Militares denuncian que generales fueron jubilados de forma anticipada

Al menos tres tandas de generales de las Fuerzas Armadas fueron jubiladas de forma anticipada por decisiones del Gobierno. Ahora se generó un problema que puede provocar un conflicto interno en la institución castrense por causa de estas promociones del generalato.

“En este momento los únicos generales que existen son los del Comando en Jefe, el resto son coroneles, no hay generales que puedan calificar a los subalternos para los ascensos y eso se generó por las decisiones del gobierno”, según informaron cuatro altos oficiales de las FFAA que aceptaron explicar el conflicto a condición de reserva.

Desde hace 83 días, el Ministerio de Defensa no remite a Presidencia la lista de ascensos en las FFAA y en la Policía. El presidente del Senado, Andrónico Rodríguez dijo que por alguna razón administrativa ese trámite estaba “congelado”.



Ese concepto fue desentrañado por los altos oficiales. El generalato tiene una duración de cuatro años, los últimos en las FFAA. Cada oficial debe permanecer dos años como General de Brigada, un año como General de División y otro año como General de Fuerza, estos últimos son los que conforman el Alto Mando Militar.

El Comandante en Jefe de las FFAA, el Jefe de Estado Mayor y los jefes de Departamento son los que integran el tribunal de personal y califican a sus subalternos para que accedan al siguiente cargo en un concurso de méritos al que pueden presentarse los primeros 25 calificados de cada promoción.

EL DEBER se comunicó con el Ministerio de Defensa y el Comando de las FFAA para conseguir una explicación de estas denuncias, pero el ministro Edmundo Novillo estaba en Gabinete y el Alto Mando, no respondió.

El generalato

Legalmente, explicaron los oficiales, le correspondería al curso del excomandante en jefe de las FFAA, Sergio Orellana Centellas  (promoción 1989) ocupar los cargos de generales de Brigada y generales de División. Desde esos cargos debían calificar al curso del primer Alto Mando de Luis Arce, que fue posesionado el 16 de noviembre de 2020 (promoción 1990).

Con ese relevo, los que venían debajo ascendieron y la promoción de Orellana pasó a reserva, junto con dos tandas de generales. 43 días después Arce cambiaría de nuevo a su Alto Mando y otra tanda de generales pasó al servicio pasivo. Aquí nació el problema porque no hubo ascensos, solo el juramento del Alto Mando a cargo de generales de Brigada porque los generales de División y los de Fuerza habían sido jubilados.

Los oficiales afirman que el Comandante en Jefe debe ser un General de Fuerza y no un general de Brigada como es el caso del actual Comandante en Jefe,  César Vallejos. Todos los ascensos deben ser avalados por la Asamblea, como manda la Constitución Política del Estado, este comando no fue ascendido y tampoco los de las siguientes promociones.

El TCP

Otro detalle que hacen notar los oficiales bajo reserva es que la promoción de Orellana Centellas ascendió por decreto del gobierno de la expresidenta Jeanine Áñez y eso afectó a toda la cadena de mando, tanto que el actual General Vallejos ascendió con ese decreto, que está en entredicho en el Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP).

Si el alto tribunal declara probada la demanda que interpuso la expresidenta del Senado, Eva Copa contra el decreto de Áñez, todos los oficiales, desde la promoción de Orellana tendrían que regresar a sus cargos y se generaría un problema mayor, debido a que afectaría al actual Comandante.

Por esa razón, el abogado y especialista en temas militares, Omar Durán, dijo que él le ponía la firma y garantizaba que el TCP no fallará en contra del decreto de Áñez porque una decisión de esa naturaleza afectaría a toda la estructura de las FFAA, desde los subtenientes hasta los generales.

Coroneles

Los oficiales refirieron que las jefaturas de Departamento del Estado Mayor, cinco en total, están a cargo de coroneles, que no les corresponde porque debieran estar reservadas a los generales de Brigada.

Lo mismo sucede con el Jefe de Estado Mayor del Ejército, cargo que debía ser ocupado por un general de División, sin embargo está al mando un coronel, lo que vulneraría la propia Ley Orgánica de las FFAA (LOFA).

Finalmente, los coroneles que están en esas oficinas tendrían que calificarse a ellos mismos para ascender al generalato y eso no les está permitido por Ley. Este entuerto, relataron los oficiales, impide mandar a Palacio de gobierno la lista de los ascensos en las FFAA.