Carlitos Balá: «Sembré mucho cariño y ahora lo estoy cosechando»

El cómico emocionó a grandes y chicos en la presentación de un libro sobre su vida.

Carlitos Balá durante su paso por el Espacio Clarín.



La frase se repite una y otra vez. Cuando Carlitos Balá baja por las escaleras del Espacio Clarín, acompañado por su esposa Martha, los padres le dicen a sus hijos: “Ese señor me hacía reír cuando yo tenía tu edad”. Los pibes no entienden mucho. Ven a un anciano de 91 años que les pregunta qué gusto tiene la sal y que juega con un perro imaginario que se llama Angueto. Todo muy off line. Todo muy de otra época, cuando las tabletas eran sólo de chocolate, no existía Internet y la televisión tenía unos pocos canales.

Pero al poco tiempo les arranca una sonrisa. Padres e hijos comienzan a divertirse, como viene sucediendo desde 1955, cuando debutó en la Revista dislocada. A los 91 años, el hombre de Chacarita -la Línea 39 le rindió un homenaje en sus colectivos- pasó por el Espacio Clarín y emocionó a todos con sus reflexiones y su humor.

¿Qué le produjo repasar tantos años de carrera en un libro?

Yo tengo un dicho y un lema para toda mi vida: “Da cariño y recibirás cariño”. Eso deberían aprenderlo los políticos. El libro “Aquí llegó Balá”, fue idea de Rubén Carrera, un fan que tiene más material de mi carrera que yo. Sabe en qué año hice cada película y cada show. Yo ni sé. Pierdo la noción de esas cosas.

Carlitos Balá

En una entrevista dijo que le duele la muñeca de hacer tanto zapping. ¿Tan poco lo conforma lo que ve en televisión?

Veo mucha televisión y faltan sketchs cómicos. No se ve a un tipo que entre a una panadería o a una farmacia a pedir algo ridículo, como sucedía antes. No les interesa hacerlo porque es más trabajoso y más caro. Necesitás decorado, libretistas y otros gastos que no están dispuestos a afrontar. No es una cuestión de creatividad, sino de presupuesto.

Usted acompaña a Panam en sus shows. ¿Cómo seduce al público infantil que no lo conoce?

El pibe es sincero. Cuando Panam sale al escenario, me pongo a su lado y al principio me ignoran porque no estoy en la televisión. Los chicos vienen por ella y las madres por mí. Pero al poco tiempo ya intento seducirlos con algún chiste. Está el ego del actor, que busca ganarse a su público.

Se lo pregunto porque son generaciones muy pegadas a las pantallas…

La tecnología -las computadoras, tablets y esas cosas- es un invento maravilloso, pero puede ser peligrosa para los pibes. Van a tener una adultez jorobada. Están todo el día tiqui tiqui tiqui con los aparatitos. No sabemos lo que hay adentro de las máquinas.

Siempre está haciendo chistes. ¿Qué lo hace reír?

Yo soy un adicto al humorismo. Es algo que llevo adentro. Deme la mano -invita al periodista y hace un ruido cómico inflando y desinflando el cachete. Así es mi vida. Siempre haciendo reír.

Balá, junto a su esposa Martha, haciendo el clásico gestito de idea.

¿Le parece que ahora nos reímos menos?

Puede ser. Quizá porque haya menos gracia, menos cosas para reírse. Insisto: faltan sketchs, como se hacían antes. Yo componía al menos cinco personajes por programa.

¿Sigue llamando a sus fans cuando cumplen años?

Por supuesto. En una agenda tengo anotadas todas las fechas. Por ejemplo, hoy cumple años Mariela. La llamo y le canto el feliz cumpleaños. “Carlitos, ¿sos vos? Me muero de la emoción”, me dicen. Y yo les contesto: “Si te morís, te corto el teléfono”.

En agosto cumplirá 92 años y se lo ve bien. ¿Le gustaría llegar a los 100?

Sólo Dios lo sabe. Pero me iré feliz. Sembré cariño y ahora lo estoy cosechando.

Fuente: clarin.com