Piketty y un estudio extraoficial del FMI

pedroshimosePedro ShimoseHace año y medio mencioné, en uno de mis artículos, al economista francés Thomas Piketty (La desigualdad no es ninguna tontería. EL DEBER, 27.02.2015), autor de El capital en el siglo XXI (París, Seuil, 2013). Desde la publicación de su voluminoso libro, Piketty (pronúnciase ‘piquetí’) despertó pasiones encontradas.Fue comentado por The New York Times, Washington Post y Financial Times, dejando bien claro que se trataba de un autor de moda, puesto que su libro de abrumadores gráficos, estadísticas, notas eruditas y lenguaje técnico no está destinado al gran público. Piketty, mientras tanto, siguió publicando libros en solitario –Peut-on sauver l’Europe?. Crónicas (2015) y Chroniques: on our troubled times (2016)– y otros, en colaboración.En Bolivia, El capital en el siglo XXI ha sido comentado –que yo sepa– por los economistas Alejandro F. Mercado, vicerrector de la Universidad Católica Boliviana (UCB/La Paz), y Juan Antonio Morales, expresidente del Banco Central de Bolivia y profesor de la UCB. A escala internacional, Daron Acemoglu y James A. Robinson (autores del libro Por qué fracasan los países. Ediciones Deusto, 2012) han elogiado, en revistas especializadas, el trabajo de Piketty como investigador, pero han refutado sus conclusiones sobre la desigualdad y la distribución de la renta.A ellos se suma, ahora, un estudio extraoficial del FMI, firmado por el brasileño Carlos Góes, graduado en la John Hopkins University, con tres años de experiencia en el FMI, analista económico especializado en econometría, economía del desarrollo, filosofía política y antropología. Góes retoma las tesis de Acemoglu y Robinson, reforzándolas con mayores datos estadísticos. Góes sostiene que la desigualdad no habría que buscarla en la desigual distribución de la renta, sino en el conocimiento que conduce a la innovación tecnológica, la mayor retribución de las habilidades profesionales, la menor intromisión de los sindicatos en la gestión de las empresas o la endogamia de las grandes fortunas. La desigualdad, por lo tanto, debería ser analizada desde otra perspectiva. ¿La filosofía? ¿La antropología? ¿La sociología? ¿La demografía?Piketty “no ofrece –según Góes– una prueba empírica de sus conjeturas”. Lo cierto es que allí donde Piketty intentó llevar a la práctica sus conclusiones, fue un fracaso. Asesoró al Gobierno francés del socialista Hollande (a través de Ségolène Royal/ 2009) y salió trasquilado; al movimiento griego Syriza (a través de Varufakis /2015) y volvió a fracasar. Hoy integra un comité que asesora al movimiento populista español Podemos (2016) y ya veremos si pueden… // Madrid, 16.09.2016.El Deber – Santa Cruz