El ocaso de las cinco familias mafiosas de Nueva York

Tras casi un siglo en Nueva York, ven como su imperio cae día a día. Las que fueron las organizaciones criminales más perseguidas por el FBI ven relegado su poder a otras mafias, por una asfixiante presión policial o por vivir en una sociedad diferente.

El entierro de John Gotti. Féretro de oro.



Cuentan que sacarle las muelas a un siciliano le cuesta horrores al dentista ya que nunca abrirá la boca. La mafia italoamericana ha sido protagonista de las calles de Nueva York durante casi un siglo. Un reinado de extorsión, delitos, crímenes, guerras por cada territorio, por cada barrio, para controlar cada esquina… Pero el siglo XXI ya no es el romanticismo mafioso que nos relataron Puzo, Coppola, Brando y Pacino en El Padrino. Las grandes familias de Nueva York están en un constante declive, son un recuerdo de una época dorada de omertà, vendetta y crimen.

Para poder contextualizar la decadencia de las mafias en Nueva York hay que remontarse a su origen. El crimen italoamericano en la ciudad que nunca duerme se remonta a finales del siglo XIX. Los primeros inmigrantes de la Italia sureña (procedentes sobretodo de Sicilia) se encontraron en el sueño americano rodeados de crimen, pobreza y un ambiente hostil. Tras la ley seca en los años veinte, empezaron a surgir los primeros grupos organizados de crimen, contrabando y extorsión. Las cinco familias de Nueva York se acabaron de perfilar durante los años treinta y se establecieron los poderosos apellidos que dominarían, pugnarían y lucharían por la ciudad durante décadas: Genovese, Gambino, Lucchese, Colombo y Bonanno.

Lucky Luciano uno de los más importantes jefes mafiosos de la historia.

Como era de esperar, las guerras internas por los territorios de Nueva York estaban a la orden del día. El reguero de sangre por el título de capo di tutti capi (jefe de todos los jefes) se culminó con el enfrentamiento entre Joe Masseria y Salvatore Maranzano. El primero fue jefe de los Genovese. Maranzano acabó siendo la última persona que ostentaría el título de capo di tutti capi. Hubo un tercer nombre que lo cambió todo: Charles Lucky Luciano. Formando parte de los Genovese, asesinó a su propio jefe, paró la guerra, ejecutó a Maranzano por querer avasallar a todos los mafiosos bajo su mando y reunió a los jefes de las futuras cinco familias. Del cerebro de Luciano y de su fiel mano derecha, el judío Meyers Lansky, surgió la organización por la que aún se regentan las mafias italoamericanas: la Comisión. Creada en 1931, pretendía sustituir un título por encima de todos los capos y establecer un poder consensuado entre todos los jefes mafiosos. Eso sí, debería existir una especie de presidente en la Comisión, que fuera un líder aprobado por todos. Evidente­mente, el primero en ostentar el cargo fue Luciano. A partir de aquí, el ­poder de la Comisión fue en ­aumento.

La caída de las mafias tiene su origen cuando estas pierden su secreto. La situación era insostenible a principios de los años sesenta. En 1957 empezó a hacerse público el entramado criminal cuando en Apalachin, un municipio de mil habitantes en el estado de Nueva York, se reunieron los miembros de la Comisión y fueron descubiertos por el FBI. El desfile a través del porche de una casa familiar fue impactante. Los cinco capos de las cinco familias y los jefes de muchas otras de todo el país. El negacionismo de Hoover se desvaneció. Y el principio del fin llegó en 1963.

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Joe Valachi, miembro de los Genovese, fue señalado por los suyos como un soplón (sin serlo) y acabo convirtiéndose en uno. Su testimonio abrió los ojos al mundo de una vez por todas. Fue el primer miembro de la Cosa Nostra que rompió la omertà (la ley del silencio, sagrada para los mafiosos) y puso al descubierto casi medio siglo de crimen organizado. Ayudó a identificar a 317 miembros relevantes de la mafia y puso a todo el FBI a trabajar contra las familias. El lujo del secretismo, la opulencia del poder empezó a caer.

Las cinco familias siguieron aglutinando poder, dinero y territorios. Su poder de adaptación avanzaba a rebufo de las mejores tecnológicas que no existían antaño. Micrófonos, cámaras y sistemas de vigilancia e identificación para todos los miembros de las familias que antes se camuflaban entre los neoyorquinos. La última reunión oficial conocida de la Comisión se celebró en 1985. Pero eso no significa que no se hayan vuelto a reunir o que no lo hagan en la actualidad.

El último gran padrino de las cinco familias fue John Gotti, famoso dirigente de la familia Gambino. En 1990 fue detenido y en 1992 encarcelado hasta su muerte en el año 2002. Su caída escenificó el ocaso del último don mediático. La Cosa Nostra norteamericana y las cinco familias nunca volvieron a ser tan poderosas ni a tener un impacto criminal tan mediático.

El entierro de John Gotti reunió a todas las familias mafiosas.

