Santa Cruz de la Sierra: Algo de historia

           

“Cuando el tiempo urge, la historia ruge” El naranjo. Carlos Fuentes.

A 458 años de la fundación de Santa Cruz de la Sierra, podemos releer su historia que difiere de otras en Bolivia, pero que tienen el mismo tronco: ser parte de la primera experiencia colonial burguesa de Europa, al calor de la llamada acumulación originaria en el desarrollo del modo de producción capitalista.

Lacruceña, en ese marco, es “patética y grandiosa en su sostenido heroísmo” desdesu fundación, “lejos de todas partes” como apuntó Roberto Levillier en suPrólogo a la ‘Historia de la Conquista del Oriente Boliviano’, de EnriqueFinot, y sus múltiples traslados, a los que Humberto Vázquez Machicado denominósu “infancia andariega”.



Fundadapor don Ñuflo de Chávez en 1561, “hacreado una cultura con personalidad propia, señala el historiador AlcidesParejas Moreno, como “cultura defrontera”. Apunta que surgió “de la europea,fundamentalmente española y cristiana y para sobrevivir tomó elementos de la cultura indígena: lacultura conquistadora se hacía mestiza, se hacía cruceña”.

Enbusca de El Dorado llegaron los españoles hasta las llanuras en una nuevaempresa de conquista. Ese fue el cometido de la hazaña de Chávez que, encriterio del científico francés, Alcides D’Orbigny, quien recorrió estastierras entre 1830-32, “merecieron ocuparmejor sitio en la historia.”

Desde1561 hasta hoy, en 4 siglos y medio, pasó Santa Cruz por una relación depermanente conflicto con el poder central, ya sea colonial, republicano o‘pluri’ como el actual. La región, pensada primero como contención y frontera parapreservar las minas de Potosí, a la postre resultó no ser importante para laCorona española. Aquí no hubo oro, ni plata, ni pudo ser habido El Dorado.Tampoco fue importante para el “ser minero” de la república desde su creaciónen 1825, hasta más allá de 1952.

Laclase dominante andina y sus élites reflejaron el desdén a todo el Oriente, máspronto que tarde. Lo hicieron tanto desde el punto de vista de la geografía yla economía, como vehículos de integración y articulación nacionales, quedesperdiciaron, y también desdelaeducación. La historia de Santa Cruz, el Oriente y las Misiones Jesuíticas seincluyeron por primera vez, apenas en 1958, en un Manual de Historia de Bolivia. 

En ladupla postergación-centralismo, con sus propios tiempos y urgencias, está laanatomía del conflicto no resuelto, de baja o alta intensidad entre ‘cambas ycollas’. En los hechos, se trató y trata de una lucha política por el poder.

Lascondiciones materiales de existencia en Santa Cruz departamento y en Santa Cruzde la Sierra capital, sólo se modificarían con la llamada “Marcha hacia el Oriente”,merced a la Revolución Nacional de 1952, que aplicó las recomendaciones delconsultor norteamericano Merwin Bohan, realizadas 10 años antes.  El objetivo era la creación de una nuevaburguesía, agrícola en este caso, vía la expansión de la frontera agrícola paracristalizar las tareas burguesas no cumplidas por la oligarquía minera, acabarcon la monoproducción de minerales, diversificar la economía y consolidar unmercado interno.

ElMovimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) portador del nuevo modelo deacumulación y la nueva ideología nacionalista, cambió la historia de Bolivia,al mismo tiempo que instalaba las prácticas centralistas y autoritarias de unarevolución que pretendió ser popular y burguesa al mismo tiempo, y lo fue demanera inconclusa en ambos aspectos.

El Plan Bohan no proponía nada diferente alideario que los cruceños habían exigido antes. En los años 50, empezósu lucha por el 11% de regalías, como una nueva propuesta contestataria de lasélites cruceñas, cobijadas en el ya fundado Comité Cívico pro Santa Cruz, alque se le endilgó el sambenito de regionalista y separatista, como cuando sedemandaba ferrocarril para unir oriente con occidente, en 1904. Obtenidas lasregalías y su manejo autárquico, además de la inversión de excedentes de laminería nacionalizada desde el gobierno central, emergió Santa Cruz sedienta deprogreso y bienestar. Las clavesde su éxito radicaron en que era proyecto colectivo, y al empuje de sugente, “Hermosos como el sol y pobrescomo la luna”, según la definición de Gabriel René Moreno en el s. XIX.

Lahistoria de Santa Cruz también ha sido marcada por los sectores dominantes ylas elites locales de poder. En todo caso, es una historia que se ha movido entiempos duales: los de afuera y los de adentro. Santa Cruz pasó, saltandoetapas, a la categoría de polo de desarrollo dominante, hoy motor de laeconomía boliviana. Después, llegó este tiempo actual, a caballo entre lamodernidad, pasando a la postmodernidad y la globalización, todo a medias, comocualquier capitalismo periférico.

 Tiempo/espacio siempre marcados por urgenciaspropias y ajenas, como las actuales del tan venido a menos “Proceso de cambio”de Evo Morales desde su visión centralista, como todos los proyectos de laizquierda acrítica, no democrática, autoritaria, populista y corrupta.

Hoy lahistoria es vertiginosa, a zancadas y a tropezones. Por eso ruge con regocijadoespanto