Son las 17:30 horas de un miércoles, cuando Ciprian Rojas ingresa al hospital San José Obrero de Ironcollo, ubicado en el Distrito 4 de Quillacollo, a preguntar a qué hora se repartirán las fichas al día siguiente para recibir atención médica.
Una enfermera señala un letrero, en el que se lee que el reparto se realiza a las 7:00 y 11:00. El paciente, muy preocupado, comenta que tendrá que despertarse a las cinco de la madrugada para alcanzar un buen lugar en la cola. “Si llego tarde, voy a perder todo el día”, manifiesta mientras se retira.
A pocos metros se encuentra Eliana Condori, quien relata que acude generalmente a este hospital para cumplir con los controles y vacunas de su hijo.
“Yo vengo de Paucarpata. Como es oscuro, me hago acompañar con mi esposo. Si llegas más de las ocho, pierdes todo el día “, afirmó.
=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas
A pesar de que sólo falta una hora, el centro de salud cierra sus puertas. En el pasillo se observa a varias madres que, junto a sus niños, aguardan que las enfermeras llamen sus nombres para recibir atención médica.
La infraestructura se encuentra en la zona norte de Quillacollo, a 30 minutos de la plaza Bolívar. Los pacientes que visitan este sitio reciben atención en medicina general, pediatría y ginecología.
El panorama en el hospital de segundo nivel Benigno Sánchez es similar. Desde temprano se puede observar personas sentadas en el ingreso esperando ser atendidos.
Las consultas de ginecología, pediatría, traumatología y servicios de emergencia se atienden en este nosocomio que es el único que funciona 24 horas.
La opinión de la población sobre el servicio que prestan los médicos, personal administrativo y enfermeras varía.
“Son buenos los médicos. Hay días que hay que madrugar, pero por lo general los miércoles y jueves es vacío. Pero me gustaría que haya más médicos especialistas porque varias veces me han mandado al Viedma”, aseveró Rubén Lupe.
El Centro Integral del Sur Villa Urcupiña es otra infraestructura donde los pacientes no reciben atención oportuna por falta de personal.
El concejal René Fernández señaló que no se aprovecha ni la mitad de la capacidad de las instalaciones por la falta de insumos y equipamiento.
“Es la primera vez que vengo. No me han atendido bien, me han dicho que debo ir al Viedma, porque necesito que un urólogo me revise”, indicó Juan Gómez, un ciudadano que visitó el lugar.
“La realidad nos está mostrando que no es suficiente construir centros, que tenemos que pensar en equiparlos y, lo más importante, presupuestar recursos económicos para contratar personal porque sino éstos sólo serán elefantes blancos”, indicó el presidente del Comité Cívico, Iván Herrera.
En la actualidad, Quillacollo cuenta con tres centros de salud de primer nivel, un hospital de segundo nivel y cuatro consultorios ambulatorios.
En enero, el alcalde Mérida inició la construcción de otros tres centros de salud en los distritos 8, 7 y 5.
El año pasado, la asambleísta Lizeth Beramendi pidió a la Gobernación reubicar el hospital del trópico. Afirmó que Villa Tunari cuenta con 60 mil habitantes y en todo el trópico hay 250 mil. En cambio, en el valle bajo se tienen 400 mil personas que no cuentan con un hospital para enfermedades complejas.
Tres centros de primer nivel construye la Alcaldía en Quillacollo con 25 millones de bolivianos para descongestionar la atención.
UNA OBRA AÚN SIN UNA FECHA DE INICIO
El presidente de Control Social de Quillacollo, Freddy Maldonado, manifestó que aún no conocen la fecha de inicio de la construcción de un hospital de segundo nivel en el Distrito 4.
Mencionó que tampoco tienen información sobre las características, por lo que solicitarán al alcalde Eduardo Mérida un informe sobre las gestiones hechas para la ejecución del proyecto.
Maldonado reconoció que la falta de ítems, equipamiento y medicamentos en postas y centros de salud de primer nivel dificulta la atención. Sin embargo, el dirigente destacó la realización de ferias de salud para llegar a lugares alejados.
RECIBIR ATENCIÓN EN EL HOSPITAL DE SIPE SIPE DEMORA HASTA CUATRO HORAS
A tan sólo 300 metros de la plaza principal de Sipe Sipe se encuentra el hospital del municipio, uno de los más concurridos por la población; pero, para poder ser atendido, uno debe solicitar ficha y esperar varias horas en los pasillos.
“Estoy desde la ocho de la mañana. Va a ser mediodía, aún no me llaman. Dos pediatras atendían rápido, pero hoy sólo vino uno, por eso tardan tanto”, comenta una madre de familia.
A lado está Joaquín, de 80 años, quien afirma, en quechua, que llegó de las alturas para hacerse colocar suero porque se siente débil.
“Tempranito vine, pero sigo esperando, así siempre me hacen”, relató el abuelito.
La falta de especialistas obliga a los médicos a derivar pacientes al hospital Benigno Sánchez de Quillacollo y al Viedma de la ciudad.
“Aquí sólo traigo a mis hijos para vacunas y controles. Cuando están muy enfermos, prefiero llevarlos a la ciudad”, agregó una madre.
El presidente del Concejo Municipal de Sipe Sipe, Diego Flores, subrayó que se trabaja en la categorización de centros de salud para mejorar la atención médico a la población.
La autoridad municipal enfatizó que otro aspecto que preocupa es que la construcción de un hospital en Parotani continúa paralizada. “La infraestructura está muy demorada”, finalizó el concejal. El municipio es parte del valle bajo.
Ocho centros para más de 41 mil
Vecinos y autoridades advierten que la falta de personal y equipamiento evita que las infraestructuras sean aprovechadas.
El hospital de Sipe Sipe atienden un promedio de 200 pacientes por día, pero le faltan médicos especialistas.
Fuente: lostiempos.com
