FRENTE A LA FALTA DE PERSONAL EN SALUD QUE ATIENDA A LOS POBLADORES DEL TIPNIS, EXISTEN LOS LLAMADOS “ESPECIALISTAS”, QUE ADQUIRIERON CONOCIMIENTOS DE FORMA NATURAL Y ASISTEN A LOS ENFERMOS. LA IMPROVISADA POSTA DE CARMEN NOGALES TIENE LA FARMACIA CASI VACÍA. La enfermera Carmen Nogales en posta de Nueva Galilea. | Gerardo BravoLos Tiempos / Josué HinojosaEl trabajo de Carmen Nogales algunos días se torna interminable. Ella, enfermera de profesión, es la responsable de la posta de salud de Nueva Galilea, ubicada a orillas del río Sécure, en el Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro-Sécure (Tipnis). Sus funciones involucran la atención a ocho comunidades y, al no contar con el apoyo de un profesional médico, ha tenido que atender casos para los que ella no está formada.La atención sanitaria en esta comunidad es una de las mayores deficiencias, pues Carmen dice que le toca vivir días saturados con distintos casos, algunos más complejos que otros. Y que, además, debe recorrer las ocho comunidades cada tres meses, sola.Los casos más complicados tienen que ver más que todo con atenciones ginecológicas, puesto que, por ejemplo, surgen complicaciones durante el parto y muchas veces se tiene que lamentar la muerte de los recién nacidos por las 17 horas que involucra el viaje en peque (lancha de madera a motor) hacia la ciudad de Trinidad, la más próxima a Nueva Galilea.La posta donde trabaja Carmen fue construida con madera y tiene al menos cinco compartimientos, uno de ellos es la farmacia que, por ahora, permanece vacía. Ella indica que desde el municipio de San Ignacio de Moxos, al que pertenece Nueva Galilea, le informaron que había un ítem destinado para un médico, pero éste nunca llegó.»Yo me siento muy saturada de trabajo cuando hay algunas enfermedades que sí o sí el médico tiene que hacerlo», afirma esta mujer que –durante sus visita a las comunidades que asiste– se ha enfrentado con enfermedades que padecen las personas, que ella, en su calidad de enfermera, no logró detectar. Isabel Nogales, hermana de Carmen, protesta porque el Gobierno inició la construcción de una nueva posta en Nueva Galilea, pero al poco tiempo abandonó las actividades, y ahora ese espacio permanece en medio del monte. Además, afirma que la posta, que por ahora funciona, fue construida con la ayuda de una ONG que entregó los clavos y las calaminas para el techo, y que la mano de obra corrió por cuenta de los comunarios.Es por esto que Carmen dice sentirse engañada por la alcaldesa de su municipio, porque dicha autoridad, en tiempo de campaña (hace más de dos años), prometió un médico para Nueva Galilea, pero hasta la fecha eso sigue siendo una promesa.Pero las deficiencias en el sistema de salud es un factor común en todas las comunidades del Tipnis. En Gundonovia, por ejemplo, Delcy Yujo, la corregidora, recuerda que una mujer falleció después de haber sufrido la picadura de una serpiente y que la falta de atención inmediata, más la falta de gasolina para alimentar el «peque» (lancha de madera a motor) y trasladarla a Trinidad, derivaron en el lamentable suceso. Consciente de estas deficiencias, Ovidio Teco, comunario de Gundonovia, también destaca el trabajo de los «especialistas» que adquirieron el conocimiento de forma natural y que, desde siempre, han asistido a las personas que padecen alguna enfermedad o a las mujeres que dan a luz.DeficienciaNo sólo faltan médicos, también transporte y combustible para llevar a pacientes.8 comunidades recorre Carmen Nogales cada tres meses curando enfermos .2 años hace que ofrecieron el ítem para un profesional en salud, pero nunca llegó.FALTA APOYO DE LAS AUTORIDADES PARA INCENTIVAR LA EDUCACIÓNLamentan la alta deserción escolarEl Núcleo Gundonovia actualmente cuenta con 70 estudiantes, entre los ciclos inicial y cuarto de secundaria.Gerardo BravoAlcibíades Cruz lamenta que a partir del segundo semestre del año, la escuelita de Gundonovia, la primera de las 64 comunidades del Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro-Sécure (Tipnis), hubiera reportado un notable abandono de actividades por parte de los estudiantes. Él, en su calidad de profesor, atribuye esta situación a la falta de apoyo de las autoridades educativas y a la migración hacia las ciudades.El Núcleo Gundonovia actualmente cuenta con 70 estudiantes, entre los ciclos inicial y cuarto de secundaria, pero Cruz indica que a inicios de año la cifra era superior, y que el abandono escolar se dio en gran parte porque muchos padres e hijos migraron hacia la ciudad de Trinidad en busca de trabajo, puesto que la crecida del río Isiboro destrozó sus cultivos agrícolas que estaban destinados para el consumo propio.La escuela de Gundonovia, pese a algunas deficiencias, es una de las mejores equipadas de las comunidades que se encuentran en el ingreso al Tipnis. Aquí, como en pocas unidades, el Estado instaló un centro de cómputo para el uso de los estudiantes, aunque actualmente los equipos están en desuso.El municipio de Loreto se encarga de enviar los insumos para el desayuno escolar, el cual es preparado por los padres de familia con base en una lista estrictamente organizada. Lo bueno, según Cruz, es que los niños y jóvenes se alimentan bien. Sin embargo, la junta escolar manifestó su reclamo porque los víveres para el desayuno escolar los tienen que ir a buscar hasta el municipio, lo que implica el gasto de gasolina para el funcionamiento del «peque».Pero la situación escolar no es la misma en Santa María de la Junta, en esta comunidad, que se encuentra a orillas del río Sécure, el apoyo municipal es mínimo.