Sagredo: «Estuvimos a un paso de dejar el fútbol»

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Una de las revelaciones del fútbol nacional casi abandona este deporte por falta de oportunidades. Hoy su presente es otro, titular en Blooming y acaba de debutar en la Verde.
AL GRANO

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José Manuel hasta la décima fecha marcó cuatro goles. Foto: Hernán Virgo

Está en su mejor momento, sus sueños se le están dando y la confianza que tiene es única. A pesar de su rendimiento, que lo tiene de titular en Blooming y que ya le permitió debutar en la selección boliviana, José Manuel Sagredo asegura que le falta mucho para llegar a su techo. Ha madurado bastante y se lo nota en cada palabra que dice y que por lo general las pronuncia en plural, pues lo toma en cuenta a su hermano mellizo, Jesús Manuel, que juega en Destroyers y que el fútbol desde hace poco los hizo defender camisetas distintas por primera vez en sus vidas.



Confiesa, que aún le faltan muchos sueños por cumplir, uno de ellos jugar en el equipo titular de Blooming al lado de su hermano. “Es que siempre la luché con él y hasta estuvimos a punto de dejar el fútbol por falta de oportunidades y dedicarnos a estudiar, pero al final nos comenzó a ir mejor con la pelota y al que dejamos fue al estudio”, agrega.

¿No te fue fácil ganarte un puesto en la primera?

Fue difícil. Recuerdo que cuando debuté con el  ‘Chavo’ Díaz, y cumplía uno de mis anhelos, la pasé mal. No estuve ni 15 minutos en la cancha y me expulsaron por doble amarilla. El profesor me reclamó bastante y me bajó a la juvenil por dos semanas. Fue un partido que perdimos de visitante ante Real Potosí, pero el fútbol te da revanchas y ahí respondí.

¿Encontraste tu lugar en Blooming?

Con el pasar de los días y de los partidos, uno se va sintiendo más cómodo y tranquilo. La confianza también es importante para mantenerse, y eso tuve con los entrenadores Mauricio Soria y Ricardo Lunari.

¿Qué crees que fue clave para ello?

La constancia. Al comienzo me costó bastante tras haber debutado, irme a Destroyers y luego volver a un equipo de Liga. Pelearla con jugadores de experiencia tampoco es fácil. Eso sí, nunca bajé los brazos, mi objetivo siempre fue ser un jugador profesional y consolidarme en Blooming donde me inicié. Gracias a Dios, ahora se me está dando todo.

Cuando no te salían las cosas, ¿pensaste en dejarlo?

Con mi hermano, hubo días en que estuvimos a un paso de dejar el fútbol y dedicarnos a estudiar, pero siempre sentía como una adicción por el fútbol.

Estás hablando en plural…

Sí. Es que siempre la luché con mi hermano mellizo, que ahora está en Destroyers. Con él nos hemos iniciado en todos lados y a los dos nos costó llegar hasta donde estamos. Él sigue luchando para cumplir su sueño de jugar en la Liga, y se le va a dar. Tenemos las mismas características de juego, aunque él tiene mejor pegada. Los dos somos volantes, él por derecha y yo por izquierda. Me olvidaba (se ríe), Jesús Manuel es mayor con cinco minutos.

¿Te lo imaginas a Jesús Manuel también de titular en Blooming?

La sangre tira y uno de mis sueños es que venga a Blooming y juguemos juntos como lo hacíamos en Destroyers. Sería muy hermoso compartir camarín en un equipo profesional. En las inferiores de Blooming también fuimos referentes. Destacamos jugando en la misma posición, volante mixto, solo que él es derecho y yo zurdo.

¿Algún técnico se confundió con ustedes?

(Se ríe)….Bueno sí, bastantes entrenadores se confundieron con nosotros. Luego tenían que esperar a que le peguemos al balón para distinguirnos.

¿Qué sueños ya cumpliste como futbolista?

Debutar en la Liga ya es un sueño, que se me dio hace varios años con el ‘Chavo’ Díaz. Luego salí de Blooming y volví para consolidarme. Otro sueño era debutar en la selección. La verdad que me siento muy satisfecho por todo lo que he hecho.

¿Ahora a qué apuntás?

En seguir trabajando para que se dé una salida al exterior, que es mi gran sueño en estos momentos.

¿Cuál es tu puesto: lateral, lateral volante o volante por izquierda?

En mis inicios comencé de volante de contención. Llegué a Blooming donde me hicieron lateral izquierdo, posición que me gustó bastante. Ya de lateral- volante me comencé a sentir más cómodo y es donde estoy rindiendo. Es como cuando estaba en Destroyers, con más llegada y con más opciones de gol.

¿Qué recuerdos tenés de tus inicios en el fútbol?

Nos iniciamos con mi hermano en la escuela 2 de Agosto, del barrio del mismo nombre. Allí comenzamos a entrenarnos desde los 9 hasta los 13 años. Después salió en el periódico que habían pruebas en Blooming y allí fuimos. Tras tres días nos aceptaron y nos quedamos hasta los 19 años. En la academia celeste salimos campeones varias veces y fuimos a la Libertadores sub-20 de Perú. 

¿Luego no tuviste muchas oportunidades?

Nos subieron a los dos a la primera, pero no tuvimos muchas chances. No nos tomaban en cuenta, y por ello decidieron prestarnos a Destroyers. En el equipo ‘cuchuqui’ estuvimos una temporada donde nos fue bien, salimos segundos. Luego, como en Blooming no había un lateral izquierdo dueño del puesto, me llamó el profesor Mauricio Soria para que vuelva.

