Favelas de Brasil, abandonadas por el Estado en la lucha contra el coronavirus

Los barrios más marginados de las grandes ciudades brasileñas intentan por su propia cuenta contener el coronavirus, porque la ayuda estatal brilla por su ausencia. ¿Qué papel desempeñan las bandas traficantes de drogas?

    

La favela de Rocinha, unida al resto de la ciudad de Río de Janeiro por el puente de Oscar Niemeyer.La favela de Rocinha, unida al resto de la ciudad de Río de Janeiro por el puente de Oscar Niemeyer.

El coronavirus fue al principio el virus de los ricos en Brasil. El primer caso registrado fue un hombre de negocios de São Paulo que había viajado previamente al norte de Italia. Pero ahora el país más poblado de América Latina, con 1,4 millones de infectados y 60.000 muertos, es uno de los focos más candentes de la pandemia. El virus ya llegó, desde hace mucho tiempo, a las favelas y asentamientos pobres de las principales ciudades.



Los más de 13 millones de brasileños que viven en los barrios pobres parecen haberse librado de grandes olas de infección hasta el momento. Pero existe una gran preocupación de que esto pueda cambiar en cualquier momento: la gente vive en un espacio muy angosto y en malas condiciones higiénicas; a menudo faltan jabón o un sistema de alcantarillado en funcionamiento.

Además, casi nadie puede quedarse en casa por el coronavirus. «Quien no salga a trabajar durante el día, no tendrá nada que comer en la noche», dice Michele Silva sobre la situación de muchos habitantes de Rocinha, en Río de Janeiro, una de las favelas más grandes del país, donde ella cofundó el periódico «Fala Roça».

«Quien salga de su casa, recibirá un balazo en la cabeza»

A pesar de estas dificultades, muchos residentes en las primeras semanas durante la pandemia trataron de cumplir con las restricciones de contacto, dice Silva. «Pero entonces el presidente Bolsonaro comenzó a minimizar el coronavirus como ‘pequeña gripe’, lo que no fue precisamente útil», agrega.

Otra razón por la que las restricciones de contacto se cumplieron mejor en las primeras etapas de la pandemia podría ser que, en ese momento, en algunas favelas las bandas de contrabando de drogas impusieron toques de queda, también en Rocinha. Se dice que esas pandillas amenazaron con «quien salga de casa, recibirá un balazo en la cabeza».

Paraisópolis, 'ciudad paraíso', linda con el barrio en el que más caro es el metro cuadrado de todo São Paulo.Paraisópolis, ‘ciudad paraíso’, linda con el barrio en el que más caro es el metro cuadrado de todo São Paulo.

Habitantes de favelas establecen su propio servicio de ambulancia

Sin embargo, Michele Silva no quiere hablar sobre el papel del crimen organizado en la pandemia, como tampoco lo quiere hacer Gilson Rodrigues, quien gestiona la «Unión de Residentes y Comercio en Paraisópolis». Es una especie de alcalde o portavoz de la favela de alrededor de 100.000 habitantes, en São Paulo. Este hombre de 36 años prefiere decir cuánto han hecho los propios residentes para contener el coronavirus. «La política siempre nos ha dejado solos en este tema», afirma Rodrigues. Por eso y, entre otras cosas, crearon por su cuenta un mapa de la ciudad y designaron para cada calle a un voluntario como «presidente». Esa persona se encarga de vigilar la situación de la enfermedad en su área y llama a una ambulancia si es necesario.

«Y ya que el servicio de emergencia regular no viene a Paraisópolis ni a muchas otras favelas, alquilamos tres ambulancias nosotros mismos y contratamos médicos», agrega. Esto se financia sobre todo a través de micromecenazgo y donaciones. Según Rodrigues, la administración de la ciudad ha ayudado «cero».

Los habitantes de las favelas también confeccionan mascarillas y reparten alimentos y productos desinfectantes. Además, se están llevando a cabo campañas informativas sobre los peligros del COVID-19.

¿Qué papel juegan las bandas de narcotraficantes?

Además de los toques de queda al comienzo de la pandemia de coronavirus, poco se sabe si las bandas de traficantes de drogas están involucradas en actividades para contener el virus. Sin embargo, se puede suponer que no pasará nada en las favelas sin su conocimiento o consentimiento, dice Rafael Soares Gonçalves, de la Pontificia Universidad Católica de Río de Janeiro, quien ha investigado mucho sobre estos lugres marginados.

¿Y la Policía?

Los residentes de las favelas siempre han estado acostumbrados a organizarse. Sin embargo, en lugar de obtener ayuda del Estado ante la situación excepcional actual, muchos se ha visto enfrentados a la violencia policial, que ha continuado durante la crisis de coronavirus. Según el Instituto Brasileño de Seguridad Pública (ISP), más de 300 personas fueron asesinadas en «intervenciones de funcionarios» en abril y mayo solo en el estado de Río de Janeiro. Uno de ellos fue João Pedro Mattos Pinto, de 14 años, que estaba en su casa mientras fue alcanzado por docenas de balas. Su caso causó indignación en todo el país.

A principios de junio, la Corte Suprema de Brasil prohibió las redadas en los barrios pobres durante la pandemia. Gonçalves opina al respecto que «el comportamiento brutal de los funcionarios, en una situación en la que muchos residentes estaban en casa y las iniciativas ciudadanas en las calles, ha causado muchos malentendidos. Una sociedad que permite esto, está enferma».

Gilson Rodrigues cree que «el único motivo por el que no ha habido ninguna catástrofe hasta ahora es porque la sociedad civil se ha organizado bien». Michele Silva tiene miedo de lo que pueda suceder, sobre todo, en muchos lugares donde ahora están aumentando los casos de infecciones y las restricciones se están relajando: «Tengo miedo de que la crisis se agrave y no podamos controlar la situación».

(rmr/vt)

Fuente: DW