No pisarán las flores…

Carlos Federico Valverde Bravo 

Con Evo somos hombres de guerra. No hemos venido a caminar encima de flores, hemos venido a la guerra. Y cuando no hay  guerra, nos intranquilizamos; cuando no hay lucha, estamos un poco incómodos.

Dijo a El Deber el Vicepresidente sabiendo que eso le generaba, comentarios “de la oposición” y le daba la oportunidad de adueñarse del debate. Pareciera que los opositores parecen haber renunciado a interpretar el mensaje y el discurso como lo que es: simplemente una simbología capaz de generar el efecto que él busca: generar crítica u opiniones contrarias.



García va a quedar en la memoria de la gente como un hombre de clichés fuertes; desafiador y poco constante en sus pleitos; él sabe que sin Morales no cuenta en el espacio político boliviano, de manera que, se dará modos para hacerse escuchar como si efectivamente fuera un “guerrero permanente”, una especie de Che Guevara de lápiz y papel, que busca “revoluciones”, entiéndase escenarios dónde hacerse escuchar”. Seguramente su destino son los escenarios y foros donde podrá recibir buen dinero explicando sus teorías concéntricas y de conflictos; nada nuevo.

García debe haber coincidido con Morales con aquello de que el conflicto mantiene el músculo tenso y a la base política alerta y decidida; los teóricos con los que converso sostienen que la idea del conflicto generador de movimiento político no debiera aplicarse a los gobiernos sino a la oposición o a los movimientos sociales, pero Morales no sabe quedarse quieto (no aprendió en 11 años) y sólo se siente bien confrontando, teniendo un enemigo al cual “derrotar” (su tiempo en el Poder puede dar certeza de aquello) y trata de que nadie se le adelante. García lo empujó, desde el Poder, para derrotar “política y militarmente” a la oposición; la Asamblea Constituyente, el Revocatorio, los sucesos de Porvenir, el Caso Rozsa son ejemplos de aquello: el Gobierno/Poder armó cada una de esas situaciones y la oposición terminó derrotada; ése es el escenario ideal para que el Poder crezca; de ahí, sin duda, esa necesidad de electoralizar el resto de la gestión con la re-re postulación y la decisión del brazo legal, el TCP de dar vía libre.

 

Pero cuando el conflicto llega desde lo “inorgánico”, desde lo no político, desde la calle; cuando la iniciativa la toman quienes tienen reivindicaciones que no necesariamente son las que el gobierno genera, el Gobierno no sabe cómo actuar; los médicos, el 2012, le torcieron el brazo; los Indígenas del TIPNIS, los cocaleros de Yungas lo obligaron a recular; los “ropavejeros”, los “chuteros” y otros, le han asestado sendas derrotas en la calle y en los caminos aunque es justo reconocerlo… todo ha quedado allí, porque eran un fin en sí mismo

El 3 de febrero el Poder desafió y se encontró con el Referéndum para cambiar la CPE y, evidentemente fallaron sus cálculos, el Poder fue derrotado por la calle, por elementos nuevos como las Redes Sociales, las plataformas de jóvenes que no tienen experiencia política clásica, que se mueven de diferente manera; el Gobierno no puede derrotar a los que no conoce; al parecer no tomó en cuenta su derrota en las primeras elecciones Judiciales, donde estas comenzaron a aparecer tímidamente; claro, para entonces los partidos aún tenían un desempeño en la oposición, el que fueron perdiendo con el tiempo, cediendo sus espacios a los “desconocidos” que llegaban desde la “no política”. Los últimos fracasos fueron la fallida explicación en la OEA de la decisión judicial y, la elección Judicial.

García/Morales parecen no entender lo nuevo y van estrellándose cada vez más seguido; ambos parecen no encontrar una salida a situaciones y conflictos no creado por ellos e irresolubles con su lógica (la oposición tampoco se acerca con posibilidades); de manera que, así, sin “sondear” a los médicos, ofreció derogatoria de artículos de la Ley y Decretos Supremos; para salvar el Dakar? No importa, muestra debilidad… es decir, no es invencible; habrá que ver cómo sigue… todo esto mientras, nos cuentan que no vinieron a pisar flores, dejando un tendal de muertos y corrupción en sus 11 años