El Papa pide deponer las armas nucleares para lograr la paz mundial

En el aniversario por los 75 años de la primera bomba atómica caída sobre la ciudad japonesa de Hiroshima, el Sumo Pontífice envió un mensaje al gobernador de esa ciudad, Hidehiko Yuzaki y a los sobrevivientes.

    
El papa Francisco, en su visita a los sobrevivientes de Hiroshima, en 2019.El papa Francisco, en su visita a los sobrevivientes de Hiroshima, en 2019.

 



DW

El papa Francisco afirmó que para conseguir la paz «es necesario que todos los pueblos depongan las armas de guerra, y especialmente las más poderosas y destructivas: las armas nucleares», en el mensaje enviado este jueves (06.08.2020) en ocasión del 75 aniversario del bombardeo nuclear de Hiroshima,

En un mensaje dirigido al Gobernador de la Prefectura de Hiroshima, Hidehiko Yuzaki, Francisco quiso saludar de manera especial a los «hibakusha», como se denominan a los supervivientes de la tragedia original.

Recordó que en noviembre del año pasado tuvo «el privilegio de poder ir en persona a las ciudades de Hiroshima y Nagasaki» donde pudo reflexionar «sobre la destrucción de la vida humana y la destrucción que se produjo en esas dos ciudades durante esos terribles días de la guerra hace tres cuartos de siglo».

«Sigo llevando en mi corazón el anhelo de los pueblos de nuestro tiempo, especialmente de los jóvenes, que tienen sed de paz y hacen sacrificios por la paz. Llevo también el grito de los pobres, que siempre están entre las primeras víctimas de la violencia y los conflictos», escribió el papa argentino.

Y destacó que «nunca ha estado más claro que, para que la paz florezca, es necesario que todos los pueblos depongan las armas de guerra, y especialmente las más poderosas y destructivas: las armas nucleares que pueden paralizar y destruir ciudades enteras, países enteros».

Francisco reiteró lo que dijo en el Memorial de la Paz de Hiroshima el año pasado: «El uso de la energía atómica con fines bélicos es inmoral, así como la posesión de armas nucleares es inmoral».

Exhortó a que «las voces proféticas de los supervientes (hibakusha) de Hiroshima y Nagasaki continúen sirviéndonos de advertencia a nosotros y a las generaciones venideras».

JU (efe, vaticannews.va)