Cuentos de cambas patazas

Durante la Peste Negra de 1.348, murió en Florencia el ochenta por ciento de la población. Según nos relata Bocaccio, en esa época diez jóvenes escapan de Florencia hacia al campo y allí como terapia se dedican a contar cuentos.
Aquí en tiempos del coronavirus chino, por suerte no tan violento, entre dedicarse al trago o a los chismes en Facebook, es mejor contar cuentos e historias

Vida y cultura campestre.

Los orientales de antes, (mediados del Siglo XIX y principios del XX) eran mayoritariamente campesinos. Los de mejor posición económica tenían sus propiedades ganaderas y sus chacos, y en la Estancia tenían sus casas rústicas; generalmente de motacú y algunas veces de teja, con paredes de tabique revocado y pintado con cal, techos de dos aguas y con amplios aleros.

La familia que era extendida, vivía en el campo conviviendo con la naturaleza y su variada fauna. A los niños que crecían en este ambiente les era natural conocer la existencia y las diferencias entre los sexos: los muchachos con palomas que orinaban de pie detrás de un árbol y las peladas con sapo que orinaban de cuclillas.

Mis primeros años los pase en la Estancia San Lorenzo, en las orillas del río Guapay o rio de los guapasales y en las cercanías de Montero Hoyos.
(Guapá, tacuara: guadua paniculata, e Y, agua o rio. gr.).

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En este mismo lugar, Santa Cruz de la Sierra, hizo una de sus pascanas en su largo periplo por la Chiquitania, partiendo del río de los indios al de los peces. Vale decir desde el río Paraguay al rio Piraí.

(Paraguay: payaguá, indios e Y, agua. Piraí: pira, pez e Y, agua, rio).

En la Estancia y aún con nuestra tecnología primaria, éramos autosuficientes; nos alumbrábamos con lampión y velas de sebo, se cocinaba con leña y se fabricaban con greda (arcilla) los utensilios para la cocina y la mesa; se hacía jabón de lejía y velas de sebo y también se tejían hamacas.
Todo lo indispensable para subsistir, que era reducido, se producía en la casa, en los potreros y el chaco: gallinas, chanchos, vacas y lo que se cazaba; también se sembraba arroz, plátanos, yuca, maíz, guineos, caña de azúcar, algodón etc.
Era una economía de auto subsistencia a diferencia de ahora, que todo lo compramos en la pulpería o el Súper y que viene del resto del país y del mundo entero y cuando ocurre una calamidad y se corta el suministro, nos morimos de hambre.

Las noticias, al margen de las más importantes del tiempo y las aguas, se reducían al entorno cercano y chismes que algún viajero traía del pueblo y como no había telenovelas, en la tarde todos se reunían cerca de una fogata para alumbrarse y correr a los mosquitos y se contaban historia y cuentos de la viudita, del carretón de la otra vida, de la vieja bruja de la otra Estancia y de las cunumis pueblerinas.

A fines de los años cuarenta fui al pueblo, a Santa Cruz, para asistir a la escuela. Al llegar vivimos en la casa de los abuelos y de ahí recuerdo que al caer el sol y refrescado algo el ambiente; mi abuelo se ponía su saco de lino blanco y se iba a la Plaza principal a compartir con sus amigos y escuchar música y luego las noticias de la radio. Al frente y al lado de La Pascana, Chavo Urioste había puesto un altoparlante para trasmitir música y posteriormente armó y puso al aire una radioemisora, la Radio Electra.

Cultura de género y los cambas liberales.

Decía Ortega y Gasset: “Yo soy yo y mis circunstancias”.
Por lo que entiendo, no existe una verdad única sobre un acontecimiento, sino varias verdades según las experiencias de vida de cada uno, y fruto de las cuales pueden contarse diversas historias.

En este desiderátum que vivimos actualmente, muchos proponen que las personas tengan derechos particulares por ser indígenas, blancos, negros, mujeres, hombres, homosexuales, etc. y no necesariamente por sus valores ciudadanos y de respeto a la ley y a los demás. Siguiendo esta línea y en este nuestro mundo de cultura fluida se habla entre otras cosas, de múltiples democracias: Democracia intercultural?, comunitaria?, de género?, etc.

A quienes nos criamos en el campo y con un conocimiento de los sexos aprendido directamente de nuestro abigarrado y dinámico entorno animal y como fruto de la experiencia; ahora nos parece extraño todo esto de los géneros, explicado además como una construcción cultural y no biológica, por lo que nos sentimos desconcertados con esta nueva ideología.

En el campo y en los tiempos de antes, éramos más naturales y directos y a la persona según su comportamiento se la llamaba de: opa, parlanchina, posmeta, acopaibao, fresco; era como un reflejo de sus actitudes y comportamientos personales, tanto simpáticos como desagradables. En cuanto a los frescos se los consideraba de un comportamiento y una actitud rara, pero cada cual carga con lo suyo; pero a nadie se le hubiera ocurrido armar un grupo o un movimiento en ofensa o defensa de la frescura; de lo que ahora se hace una ideología.

A los comunistas y populistas no les interesa, ni reconocen, ni aceptan la diversidad humana y menos convivir con la diferencia. Lo que hacen en procura de hacerse cargo del poder es usar los traumas, debilidades y problemas de las personas y en lugar de apoyarlos de fortalecerlos, los victimizan y luego los utilizan para sus fines de poder y dominio.
Se inventaron o apropiaron de la llamada ideología de género y con ello manipulan a las “minorías activas”, el feminismo, el movimiento LGBTI, y otros varios, prometiéndoles una ansiada “visibilidad” pero en realidad, al usarlos como arma política terminan por invisibilizarlos.

En una sociedad democrática liberal; como ciudadanos todos somos iguales ante la ley y como personas somos diferentes, de distinto sexo, raza, cultura, religión y esto enriquece a la sociedad en su conjunto. El liberalismo considera que cada persona puede ser lo que íntimamente quiera: homosexual, bisexual o feminista, siempre y cuando respete la libertad del otro.

Fuente: ovidioroca.wordpress.com