La paraguaya Fátima Velásquez cuenta cómo fue su vida en el Katanas de La Paz

Denunció que fue víctima de violación, maltrato, trata y tráfico y que, producto de esa situación, su niña de tres años fue asesinada.se acabó un símbolo katanas era uno de los bares más reconocidos en la páz El local fue destruido totalmente, pero la cabeza del faraón quedó intactaLa semana pasada fue demolido el Katanas, que era uno de los bares más reconocidos en La Paz. ARCHIVO

Extrabajadora de Katanas cuenta cómo fue su vida

Se trata de la paraguaya Fátima Velásquez, que se encuentra presa en La Paz por la muerte de su hija. Dice que fue víctima de violación, maltrato, trata y tráficoANF / El DeberLa ciudadana paraguaya Fátima Velásquez, que ahora se encuentra presa en la cárcel de Miraflores, de La Paz, por la muerte de su hija Tatiana Barreto, informó que fue trabajadora del club nocturno Katanas y denunció que fue víctima de violación, maltrato, trata y tráfico y que, producto de esa situación, su niña de tres años fue asesinada.Velásquez es la madre de la niña paraguaya Tatiana Barreto, que hace un año y medio fue asesinada a golpes en La Paz. El caso causó gran repercusión internacional, sobre todo en Paraguay.En contacto telefónico con ANF, Velásquez comentó que mientras trabajaba en el club Katanas, su hija fue asesinada por su expareja, el DJ del local, Rubén Graff, quien también se encuentra detenido por el mismo delito.»Yo trabajaba en el Katanas. A mí me trajo el señor Marco Cámara con su hermana (Sandra Cámara) y el señor Gustavo (Fernández), que ahora está (preso) en Patacamaya. Me trajeron a los 18 años a Bolivia. Me trajeron a Santa Cruz. Me sacaron mis documentos. Marco Cámara me violaba, me maltrataba y me golpeaba». Así comenzó el testimonio de Velásquez a este medio de comunicación.Según Velásquez, otras mujeres de Brasil, Uruguay, Paraguay, Argentina y Chile sufrían condiciones similares a las de ella. Eran traídas con la propuesta de ser modelos en Bolivia, les quitaban sus documentos y luego eran obligadas a prostituirse.»Les quitaban sus documentos, ellos las tenían en una casa, tienen una casa donde tienen a esas chicas, en la zona Sur», contó Velásquez.La mujer ya prestó declaración ante la Fiscalía por el caso de trata y tráfico de personas que involucra al dueño del Katanas, Marco Cámara, y al administrador del mismo local, Gustavo Fernández.Sin embargo, también otra mujer que fue entrevistada el 20 de septiembre por el programa Cabildeo, de Amalia Pando, que se hizo llamar Cinthia, dijo que las mujeres no eran obligadas a trabajar. «Lo que yo vi es que a nadie nos obligaba. Sí nos obligaban a cumplir los horarios que nosotras mismas nos ponemos. Fuera de eso, durante un mes, tú puedes ir, y hay locales al frente, por todos lados, y puedes ir y trabajar por cualquier lugar», dijo.La versión de Velásquez es completamente diferente. Cuenta que ella tenía 18 años cuando fue traída de Paraguay a Santa Cruz, donde fue a parar al hospital producto del maltrato que recibía. Luego, según relata, fue traída a La Paz, para integrarse al club Katanas.Según indicó, acudió a la embajada de Paraguay, en La Paz, para tramitar sus documentos y, de esa forma, pudo viajar a Paraguay a traer a su niña que estaba viviendo con su padre. Pero, el detalle es que ella no viajó sola, sino que fue acompañada por Sandra Cámara, la hermana del dueño del Katanas.»No me soltaban, no me dejaban ni respirar, su hermana, Sandra Cámara, con ella traje a mi hija«, relató.Luego, según su versión, logró que le permitieran tener un departamento en Villa Copacabana, donde finalmente su hija Tatiana fue asesinada.Marco Cámara fue acusado de trata y tráfico de personas por su propia hija, Nohemy Cámara.