¿Te favoreció o te perjudicó que te presten?

La verdad que fue favorable. Lo que necesitaba era tener minutos, agarrar confianza y ello lo conseguí en Destroyers, donde con mi hermano la peleamos para ser titular y, gracias a Dios, se nos dio.

¿Qué te dijo Soria?

Me dijo si tenía las ganas de volver, y claro que las tenía, porque yo solo esperaba que me llamen para regresar, porque quería ser parte de nuevo de un plantel profesional. Luego todo se dio rápido, pues no pasó mucho tiempo para que me dieran la chance de jugar en un clásico.

Y nada más que un clásico…

Recuerdo que estuve nervioso y no me fue de la mejor manera, pero ahí comenzaba otra historia con un Sagredo un poco más maduro y con ritmo. Sabía que no iba a ser debut y despedida como en mi debut liguero.

¿Esta vez fue todo sencillo?

No, igual me costó porque es distinto el nivel que hay en la Primera A con la Liga. Pero con el pasar de los partidos y la ayuda del ‘profe’ Soria fui mejorando. Con él he mejorado bastante y he aprendido muchas cosas que son clave.

¿Cuándo comenzaste a ganar confianza?

Como no alternaba casi en la Liga, jugué en la reserva, donde seguí ganando ritmo. Luego se me dio la oportunidad de jugar en Colombia por la Sudamericana. Soria me dijo, ¿tenés ganas de jugar?, porque hoy vas de titular. La verdad que me sorprendió, no esperaba que me diga eso. Hasta ese día no había ningún dueño del puesto de lateral. Esa vez me fue bien y no solté más la titularidad.

¿Qué otro aspecto sumó?

La parte psicológica, que es clave y que me ayudó bastante para mejorar. Además maduré mucho.

¿Hacer goles se te ha vuelto una costumbre?

Antes de que vaya a Destroyers marcaba unos dos goles por temporada, pero en el equipo ‘cuchuqui’ me hice goleador al marcar 10 goles en dos torneos. Acá en Blooming jugando de lateral volante ya he anotado cuatro. En la academia ayuda bastante la forma como se para el equipo, pues de lateral izquierdo es difícil subir, pero como jugamos con tres en el fondo tengo más posibilidades de llegar al arco rival. También me ayudó mucho en la confianza que gané tras el gol de cabeza que marqué en el clásico, pues ahí comenzó mi consolidación.

¿Lunari te pide más llegada o más marca?

El ‘profe’ me dice que me dedique a jugar y que no piense en otra cosa. Me manifiesta que puedo dar aún más.

¿Y en qué te pide mejorar?

Por mi estatura me manda a marcar a gente alta y me dice que mejore en el juego aéreo. Tengo que sentar presencia por arriba y en ello estamos mejorando. 

¿Tuviste suerte con el choque con tu compañero, Blas Pérez, en el clásico?

Viendo los videos, la verdad que tuve suerte, pues pudo ser peor. Gracias a Dios no fue nada grave y no pasó de una pérdida de conocimiento.

¿Quedaste con miedo para ir a chocar?

Me costó al principio, y cuando llegué a la selección no podía entrenar normal y tenía miedo. Luego agarré confianza, porque las ganas de jugar en la Verde fueron más fuertes.

¿Te dejó conforme tu debut en la selección o esperabas rendir más?

No fue un debut soñado, porque perdimos. Pero estar al lado de jugadores de Colombia, con las figuras que tiene y marcarlos, fue algo soñado.

¿Crees que hay mucha diferencia?

Ellos tienen un nivel distinto, están trabajados de forma diferente y eso se nota. Eso me hizo entender que todavía me falta mucho por mejorar.

Sos hincha de…

(No deja que acabe la pregunta) De Blooming y desde chico, cuando mi padre y mis primos siempre me llevaban al estadio a ver al equipo celeste. Allí jugaba un jugador que admiro y que es mi ídolo, Joselito Vaca. Mi primo es Raúl Gutiérrez, al que también admiro.

¿Y ahora cómo es esa relación con tu ídolo?

Aprendo todos los días de él, pues es un jugador de bastante experiencia. Al ver cómo es como persona, uno ya está aprendiendo. Compartir camarín con jugadores como él te motiva.  

¿Sos de los que se queda a entrenarse tras la práctica?

Sí. Antes me quedaba a dominar el balón, pero hoy en día más me dedico al gimnasio, porque necesito más fuerza.

¿Afecta en el rendimiento los problemas económicos que ha tenido Blooming?

Sí. Al principio intentas no darle importancia, pero luego te das cuenta que necesitas el incentivo económico para estar tranquilo y con la cabeza limpia. A la larga pesa.

¿Jugarías en Oriente?

No me veo en otra vereda que no sea la de Blooming. Sería incómodo jugar en Oriente Petrolero. Desde las inferiores siempre hemos compartido clásicos con los albiverdes y siempre han sido partidos a muerte. Siempre me ha gustado que nosotros ganemos y siempre voy a tirar para algo que a mí me gusta y aprecio mucho, el color celeste.

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José Manuel (dcha.) junto a su hermano mellizo Jesús Manuel, que juega en Destroyers. Foto: Hernán Virgo

Fuente: diez.bo