Las miniaturas se intercambian o se regalan entre parientes o amigos, e incluso entre desconocidos durante la feria. El centro de la fiesta es el diosecillo andino de la abundancia «Ekeko», representado por la figura de un varón enano, rechoncho y bigotudo.Un puesto de la Feria de Alasita en la ciudad de La Paz, donde destaca el principal personaje de esta festividad: El Ekeko. Foto: Archivo La RazónLa Razón Digital / AFP / SeúlLos recorridos rituales en la ciudad de La Paz durante la Feria de Alasita, la fiesta de la abundancia en Bolivia, fueron declarados este miércoles Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, anunció la UNESCO en su cuenta oficial de Twitter.La tradicional Alasita («cómprame», en aymara), arranca cada 24 de enero. Por espacio de un mes, miles de bolivianos compran todo tipo de bienes en miniatura fabricados por hábiles artesanos -casas, autos, dinero en dólares y pesos bolivianos, electrodomésticos y títulos profesionales- con el anhelo de que se materialicen en sus vidas.Espere…»Los habitantes se procuran miniaturas que representan sus deseos profundos para que se hagan realidad, por ello solicitan a los ritualistas indígenas o los sacerdotes católicos la consagración de las miniaturas», explicó a la AFP Carmen Beatriz Loza, responsable de la candidatura en el ministerio de Culturas y Turismo de Bolivia.Para ella, los recorridos rituales durante la Alasita son «la expresión de la libertad de acción ritual de los individuos y sus familias durante esta fiesta».Las miniaturas se intercambian o se regalan entre parientes o amigos, e incluso entre desconocidos durante la feria.»Es un momento de gran expansión de la solidaridad entre todos sin importar la pertenencia étnica, generacional o de género», afirmó Loza en los días previos a la inscripción.Es también común que los devotos adquieran animales de yeso o metal, como sapos que representan la suerte, búhos que hacen referencia a la inteligencia o la sabiduría, y gallos y gallinas para que las personas solteras puedan conseguir pareja.Todos los diarios de circulación nacional aprovechan la fecha de inicio de la fiesta para publicar ediciones en miniatura, aunque con la diferencia de que difunden noticias jocosas o realizan sátiras a algún funcionario público que en los últimos tiempos tuvo algún desliz o es blanco de la crítica ciudadana.El centro de la fiesta es el diosecillo andino de la abundancia «Ekeko», representado por la figura de un varón enano, rechoncho y bigotudo, quien carga con todos los productos que el creyente desea. El ídolo con los brazos en alto, sombrero borsalino y con cigarrillo en la boca es señal de prosperidad.La creencia en el «Ekeko» tiene varios antecedentes: una de ellas dice que en 1781, durante uno de los cercos indígenas a la ciudad de La Paz, una mujer que padecía hambre y sed comenzó a recibir alimentos. Cuando las autoridades descubrieron la comida guardada, encontraron también una estatuilla desconocida.La tradición indígena también asocia al diosecillo de la abundancia con la siembra y la cosecha, además de que se han encontrado figuras líticas antropomorfas, con joroba y miembro viril sobredimensionado.Historiadores costumbristas suelen encontrar las raíces del diosecillo en la cultura tiwanakota, ubicada alrededor del Lago Titicaca, que desapareció por el siglo XIII, antes del imperio Inca.La festividad se realiza principalmente en las ciudades andinas de La Paz y El Alto, aunque desde décadas pasadas se ha extendido hacia todo el país. También el culto se realiza, aunque en menor escala, en el sur peruano y el norte chileno y argentino. (06/12/2017)
Las alasitas bolivianas son nombradas patrimonio de la Unesco
La fiesta de la abundancia o de la miniatura en Bolivia, fue declarada este miércoles Patrimonio Cultural Inmaterial de la HumanidadEL DEBER / Pablo CambaraEl Comité Intergubernamental de Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Uneso, inscribió este miércoles a nueve elementos nuevos, en la lista representativa del ‘Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad: la festividad de Alasitas de La Paz, fue incluida.La nómina representativa incluye formas de expresión que dan testimonio de la diversidad del patrimonio inmaterial y contribuyen a concienciar sobre su importancia.»Los participantes en los recorridos rituales efectuados en la ciudad de La Paz durante la Feria de la Alasita buscan y adquieren figuritas de la buena suerte vinculadas al culto de Ekeko, deidad aimara de la abundancia y protectora de la ciudad», destaca la Unesco.En el documento que se hizo conocer hoy, se destacan los rituales andinos que terminan con bendición de «esas figuritas que cobran así un nuevo significado para quienes han depositado su fe en ellas a fin de convertir sus deseos en realidad«.Este elemento del patrimonio cultural fomenta la cohesión social y se transmite naturalmente en el seno de las familias, de generación en generación. Los esfuerzos realizados para salvaguardarlo han sido constantes y han dependido principalmente de la sociedad civil, destaca el comité.»Las exposiciones en museos han contribuido a sensibilizar al público a la importancia de esta práctica cultural y la organización de concursos municipales fomenta la fabricación artesanal de figuritas».Lista dada a conocer hoy por la Unesco:Arabia Saudita: ‘Al-Qatt al-Asiri’, decoración mural tradicional de las mujeres de AsirArmenia: ‘Kochari’, danza colectiva tradicionalAzerbaiyán: La tradición de preparar y compartir la ‘dolma’, signo distintivo de identidad culturalBangladesh: ‘Shital Pati’, arte tradicional de tejido de esteras en SylhetBosnia y Herzegovina: La ebanistería de KonjicBulgaria; ex República Yugoslava de Macedonia; República de Moldova; Rumania: Prácticas culturales vinculadas al 1º de marzoCôte d’Ivoire: ‘Zauli’, música y danza populares de las comunidades guro de Côte d’IvoireCuba: El punto