
Los seguros son un medio de prevención para enfrentar eventos inesperados, que han sido previstos en un contrato, en el que las aseguradoras asumen los costos, daños o pérdidas económicas, a cambio de un pago denominado prima de seguros. En Bolivia existen 16 compañías de seguros reguladas por la Autoridad de Fiscalización y Control de Pensiones y Seguros (APS), que ofrecen las siguientes modalidades: seguros generales, seguros de fianzas, seguros obligatorios, seguros de personas y seguros previsionales.
Éstas compañías a través de la Asociación Boliviana de Aseguradores (ABA) y la APS, han desarrollado Ferias Educativas de Pensiones y Seguros, ofreciendo diferentes tipos de seguros con facilidades de pago, buscando atender las necesidades de los bolivianos y a la vez, en el afán de crear cultura e incentivar al boliviano para adquirir algún tipo de seguro, sin embargo, para la mayoría, es considerado un gasto innecesario.
Las personas que solicitan un seguro lo hacen prácticamente obligados por el sistema, por ejemplo, para obtener servicios en la Banca. Eso demuestra que es incipiente en la cultura del país adquirir seguros. Si nos centramos en las cifras de los reportes de la APS en la modalidad de seguro vehicular, del total del parque automotor que tiene alrededor de 1,5 millones de autos, solo el 30% cuenta con un seguro privado. Otro dato importante es el relacionado con el Seguro Obligatorio de Accidentes de Tránsito (SOAT), cuyo índice de penetración -indicador técnico que devela el porcentaje de cobertura respecto del Parque Automotor- establece que en los últimos 6 años, la penetración del SOAT superó el 80%, fruto de las exigencias para la normal circulación de los motorizados y el acelerado crecimiento del Parque Automotor a partir de la gestión 2008. Sin embargo, y pese a que se trata de un seguro obligatorio, según datos extraoficiales en el primer trimestre de la gestión 2018 el SOAT sólo alcanzó una cobertura del 62% del parque automotor a nivel nacional.
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Las interrogantes que ello nos plantea son: ¿nos falta desarrollar cultura sobre seguros? O simplemente ¿nos gusta asumir riesgos, considerando el pago de un seguro como gasto innecesario? Los riesgos siempre estarán presentes. En la actualidad las compañías de seguro han desarrollado productos que se adaptan a todo bolsillo, y que son capaces de darnos la tranquilidad de que, llegado el momento, no vamos a tener que echar mano a los bienes o ahorros que tanto esfuerzo nos han costado generar o depender de la compasión del prójimo.
No tener un seguro significa desfases económicos, pérdida de bienes e inclusive, la imposibilidad de cubrir gastos por enfermedad grave. En nuestro país la desinformación en cuanto al costo – beneficio de contratar un seguro podría ser la principal causa de la poca penetración de los mismos, considerándolos innecesario, sin analizar el riesgo al presentarse un siniestro, sea por pérdida, enfermedad u otro tipo de daño que podría haber sido cubierto por la aseguradora.
Es importante que las compañías de seguros mejoren los enfoques de comercialización, diseñando estrategias que permitan cambiar la cultura de riesgo por la de seguros y sobre todo, la falsa idea que se tiene “que comprar un seguro está ligado con un gasto vacío”, siendo más bien, un escudo protector para nuestra familia, nuestro patrimonio y nuestro futuro. Las compañías aseguradoras deben considerar que el boliviano necesita productos accesibles, no solo en cuanto a costo se refiere, sino también a las condiciones y coberturas ofertadas, disminuyendo las limitaciones, con reglas claras, sin ambigüedades, sin condiciones explicadas a medias ni “letras chicas”. De esta forma, se logrará beneficiar a las personas previsoras que confían en el sistema asegurador.
MSc. Faye Noelia Cuellar Montaño es docente de la Facultad de Ciencias Económicas Administrativas y Financieras de la U.A.G.R.M.