Cochabamba.- El santuario del Señor de Santa Vera Cruz Tatala “no es una máquina de dar hijos”, reflexiona el párroco de esta iglesia, Santiago Suñer. Lo dice al hablar de una de las mayores festividades, que cada 3 de mayo reúne a cientos de creyentes que participan de esta manifestación religiosa, que según sus antecedentes coincide con la aparición de la estrella de la Cruz del Sur.
Concebir la festividad como “una máquina sería utilitarista e infantil”, indica. Sin embargo, es posible que una persona cambie de actitud. Expresa: “Hay gente que tiene miedos en el acto sexual, que hay que superarlo. También hay quienes han ingerido productos que afectaron su sistema reproductivo”.
Suñer cree que “el santuario tiene más bien una relación con la felicidad humana”.
Explica: “La pareja que no tiene un hijo experimenta una soledad mortal, visceral, porque la soledad es cruel”. Y es que como párroco de Santa Vera Cruz ha visto a cientos de parejas que llegan a los pies del Cristo moreno para pedir que les ayude. En el último tiempo también ve a mujeres solas que desean un hijo.
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La festividad de Santa Vera Cruz tiene su origen en dos tradiciones. Una andina y otra de la religión católica, ambas están asociadas con los tres tipos de fecundidad: humana, vegetal o silvestre y animal.Por eso, en mayo, parejas, más o menos jóvenes, llegan ante el Señor de Santa Vera Cruz con una guagüita simbólica (un muñequito vestido de rosado para niña o de azul para niño), “porque se mueren por tener un hijo pero no pueden, incluso han probado con tratamientos médicos cinco, seis años y no pueden”, cuenta.Entonces, “desean con delirio un hijo, ha habido casos difíciles de explicar que han tenido un hijo, vuelven al santuario y dan gracias por ese don maravilloso”, señala.La conexión de esta festividad con la religión católica está, según Santiago Suñer, en la primera página de la Biblia cuando Dios creó el cielo y la tierra y describe la creación. “Entonces dice: Crezcan y sean fecundos”, recordó.Asevera que ese deseo natural de tener por lo menos un hijo hace que las parejas pidan descendencia, sin embargo, necesitan hacerlo con “inteligencia” y “libertad”. Suñer centra su preocupación en las corrientes actuales para limitar la natalidad y de las mujeres que no quieren tener hijos.“Hay muchas mujeres que no saben si tener o no un hijo y no tienen ninguna referencia ética para tener o no; falta una ética de la fecundidad”, enfatiza.El misterio que envuelve a esta festividad ha hecho que sea declarada patrimonio cultural.RitosLos primeros días de mayo, del 1 al 4 de mayo, el santuario a campo abierto en la avenida Petrolera, kilómetro 7, es un centro de rituales impregnado del humo de las velas, el guano y las q’oas preparadas con misterios (dulces), flores, incienso y rociadas con vino, alcohol, chicha y cerveza.Los que llegan a pedir un bebé hacen fila para llegar al altar del “Tatala”, llevan en las manos el muñequito que representa su deseo. Antes se solía tomar el que dejaban las parejas que ya no deseaban más hijos.
MÁS DATOS
Lugar, artesanías y la festividad
La festividad se realiza del 1 al 4 de mayo y reúne a cientos de personas en el santuario de Santa Vera Cruz, ubicado en las afueras de la ciudad en el camino al valle alto, en el kilómetro 7 de la av. Petrolera.
La celebración se destaca por la originalidad de sus artesanías que representan la fecundidad de los animales con conejos, vacas, cerdos y pavos rodeados de sus crías.
Santa Vera Cruz es la festividad más importante del departamento después de la fiesta de la Virgen de Urkupiña de Quillacollo. Y aunque ha sido declarada patrimonio no cuenta con la promoción suficiente.
Fuente: lostiempos.com
