Bendito Maduro

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Tan polémico como aquel “cara a cara” entre Juan Pablo II y el dictador chileno Augusto Pinochet en 1987 ha sido el encuentro de Francisco con el autócrata venezolano, Nicolás Maduro. La tinta ha comenzado a fluir en relación a la supuesta actitud complaciente del Pontífice frente al populismo y la política de mano dura que aplica el sucesor de Hugo Chávez en su país.



Del otro lado, el Vaticano hace sus propias interpretaciones y dice que simplemente tiene intenciones de promover el diálogo y evitar que las cosas se salgan de control en Venezuela, como lo vienen anticipando todos los analistas y observadores de la hecatombe política, social y económica que se está produciendo en la nación caribeña.

“Vuelvo bendito a mi país”, fue la expresión que usó Maduro tras el encuentro con el papa Francisco y lo más probable es que use esta entrevista como un aval para seguir martirizando a los venezolanos que desde hace mucho exigen el revocatorio. A su favor, la Iglesia podrá argumentar que cumplió con su obligación de buscar la racionalidad en un individuo que actúa como desquiciado.

Fuente: eldia.com.bo