Ramón Rocha habla del valor de hallar al músico interno

La música siempre ha sido algo difícil de teorizar. Ramón Rocha considera que ella está más allá de la mente,  en un lugar a la que uno puede  acceder sólo con el silencio.

“En ese silencio hay que encontrarse con uno mismo, hallar al músico interior, es ahí donde nace la creatividad, las armonías y las mejores melodías”,  afirma Ramón. De fondo se escucha unas melodías que sus manos tocan en su guitarra.



– Algunos músicos con quienes has tocado me decían  que te perdías antes de entrar al escenario. ¿Dónde iba Ramón  o a qué se debía tu desaparición?
R.- Iba a encontrarme conmigo mismo, en el silencio. No es fácil ingresar a ese lugar. Es todo un desafío. No es tanto como el cliché de agarrar  la guitarra y que todo fluya. Al estar en ese lugar, se abre un conducto y todo fluye, pero un tiempo se cierra y ya no estás.  Busco la manera de estar ahí al tocar en vivo. Tratar de quedarse en el lugar es un reto, ahí está el músico interno que tiene que fluir en el escenario.

Ramón es hijo de Ramón Rocha Monrroy, escritor y periodista, ganador del Gran Premio Ensayo Sesquicentenario de la República en el concurso Franz Tamayo por “Pedagogía de la Liberación” (1975), exdirector del Instituto Boliviano de Cultura (1979), exconsejero de prensa en la Embajada en México (1990-1992) y  columnista con el seudónimo: “Ojo de vidrio”.

– ¿Cuál es el legado en ti de la familia Monrroy?
R.- El arte. Siempre he crecido en un ambiente lleno de arte. Mi padre tocaba en la guitarra unos boleros, mi madre era bailarina. Mi tío es el Papirri, músico también. Entonces, de pequeño ya estaba sumergido en el arte.  

La etapa de la colegiatura la pasó en el Instituto Eduardo Laredo, con la especialidad de guitarra. Al concluirlo comenzó a tocar en Quimbando y otros grupos. En 2012, varios músicos comenzaron a irse a Argentina a especializarse. Ramón fue uno de ellos. En el país vecino estudió jazz en la Escuela de Música Contemporánea. Esa experiencia lo llevó a entender e interpretar de diferente manera a su música.

– ¿Quién es Ramón al tocar?
R.- Uno mismo no es al tocar. Yo no soy el Ramón. Detrás de esta máscara que muchas veces llevamos encima hay un chico asustado, pero sincero consigo mismo. Dentro de esa sinceridad conmigo mismo puedo tocar buscando algo más  genuino. El chico asustado en el silencio.

En 2015, Ramón retornó a Cochabamba. Con otra visión acerca de la música y lo ha ido compartiendo a sus estudiantes. Convirtiéndose en uno de los pioneros de la movida del jazz en Cochabamba. Él y Miguel Crespo, baterista cochabambino que estudió jazz en España, fundaron el Taller de Jazz. Cursos que se realizaban todos los sábados durante 11 meses en los ambientes del Laredo para impartir conocimiento a músicos interesados. Actualmente, Ramón es guitarrista de Electrosock, Tupay, Quimbando, Grillo Villegas, el Papirri y otros.

La jornada de entrevista, Ramón respondía a las preguntas con la guitarra en mano. Creaba un ambiente. Tal vez no hablaba Ramón, sino ese de quien hablaba, su músico interno.

 

«Considero que todo músico tiene que estar en constante búsqueda de ese silencio para interpretar la música con total sinceridad». Ramón Rocha. Músico

Fuente: lostiempos.com