenciadas a fuerza de persecuciones y amenazas.Pasado en claro para evocar el ayer. Presente oscuro para advertir un futuro ciego. Ogro filantrópico que engorda y devasta, en medio, tiempo y espacio cohabitando una región en donde sólo la esperanza en la historia, que ejercita el vaivén de la espada de Damocles que cercenará la cabeza del tirano, nos liberará y nos hará justicia.Los Tiempos – Cochabamba