Se triplican los niños trabajadores y sube la mendicidad infantil

Fuente: lostiempos.com

Néstor (12) y su hermano menor (9) empiezan su jornada laboral todos los días a las 4 de la mañana. Ellos viven con su madre en una zona alejada de la zona sur de Cochabamba. A diario, salen de su casa con la misión de vender 25 paquetes de bolsas para basura.



“A las 5 de la mañana empezamos a vender. Nos quedamos hasta terminar. Como ahora no hay clases, estamos aprovechando para ayudar a mi familia. Mi mamá vende jugo de caña en un carrito por aquí cerca nomás. Mi papá está en Comarapa”, cuenta Néstor con un poco de timidez mientras ofrece sus productos a los transeúntes.

En la acera de enfrente, se encuentra Javier, un niño de 9 años que desde hace tres meses sale todos los días a lustrar zapatos. También debe madrugar para llegar temprano a la ciudad y conseguir un buen lugar para lustrar zapatos.

“Cobro 2 bolivianos nomás. A veces, voy a dar vueltas por la plaza, otros días cerca de un banco. Estoy trabajando para comprar material escolar para el año. Sólo porque estamos en pandemia estoy saliendo a trabajar”, relata Javier, mientras lustra los zapatos a un cliente.

En un recorrido por algunas calles céntricas de la ciudad de Cochabamba, se puede evidenciar que muchos menores de edad intentan vender algo: dulces, bolsas, chocolates, frutas y verduras.

Al respecto, Raquel Nogales, responsable de la Defensoría de la Niñez y Adolescencia (DNA) de la Alcaldía de Cochabamba, explica que en los últimos días se realizaron diferentes operativos de prevención en las diferentes calles del centro de la ciudad.

“Hay un incremento de niños en situación de mendicidad forzada pidiendo limosna, venden dulces y hacen malabares en los semáforos. El primer operativo sólo fue de prevención, para concienciar a los padres y menores sobre los peligros que corren estando expuestos en las calles”, explica Nogales.

Se prevé que en los próximos días se realice un operativo interinstitucional (Policía, Migración y DNA), pero ya con acciones de hecho.

“Lo que hemos podido notar es que los extranjeros piden limosna con niños que no les pertenecen. También vimos que algunos niños venden alimentos en presencia de sus papás”, dice.

Juan Carlos Sánchez, experto en niñez, adolescencia y familia, informa que el último registro de niños trabajadores del eje central y valle bajo fue realizado en 2018.

“En ese entonces, existían 500 niños trabajadores. Esta cantidad seguramente se triplicó, hablando sólo en el eje central. Desde 2018, no se volvió a hacer un registro similar”, señala.

Sánchez agrega que las instituciones llamadas por ley no realizaron políticas públicas para proteger a una de las poblaciones más vulnerables.

“Durante la pandemia las defensorías y los SLIM (Servicios Legales Integrales Municipales) no atendieron. No hubo un trabajo serio para prevenir lo que ahora se ve: niños trabajando en las calles, corriendo todo tipo de riesgos y peligros”, manifiesta.

“Todos los días salimos de mi casa a las 4 de la mañana para salir a vender, nos quedamos hasta tarde en la calle”

SEPA MÁS

  • Sin registros oficiales

El último censo realizado por personal de la Defensoría de la Niñez fue en 2018. Se presume que la cantidad de niños trabajadores se ha triplicado.

  • Explotación laboral y otros peligros

Los menores están expuestos a accidentes de tránsito, robo, rapto y agresiones sexuales, además de ser explotados laboralmente día a día.

  • Extranjeros

Se “prestan” niños para pedir dinero en las calles.

ABANDONO INSTITUCIONAL

El delegado de la Defensoría del Pueblo, Nelson Cox, lamentó que exista abandono institucional del rol protector que las Defensorías de la Niñez y Adolescencia (DNA), lo que provocó que poco a poco se haya normalizado ver niños en las calles, muchos de ellos mendigando junto con sus padres.

“Las DNA debieron intervenir en estos casos desde un inicio, trabajando en una evaluación de la situación en la que están los niños: expuestos a todo tipo de peligros”, refirió.

Cox señaló que las DNA sólo actúan cuando reciben una denuncia específica. “Si uno tiene un reclamo, recién intervienen. Deben hacer visitas en las zonas identificadas. La situación en la que están los menores debe quedar esclarecida”, manifestó.