Piedras y gases al micro de Boca cuando llegó al Monumental: el partido, ¿en riesgo?


Carlos Tevez, en los pasillos del Monumental, aparentemente afectado por los gases. (Imagen TV)

La expectativa tan grande derivó en lo que muchos temían. Todo se desbordó. Ni siquiera el promocionado operativo de seguridad para la Superfinal pudo evitar que se produjeran graves incidentes, dentro y fuera del estadio Monumental.El desmadre tuvo se epicentro en la llegada del micro con el plantel de Boca al Monumental. Y desde ese momento, alrededor de las 15.20, cuando faltaban menos de dos horas para que comenzara la gran final, todo fue caos, desorganización, dudas y preguntas sin respuestas.Un grupo de público de River que esperaba para entrar al estadio lanzó piedras contra el micro del plantel visitante. Fue una zona liberada, no había policías controlando esa zona aledaña al Monumental. O sí había pero no fueron eficientes. Y llegaron tarde a la zona.Para intentar dispersar a los hinchas fue peor el remedio que la enfermedad. Porque los policías empezaron a tirar gases lacrimógeno y todo se empeoró. El combo derivó en una imagen impresentable: los jugadores de Boca entraron al vestuario visitante heridos por los cortes de los vidrios rotos y con dificultades en la respiración por los gases.La Superfinal, a esa altura empezó a correr riesgo.

Las imágenes del ómnibus a la llegada al estadio reflejaban las huellas del salvaje ataque, con una gran cantidad de ventanas con los vidrios rotos. El chofer del micro bajó desmayado y muchos futbolistas estaban visiblemente afectados.Seis jugadores de Boca vomitaron y quedaron tirados en la antesala el vestuario: Carlos Tevez, Fernando Gago, Julio Buffarini, Agustín Almendra, Nahitán Nandez y Darío Benedetto.

El secretario general del club, Christian Gribaudo, dio un diagnóstico funesto de la situación: «Los jugadores están todos heridos, así no se puede jugar». Y César Martucci, ex secretario general de Boca y actualmente allegado a la dirigencia, advirtió que los médicos de la Conmebol debían revisar a los futbolistas. «Tiraron de todo al micro», afirmaron en su llegada al Monumental Pablo Pérez y Carlos Izquierdoz, visiblemente afectados. Luego se comprobó que además el volante tenía una herida de vidrios en uno de sus brazos.El anillo interno del estadio Monumental se transformó en un hormiguero. Dirigentes corriendo de un vestuario al otro. Allegados haciendo circular versiones contrapuestas. Y la sensación evidente de que no estaban dadas las condiciones para jugar un partido de fútbol.Mientras tanto, en la calle, los miles de hinchas de River que no habían logrado entrar empezaban a producir disturbios y se enfrentaban con la Policía.Dentro del Monumental, el presidente de River, Rodolfo D’Onofrio, asistió al vestuario de Boca para ponerse al tanto de la situación. Y también hubo reuniones con Alejandro Domínguez, presidente de la Conmebol y Claudio Tapia, presidente de la AFA.A las 16, una hora antes de la hora señalada, los cinco médicos de la Conmebol que habían atendido en el vestuario a los jugadores de Boca heridos, se reunieron con Angelici y D’Onofrio para tomar la decisión de qué camino seguir.Fuente: https://www.clarin.com

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