¿Por qué los elefantes les temen a los ratones?

José Luis Bolívar Aparicio* 

Quizás la primera referencia que se tenga de esta idea sea la película de Disney, Dumbo, en la que un pequeño ratoncito tenía sin vida a la manada de elefantes del circo, los que al simplemente verlo, entraban en pánico y se agrupaban entre todos tratando de evitar cualquier contacto con el roedor. Luego éste se hace amigo del pequeño orejón y la cosa toma otro matiz pero ese no es el punto.

Lo cierto es que la idea de que este minúsculo animal pueda infundir miedo al más grande mamífero sobre la tierra tenía calidad de mito, ya que nadie había podido demostrar científicamente tal pavor.



Un deceso en el zoológico de Madrid pudo haber dado con el clavo que luego fue corroborado por indígenas del África y es que como los elefantes se alimentan usando sus trompas como herramienta para acarrear la comida desde donde se encuentre hasta su boca, la punta de esta y sus dos orificios quedan por lo general llenos de comida y otros residuos.

Durante la noche cuando ellos duermen, los ratones aprovechan para salir en busca de alimento evitando a sus depredadores naturales. Uno de estos probablemente pasaba cerca del elefante y se acercó a su trompa, siguiendo el rastro de la comida se metió a través de las napias del paquidermo, causándole seguramente primero dolor, luego un ataque de nervios y por último lo asfixió, situación que los africanos indicaron que era una causa muy común en la muerte de estas enormes bestias. Probablemente esa sea una base natural e instintiva para tal temor.El canal Discovery, emitió hace algunos años un programa muy interesante que se llamaba Mythbusters (Cazadores de mitos) conducido por los norteamericanos Adam Savage y Jamie Hyneman. Se trataba de un programa en el que muchos mitos eran sometidos a la ciencia y la investigación para confirmarlos o descartarlos de acuerdo a los resultados.Este par de curiosos con mucho tiempo de sobra, cazaron muchos mitos como por ejemplo demostraron que con bastante paciencia es posible cortar los barrotes de acero de una cárcel con hilo dental, o que ciertas maniobras en auto como la de Stallone en la película Cobra cuando gira 180º sobre la marcha y sigue corriendo en reversa a la misma velocidad es posible y también destruyeron otros como que el café no te quita la borrachera o que la gente no se ve más atractiva luego de ingerir unas cuantas copas.Pero la que más me gustó fue cuando confirmaron, que se puede montar una M60 en la baulera de un carro, activarla por control remoto y matar a cuanto ser se ponga en el camino de sus balas, tal como sucede en el último capítulo de la inmejorable serie Breaking Bad.Traigo a contexto este programa de Discovery, puesto que estos personajes también tuvieron la curiosidad de averiguar si es verdad que los elefantes les temen a los ratones. Para tal motivo se fueron hasta el África, más precisamente a Kenia y en un santuario para la fauna, con la autorización de los guardabosques pusieron en marcha un plan que pueda corroborar o desmitificar la idea. Por un área en la que los paquidermos pasaban a cierta hora del día en busca de agua, colocaron una pequeña trampa hecha con heces secas de los mismos proboscidios que tenía un pequeño hueco en la parte inferior donde estaba escondido un ratón.El método era muy simple, cuando se acercaran los elefantes, como si se tratase de una trampa a la inversa, jalarían una pita con la que moverían el pequeño mojón, librando al ratón delante de los elefantes y a ver qué pasaba.La escena no podía ser mejor, tres paquidermos iban justo por ahí, levantaron la bola de excremento, salió el ratón delante de ellos y zás, el primero se asustó, corrió hacia un lado y los otros dos siguieron su camino.El mito estaba demostrado, pero aún podía caber la idea de que haya sido el movimiento de la bola, la que los haya inquietado. Para no quedarse con la duda, instalaron todo de nuevo, con la diferencia que debajo de las heces secas no había nada. Cuando volvieron los elefantes, jalaron de nuevo la pita, la masa se movió igual que antes, pero como nada salió de ella, los trompudos pasaron por su lado ignorando ese hecho por completo.Los elefantes le temen a los ratones, demostrado con hechos y seguramente demostrable muchas veces más, lo que sí seguirá eternamente siendo un misterio es el porqué. ¿Cómo es posible que un animal que por lo general pesa más de tres toneladas y puede llegar a medir hasta más de dos metros, es capaz de temer a un pequeño animal que podría desaparecer bajo una de sus patas?, y que por lógica no representa para este tipo de animales ninguna amenaza incluso aunque se tratara de una cantidad inmensa de sus mismos congéneres.Esos misterios muchas veces tienen lugar también en el género humano. Por más esfuerzos que uno haga no se logra entender cómo un ejército de 7.000 hombres, una cantidad realmente considerable, que además estaba en plena condición de combate, pues hace muy poco había vencido la guerra civil contra Huáscar, perdió en una sola jornada una batalla contra 168 hombres y 62 caballos. Matemáticamente, cada español, hubiera tenido que matar a 41 hombres, y aunque estos estaban armados con arcabuces, armas bastante difíciles de cargar por cierto, llevaban armaduras y algunos estaban a caballo, igual el hecho demuestra o que los incas eran un pésimo ejército o que como los elefantes podían sentir fobias sin sentido o que la impresión ante los efectos que causaban las armas de fuego en sus compañeros, o las armaduras o los gritos de Santiago, los hayan asustado de tal madera que se vieron incapaces de reaccionar con toda su capacidades guerreras, y prácticamente someterse a la barbarie absolutamente entregados ante un “enemigo” de lejos inferior.Como el ejército de Atahualpa, todas las huestes del MAS, compuestas por organizaciones sociales, sindicatos, conalcanes, cocaleros, cooperativistas mineros y todo tipo de militantes se muestran ante el mundo como un grupo enorme, gigantesco y que según ellos corresponde a la inmensa mayoría de los bolivianos, dicho que quieren además demostrar con hechos a través de “monumentales” convocatorias en las que pudieron reunir en ciudades como La Paz, Santa Cruz o Cochabamba a más de 100.000 personas por acontecimiento (según ellos claro).Pero parece que por más que vean cantidades de gente, que cada que van gritando su devoción por el paladín de la democracia, a quienes además no necesitan ni obligar ni controlar y mucho menos extorsionar para que asista, pues lo hacen por absoluta voluntad personal, los dirigentes del MAS no se convencen de que esto sea suficiente y tienen un miedo terrible a que la inmensa minoría boliviana, vendida a la derecha y al imperialismo pueda arruinarles la fiesta si es que vota nulo este próximo viernes 3 de diciembre.Han tratado de buscar todas las excusas posibles, desde que quien pida el voto nulo es racista, discriminador o imperialista, hasta que si uno dice cómo va a votar, está violando la Ley del voto secreto, es decir, sin un rastro de vergüenza son capaces de vociferar cualquier estupidez pues como afirmé en una anterior oportunidad, su estado de desesperación les hace hacer y decir cosas que ni en la más perdida de las cabezas debería caber.En todo caso, estamos ante un escenario donde el otrora majestuoso elefante vestido de azul y franjas negras, que era capaz de hacer desaparecer todo a su paso con un leve movimiento de su trompa, hoy por hoy pierde el control ante la sola idea que aparezca hasta un minúsculo ratón.Lo bueno es que el domingo 3 quien va a traer el queso al festín es el mismo gobierno. Disfruten la fiesta, queridos ratones y no les teman a los pisotones. *Es paceño, stronguista y liberal