Aquellos países que hoy son la sensación mundial por sus avances en la educación, deben gran parte de sus logros al hecho de haber puesto su mirada en la educación inicial, lo que comúnmente llamamos kindergarten, que hoy empieza desde los tres años. Basados en el principio de que si algo empieza bien, termina mejor, los expertos en pedagogía llegaron a la conclusión de que invertir en el nivel preescolar es mucho más productivo que hacerlo en la secundaria o en la universidad. Los mejores profesores, los más preparados y los recursos más importantes son destinados a establecimientos dedicados a niños que aprenden a razonar, a desarrollar su creatividad y a usar todas sus habilidades corporales y mentales que les permitirán luego enfrentar con éxito el aprendizaje. Si en Bolivia no somos capaces ni siquiera de detectar que dentro de una guardería (y tal vez en muchas de ellas) existe un grave riesgo como una piscina sin supervisión, es porque estamos muy lejos de una educación de calidad.
Fuente: eldia.com.bo
