La Bolivia de la juventud

Nacer y morir son los términos inviolables en la vida y como alguien dijo «nacemos para crecer y envejecemos para morir». Así explico la ausencia de juventud en la toma de decisiones en el poder político y es que toda sociedad en decadencia es propicia a la mediocridad y enemiga de cualquier excelencia individual.

Encarné la lucha en el parlamento para que no se les cierre a los jóvenes originales el acceso al gobierno, porque esta mezquina y equivoca actitud de la mediocridad los impulsa a perder su arista propia esperando que la vejez los nivele a la manera de pensar de la tribu a la que pertenecen, ese grupo social que subordina sus capacidades.

Anoche en las afueras del comando de la policía en la ciudad de Trinidad, de rodillas frente a Dios reafirmé mi fé en los jóvenes, en el amor, en la lealtad y la sinceridad de los actos como fuente de coraje. Sentí orgullo de ser boliviana en la hermandad y solidaridad vivida, desplegada a nivel nacional por esa juventud, y al observar los rostros de esta lucha inclaudicable por la libertad, no distingo ningún rasgo físico que nos aleje entre bolivianos, sí un sentimiento de hermandad y unidad en el afán de democracia para enriquecer nuestra pluriculturalidad.



Después de esta conquista, los jóvenes no serán vistos como peligrosos, tampoco serán carne de cañón para las revoluciones sangrientas, ahora, son sujetos de acción, nunca más las funciones directivas serán patrimonio exclusivo de la edad madura, porque la juventud conquisto su libertad con responsabilidad y coraje, para nunca más, ser objeto de las mayorías conservadoras y mediocres.

Dios, en la Bolivia de la juventud.Lavive Yañez Yañez Simon (Ex diputada)