Adolfo Héctor Caliba, excomandante de la Gendarmería de Argentina, identificado como el “enlace” que coordinó con la Policía de Bolivia el envío del material antidisturbios en noviembre de 2019, durante el mandato transitorio de Jeanine Áñez, fue imputado este lunes en el proceso por contrabando agravado impulsado por el gobierno de su país.

La denuncia involucra al expresidente argentino Mauricio Macri, los exministros Patricia Bullrich (Seguridad) y Óscar Aguad (Defensa), el exembajador en Bolivia Normando Álvarez, el exdirector de la Gendarmería Gerardo José Otero, y los exdirectores de Logística y Operaciones de esa entidad, Rubén Yavorski y Carlos Recalde.

El escándalo salió a la luz pública por una carta de agradecimiento del 13 de noviembre de 2019, firmada por el entonces jefe de la Fuerza Aérea Boliviana (FAB), Jorge Terceros, por el envío de los pertrechos. Fue remitida al entonces embajador Álvarez, quien negó conocer la misiva, pese a que lleva el sello de recepción de la embajada, el 15 de noviembre.

El “material bélico”, como lo cataloga la carta, llegó a Bolivia tres días después del derrocamiento del presidente Evo Morales y a un día de la autoproclamación de Jeanine Áñez, primero como presidenta del Senado y, posteriormente, como presidenta del Estado, tras una serie de reuniones extralegislativas que allanaron el camino de su posesión.

“A partir de los nuevos elementos incorporados al expediente, el fiscal (en lo Penal Económico Claudio) Navas Rial acusó a Caliba ‘en razón del rol que éste habría desplegado en el aeropuerto de El Alto, La Paz, en las tareas de recepción del personal de Gendarmería  y de los armamentos y municiones aparentemente enviado”, publica el diario argentino Página 12.

Según la reconstrucción que publicó Página 12, que recogió declaraciones del exagregado y exjefe de la misión militar en Bolivia, Caliba fue quien presidió el 13 de noviembre de 2019 el desembarco del equipamiento de la Gendarmería argentina en el aeropuerto alteño, mientras el entonces embajador Álvarez, y otros dos funcionarios y familiares esperaban ser evacuados en el mismo avión Hércules C-130 que transportó el material esa madrugada.

Fue Caliba quien tramitó los pertrechos antitumultos para la Policía Boliviana ante el entonces comandante de la Gendarmería argentina, Gerardo Otero.

Es más, el 17 de noviembre —dos días después de la masacre de Sacaba, que al final terminó con una decena de muertos— Caliba mandó una nota a Otero para contarle que ese día tuvo una reunión con la “nueva conducción” de la Policía Boliviana (NdR: Rodolfo Montero fue posesionado el 14 de noviembre comandante por Jeanine Áñez). “Ese encuentro fue coordinado por el subcomandante de la fuerza Claudio Zenobio Espinoza Luna”, dice Página/12.

Según parafrasea el diario argentino, esa cita fue para considerar la “posibilidad de colaborar cada institución con la provisión de agentes químicos contra disturbios, en razón (de) que se les está acabando su stock”.

Otro nuevo dato conocido es que quien hizo el inventario y recibió el material antidisturbios en los depósitos de la Policía Boliviana el mismo 13 de noviembre fue el sargento Juan Mario Serrano Ávila, de acuerdo con una copia publicada por el diario Página/12. Firmaron la entrega los mayores William Fernández El Hage y César Zeballos Ariñez.

El documento —que aclara que es un inventario levantado “al no existir ningún documento de entrega”— detalla lo siguiente: 29.600 cartuchos con perdigón de goma calibre 12 My, 28 unidades de gas aerosol MK-4, 19 de gas aerosol MK-9, 55 granadas gas CN, 19 granadas gas CS, 58 granadas HC y dos granadas tipo bésibol de industria estadounidense.

El 16 de julio, el comandante de la Policía Boliviana, coronel Jhonny Aguilera, informó de la existencia de ese material y precisó ese número de cartuchos.