Han crecido en número los vendedores ambulantes en el km 6 a La Guardia, en la av. Virgen de Cotoca pasando el trillo y en la calle Aniceto Arce, enfrente de la terminal Bimodal. La comuna censará las ferias itinerantes
Lo que comienza con una feria itinerante en un barrio o cerca de una carretera, con el paso de los años se convierte en un mercado callejero cuyos vendedores se instalan en las aceras, camellones y en la misma calzada, poniendo en riesgo la seguridad de los peatones, porque deben bajar a la calzada para pasar, además de ocasionar trancaderas en la circulación de motorizados.
El Departamento de Espacios Públicos de la comuna tiene anotadas 82 ferias itinerantes de las que participan 4.963 gremiales, todos ellos venden un día de la semana en diferentes barrios. Estas ferias, que son reconocidas por la comuna mediante la ley municipal 134/2015, han crecido tanto que han llegado a cerrar calles en perjuicio de los conductores, que deben buscar calles alternas por donde salir. El desorden es permanente en tres sitios de la ciudad, uno en el kilómetro 6 a La Guardia, otro en la ruta a Cotoca, pasando el trillo; y el último en la calle Aniceto Arce, enfrente del ingreso a la terminal Bimodal.
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Carretera a La GuardiaAntes de pasar por el único puente peatonal que fue construido en la carretera a La Guardia, hay una calle que conduce al mercado San Antonio, el cual es poco conocido por ese nombre, más saben de él como mercadito del km 6.
Al ver la cantidad de ambulantes apostados en la acera de la carretera da la impresión de que dicho mercado está repleto, pero no es así, pues aún tiene puestos vacíos. Lo que sucede es que los vendedores, al no ver autoridad que los regule, se asentaron en el espacio público para ofrecer escabeche y asadito colorado de cerdo, pollo frito, empanadas de queso y de carne, café, té y api. El comensal, acostumbrado a la incomodidad, no reclama y come de pie o, bien, en los pocos tocos que tienen las vendedoras.
Como estos puestos han invadido la calzada, los micros, con varias líneas que tienen su recorrido por la zona, tardan hasta 10 minutos en recorrer 150 metros. Además, en esas vías se estacionan decenas de motorizados que abren la puerta del maletero para ofrecer panes, frutas, verduras, discos compactos de imagen y de música y otros productos.
Por último, los fines de semana los gremiales llegan a asentarse en el camellón aprovechando para vender a los peatones que, por flojera, no suben por la pasarela para pasar de un extremo a otro la doble vía a La Guardia.
Anoticiado de esta irregularidad, el secretario de Abastecimiento y Servicios, Fernando Antelo, prometió realizar controles para poner a los comerciantes en sus puestos y que no ocupen los espacios públicos. “Son tantos los mercados municipales, más de 60, que el personal no nos abastece para realizar los controles para lograr que los gremiales no se salgan de sus mercados”, anotó Antelo.
Vía a Cotoca
Una de las ferias itinerantes más grandes es la del trillo, de la Pampa de la Isla, que se realiza el domingo, pero hay comerciantes que se quedan toda la semana a lo largo del camellón que separa la carretera asfaltada por la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC) de las calles que son de tuición municipal, que van paralelas y que no han sido pavimentadas.
Al verlas de piso de tierra, ambas vías son usadas para parqueo de vehículos de funcionarios y clientes de las entidades bancarias asentadas en la zona, además de camiones y camionetas que ofrecen frutas, verduras y material de construcción.
“Las ferreterías y tiendas que ofrecen material de construcción sacan bolsas de arena y de cemento, así como ladrillos y tejas, dejando poco espacio para el peatón, que debe mojarse los pies en días de lluvia”, reclamó Jorge Mendieta, que pasa a diario por la carretera a Cotoca.
El jefe de Espacio Público, Gil Antonio Saucedo, indicó que es competencia de Tráfico y Transporte controlar esos asentamientos, pero su despacho no elude la responsabilidad y procederá a notificar a los vendedores que han sobresaturado las calles.
Bimodal
Hace una década un grupo de no más de 10 gremiales se asentaron en la calle Aniceto Arce, cerca del ingreso peatonal a la terminal Bimodal, donde en carritos ofrecían artículos de aseo para los viajeros, actividad que realizan en las avenidas Cañoto e Irala, cuando la terminal de buses funcionaba en esa zona. Al pasar el tiempo la cifra creció a 200 comerciantes agrupados en dos asociaciones.
Para evitar que se torne en un nuevo mercado La Ramada, Saucedo refirió que se está controlando esa calle, precisamente el miércoles de la semana pasada hubo un operativo en el que se retiraron los puestos móviles que habían tomado la calzada y no permitían el paso de los motorizados.
“Hemos notificado 45 ferias callejeras para que se pongan en orden, para ello les pedimos un proyecto y la lista de sus asociados, todo para evitar que sigan creciendo”, añadió Saucedo.
Censo
Juan Carlos Rodríguez, director municipal de Censos, Registros y Estadística Gremial, indicó que antes de fin de año, cuando termine de registrar a los comerciantes ambulantes de los mercados Los Pozos, La Ramada, Abasto y Plan Tres Mil, procederá a controlar las más de 80 ferias itinerantes.
Fuente: eldeber.com.bo

