Wolfsburg, una ciudad utópica que cumple ochenta años

La historia de la ciudad alemana donde nació el Volkswagen Escarabajo, un pasado que se remonta a Hitler en 1938

Una vista de Wolfsburg, con las dos torres iluminadas , un ícono de Autostadt, la ciudad de los autos creada por Volkswagen en el año 2000



Hay aniversarios que llaman a desentrañar enigmas. Una ciudad alemana, Wolfsburg, plantea el enigma de la convivencia entre modernidad, utopía tecnológica y oscuridad humana. Las ciudades europeas crecieron lentamente, durante siglos. No fue así con Wolfsburg, ubicada a unos 180 km al oeste de Berlín, en el estado de Baja Sajonia. El sitio donde nació se llamaba Fallersleben, era una zona rural. En 1938 Adolf Hitler creó allí una ciudad industrial utópica, donde vivirían los empleados de una fábrica de autos. Allí nació el Volkswagen Escarabajo diseñado por Ferdinand Porsche, un coche económico destinado a las masas. Se vendería a 990 marcos alemanes de la época, equivalentes a 4.100 euros de hoy.

Hitler en 1938, sentado en un Escarabajo, junto a él, de pie y de civil entre tantos uniformes, el diseñador Ferdinand Porsche

Alentados por la campaña publicitaria y una estampilla de correos de 1939 con la silueta del auto, 300.000 alemanes ahorraron parte del salario. Querían tener un coche, pero no lo lograrían. La fábrica hizo 600 autos, para la élite del partido nazi. En la Segunda Guerra Mundial, con miles de prisioneros de guerra, se fabricaron allí vehículos militares. Así lo reconoce la historia oficial de Volkswagen, desde hace ya tiempo.

La estampilla de 1939 impresa por el correo alemán, con la imagen del "coche del pueblo", que sería años después el famoso Volkswagen Escarabajo

El nombre original de Wolfsburg era “Stadt den KdF Wagen bei Fallersleben” (o sea, “la ciudad de los coches KdF en Fallersleben”). La sigla “KdF” aludía a una institución del régimen, “Kraft durch Freude” (“fuerza mediante la alegría”) que organizaba las actividades de tiempo libre en los sindicatos. El 26 de mayo de 1938, hace 80 años, Hitler puso la piedra fundamental de la fábrica. La ciudad de Wolfsburg crecería alrededor. Un amigo de Hitler, el diseñador Porsche, estudió en Detroit las líneas de montaje creadas por Henry Ford, otro admirador de Hitler. Pero la historia ama las paradojas. Sería un oficial británico, Ivan Hirst, quien haría realidad la utopía.

La fábrica de Volkswagen, con sus típicas chimeneas, un símbolo de Wolfsburg desde el año 1938

Hirst era oficial del cuerpo de ingenieros y cuando llegó a Wolfsburg en 1945 debía desmontar la fábrica. Estaba aún en pie, junto a muchas personas con hambre. Hirst probó un VW Escarabajo y logró un contrato del ejército inglés para hacer 20.000 coches. Así salvó la fábrica y en 1949 la entregó a la nueva República Federal de Alemania.

El oficial británico Ivan Hirst en 1946, al volante del VW Escarabajo número 1000 hecho en la fábrica de Wolfsburg

Hacia 1955 se habían fabricado un millón de esos autos, símbolos del “milagro alemán” de posguerra. Hacia 1965 serían un ícono hippie en Estados Unidos. Y luego, un ícono global.

Dos generaciones del VW Escarabajo, frente al Museo de Ciencias Phaeno construido en 2005 en Wolfsburg por la célebre arquitecta Zaha Hadid

Pasó el tiempo. Una calle de Wolfsburg hoy se llama Major Hirst Strasse y hay edificios diseñados por grandes arquitectos, como Zaha Hadid y Alvar Aalto. Hay monumentos que evocan a los prisioneros de guerra. Y el museo de Volkswagen, Autostadt, es ya una Disneylandia de los autos que atrae por año dos millones de visitantes. El enigma no es sólo alemán.

Fuente: clarin.com