José Luis Bolívar Aparicio* “Mi General, debería darnos la medida de sus pantalones, para que todos los bolivianos a partir de mañana, sigamos su ejemplo y seamos valientes como usted”. Eran las palabras de Amado Antelo, un dirigente de los choferes que en una de las mejores lecciones de cómo jalarle el saco al líder, tuvo esa muestra de genuflexión máxima, con quien, pisoteando la Constitución, se hizo con el poder por un año, en el que le sobró tiempo para cometer innumerables y variados delitos, que le costaron el oprobio y su libertad hasta el día de su muerte.Obviamente el Sr. Antelo, lo que hacía era demostrar a todos los bolivianos, cómo buscar los favores del superior, rebajando la dignidad al extremo y mostrando una sumisión absoluta, de manera que el líder idolatrado, reconozca tanta servidumbre y lo haga digno de alguno de sus favores.Muchas veces, quienes temporalmente ostentan cierto tipo de influencia y poder, suelen ser envueltos y desenvueltos por la dulzura que engolosinan este tipo de declaraciones o afectos, y humanos como son, caen víctimas de esa venenosa miel sucumbiendo por el ego.Lógicamente, cuando don Luis García Mesa fue extraditado del Brasil y pisó suelo paceño con rumbo a Chonchocoro, ha debido esperar, que todos esos quienes le juraron lealtad eterna y le pidieron la cifra de su cintura, tuvieran la nobleza de devolver gentilezas y asistirlo en su mala hora.Pero como era de esperarse, muy pocos se acordaron de él, quien hubiera tenido algo que ver con su gobierno y no haya estado envuelto en el juicio de responsabilidades, quería por todos los medios, quitarse el estigma de ese par de años aciagos, de manera que no sólo le negaron recursos de carácter económico o legal, sino que ni siquiera lo visitaron alguna vez, mucho menos don Amado Antelo o alguno de sus agremiados.Quién no conoce un chupamedias, un tira saco, un sopla, un lame suelas o en nuestro léxico, un llunku, que vende su alma al diablo con tal de complacer, ayudar y servir a quien le toque mandarle, para gozar de su benevolencia o de cualquier otro barato favor, algunos incluso lo hacen por el puro amor al arte sin siquiera esperar nada a cambio.Aquello es una conducta reprochable, indigna y de muy baja calaña, puesto que el humano debería ser lo que le alcance, por sus méritos propios y dar o recibir de sus superiores y subalternos nada más que respeto y disciplina en cualquier dependencia de trabajo o estudio, donde sea que la relación de los unos con los otros tuviera lugar.Pero como ello es utópico y los amarra watos abundan por donde vamos, no faltan personajes como aquel funcionario que al simple movimiento del dedo del líder, se hincó para atarle los cordones de sus calzados o mucho peor, como el Alcalde de Achocalla, quien se llegó a hincar ante el Presidente para agradecerle por las obras que había entregado a su pueblo.Ojalá alguien le avisara a ese burgomaestre, que su “hermano presidente” no le entregó obras ni porque es infinitamente gentil y mucho menos porque es muy generoso con su plata; lo hace porque es su obligación, porque para eso le pagamos un sueldo y lo hace con la plata de todos los bolivianos, incluidos los de su municipio, a quienes como su representante, los ha ofendido en extremo al ejecutar tan sumisa y degradante acción.El reciente jueves, una nueva muestra de pedir y ofertar todo al magnánimo líder de turno, dieron los gremiales, quienes disfrutando de los grandes beneficios que les da el Decreto Supremo 3698, en agradecimiento le ofrecieron a su benefactor, “derramar hasta la última gota de su sangre” en defensa del proceso de cambio.Don Juan Carlos García, líder de los comerciantes minoristas, probablemente le donaría un riñón al jefazo, si este así lo necesitara, y como avizorando que se vienen tiempos violentos, no sólo ofreció pagar con su vida los favores del supremo, sino que además los puso en línea de combate a todos sus agremiados, para de esa forma, cancelar la gauchada qud les hicieron al incrementar el monto máximo para mantenerse en el régimen simplificado, subiendo de los 37 mil bolivianos hasta los 60 mil que será el nuevo margen.Y es que en el reino del revés en el que vivimos, mientras los que tratan de vivir bajo la norma, pagando impuestos, ofreciendo trabajo estable y cumpliendo con los miles de obstáculos que el Estado le pone al que quiere hacer empresa, son castigados con el pago de un doble aguinaldo, para los que se pasan la Ley por el forro, no pagan un solo impuesto, sostienen el contrabando y promueven la existencia de familias mafiosas en el sindicalismo gremial, se los premia y socapa con medidas por demás ilegales y altamente prebendalistas.Y no es que yo tenga algo en contra de la gente que sale a la calle a vender lo que pueda y como pueda, ante la incapacidad del gobierno (este y todos los anteriores), de crear fuentes de empleo dignas y estables. Me saco el sombrero por ese ser que se sienta en la calle a ofertar sus refrescos de pepa o tratar de que le compren un kleenex o se ganan un peso con lo que aparezca o se ponga de moda. Esa gente no sólo merece mi consideración y mi más absoluta solidaridad, además que la mayor parte de ellos, no llega a tener ni 1.000 bolivianos de capital.Mi bronca es contra quienes se escudan entre estos gremialistas y de paso los explotan, les venden o alquilan los anaqueles o rincones donde deben buscarse la vida, bajo la inclemencia del tiempo y de paso, los permanentes abusos de los guardias de la municipalidad.Estos mal habidos dirigentes, que son propietarios de infinidad de puestos comerciales, administrados por sus familiares y amigos, no sólo no necesitaban de semejante favor gubernamental, sino que hace años que deberían estar en un régimen, en el que paguen impuestos como todos, y dejen de fomentar una actividad tan nociva con nuestra economía como lo es el contrabando, que además, con tanto producto chino, está fulminando la incipiente industria nacional.Durante el próximo año, hasta que nos vuelvan a convocar a urnas, vamos a ser testigos de este tipo de favores con plata ajena, que el “líder de los humildes” hará a cuanto sector pueda comprar para generar votos condicionados.Y al mismo tiempo, en agradecimiento, no van a faltar los dirigentes que se desgarren en halagos y piropos a su piadoso líder, al que le van a jurar lealtad eterna, pero a quien también van a desconocer en la mala hora que, más temprano que tarde, está por caer. *Es paceño, stronguista y liberal