
El arduo entrenamiento de la tarijeña Rocío del Valle Romero obtuvo rédito ayer, tras conquistar la medalla de bronce en taekwondo, en la categoría 55 a 67 kilogramos.
En su participación, Romero supo hacer frente al nivel de combate internacional que se vio sobre el tatami. Sin embargo, reconoce algunas falencias en el entrenamiento nacional. «El nivel de Latinoamérica es alto y se hace respetar, lo que nos falta es salir al exterior porque ahí es donde se ve la diferencia».
Lo que no le faltó a la boliviana fue el aliento del público, puesto que con un coliseo repleto de espectadores, fue en busca de una presea. «Es una presión sorprendente, te dan ganas de llorar, es la primera vez que compito ante un público tan grande», dijo al terminar su contienda.
En esta disciplina la hegemonía venezolana brilló con los dos oros de Virginia Dellan Morao, en la categoría -49 kilogramos, y Freymar Marcano Durán (55 a 67 kg.)
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El equipo llanero llegó un mes antes a Cochabamba para aclimatarse. Empero, para Virginia, la competencia de ayer dependía del corazón y las ganas que se pusieron en la batalla.
«La preparación fue muy fuerte aunque entrenamos entre nosotros mismos. Lo más importante fue la fe y las ganas; este día era para ponerle corazón».
Los combates de la aguerrida deportista se caracterizaron por su grito inicial, que intimidaba a sus contrincantes. La pelea contra la ecuatoriana María Belén Buchelli, que le mereció la victoria, fue superada con alta diferencia (40-13).
Potencial de Colombia
La categoría de varones también estuvo marcada por la presencia de los deportistas de Venezuela, con un carácter ganador.
Sin embargo, en las finales, Colombia y Chille lograron romper esta racha exhibiendo su capacidad en la disciplina.
El colombiano Miguel Ángel Trejos Salas de 22 años, obtuvo la medalla de oro en la categoría 68kg a 80kg. «Esa hegemonía la rompimos con el trabajo de todos, del cuerpo médico, de los psicólogos, veníamos con la mentalidad al 100 por ciento», afirmó
Trejos se ganó el apoyo de los bolivianos por su carisma y la cábala que lo identificaba al salir de camerinos: el sombrero vueltiao. Para el competidor llevar este símbolo es una forma de mostrar la cultura de su país. «Yo me sentí como en casa, ellos me alentaron, el público me acogió muy bien y eso es una de las cosas que lo motivan a uno, a darlo todo ahí adentro», dijo.
Ahora, a Trejos le tocará la localía en los Juegos Centroamericanos que se realizarán en Barranquilla.
Para que Sebastián Navea González, de Chile, (categoría -58 kg.), coseche el oro fue primordial su preparación. El taekwondista y su equipo entrenaron en México durante tres semanas con la selección de ese país, además participaron de peleas en Estados Unidos y una gira europea.
La última batalla fue la que más le costó vencer. Se enfrentó al venezolano Yohandri Granado, a quién aventajó por un punto (9-8), que cerró con llanto y el abrazo de su equipo. «Me quedo con la fuerza mental que tuve y los nervios de acero».
Hoy la contienda en taekwondo continúa con la participación de los atletas bolivianos Elías Herbas y Franco Ríos en la categoría mayor a 80 kg y 58 kg a 68kg.
Fuente: lostiempos.com