Tras el atentado del 11 de setiembre de 2001 a las Torres Gemelas, el FBI destinó 400 efectivos de Nueva York al terrorismo y solo dejo 20 para la Mafia. Los jefes de las actuales familias están siempre vigilados o encarcelados. Su poder está en un declive constante. No han desaparecido. Siguen campando por Nueva York. Los mafiosos italianos estan bajo mínimos pero una de sus características es que siempre sobreviven. Parafraseando y versionando a Michael Corleone: “Cuando creían que estaban fuera, les volverán a meter dentro”. A continuación, las cinco familias.

Thomas DiFiore está viejo y no cuenta con respaldo en la familia Bonanno.

Familia Bonanno: Thomas DiFiore, el capo escurridizo

El liderazgo y la posición de Thomas DiFiore en la familia Bonnano es al más puro estilo Tony Soprano. Los que habrán visto la serie, conocerán que en la organización criminal televisiva existe un “jefe oficial” (Corrado Soprano) y el “jefe activo” (Tony). En este caso ocurre lo mismo. El boss de los Bonanno, Michael “La Nariz” Mancuso, está en la cárcel y por lo tanto alguien debió asumir el control en las calles. DiFiore empezó a liderar la familia en el 2012, bajo el desprecio de muchos de los integrantes. No le consideraban el legítimo, tal y como se podía oír en grabaciones del FBI. En el 2015 fue sentenciado a 21 meses de cárcel, los cuales ya ha cumplido. Tiene 72 años, muy pocos avales en la familia y un FBI que no le dejará respirar.

Carmine Persico cumple una condena de 139 años de cárcel. Igual dirige a la familia Colombo.

Familia Colombo: Carmine Persico, el Embajador siciliano

Conocido como la Serpiente o El Inmortal. Se trata del capo más longevo de las cinco familias. Dirige la familia Colombo desde 1973, con vaivenes de las cúpulas, pero siempre Carmine Persico en la posición de don. Proviene de la época dorada de la mafia y participó en el asesinato de Albert Anastasia (dirigente de los Gambino). Fue uno de los hombres de confianza del antiguo jefe de los Colombo, Joe Profaci, uno de los más conocidos dirigentes de las cinco familias de la historia. Persico está encarcelado de por vida, ya que cumple una sentencia de 139 años. Aun así, legó la dirección de la familia en la calle a su hijo, Alphonse, pero fue detenido y encarcelado con perpetua, como su padre. Una institución de la mafia.

Vittorio Amuso mató a 40 personas y ordenó la ejecución de otros 1.700. Un psicópata peligrosísimo.

Familia Luchesse: Vittorio Amuso, mandando desde la cárcel

Nadie ha dirigido durante más tiempo a los Lucchese. Se le apoda The Deadly Don y dirige su familia criminal desde la cárcel. Fue sentenciado a cadena perpetua en el año 1992 con un currículum de auténtico psicópata. Según el FBI, ha matado con sus propias manos a 40 personas y ordenó la ejecución de unas 1.500 – 1.700. Extremadamente violento, se le etiquetó como un “asesino sin escrúpulos, sanguinario asesino psicópata”. En 1986 ascendió hasta la cumbre de la familia mafiosa junto a su amigo, también sanguinario, Anthony Casso. Se convirtió en su mano derecha y juntos establecieron uno de los liderazgos más criminales de la historia de la mafia norteamericana. Toda su cúpula está en la cárcel, así que desde allí dirigen la familia.

Liborio Bellomo dirige la familia más poderosa: los Genovese. Mantiene intacto su poder.

Familia Genovese: Liborio Bellomo, el jefe de la más poderosa

La familia más mediática y poderosa es sin duda alguna la Genovese. Nombres tan famosos como Lucky Luciano, Vincent Gigante, Vito Genovese o Frank Costello han dirigido la familia a lo largo de un siglo. Tiene miles de conexiones por todo el mundo, centenares de formas de ingresos y la única de las cinco familias que no ha perdido tanto poder, manteniendo muchos miembros en la calle. El actual jefe es Liborio Bellomo, un vieja escuela de la organización. Entró con solo 20 años, en 1977 y fue el predilecto de Gigante, el último gran don de Genovese, para sucederle. En el 2008 entró en prisión y salió en el 2016.

Francesco Cali escaló posiciones hasta dirigir a la familia Gambino.

Familia Gambino: Francesco «Frank» Cali

Nacido en Nueva York, de padre y madre originarios de Palermo, sus conexiones familiares lo situaron directamente en la mafia. Es sobrino de John Gambino y sobrino nieto de dos mafiosos de la familia Bonanno. Forma parte de la organización Gambino, según el FBI, desde 1997. Comenzó moviéndose con uno de los lugartenientes de John Gotti, el último gran padrino de las cinco familias de Nueva York. Escaló posiciones y, gracias a sus conexiones familiares en Italia, fue el enlace con la mafia siciliana. Experto en extorsiones según los informes policiales, lo encarcelaron en 2004 y salió al cabo de cinco años. Bajo mano y en silencio, continuó escalando hasta que en 2012 subió a underboss y finalmente, en 2015, líder de los Gambino.

Diario La Vanguardia (España).

Fuente: clarin.com